El hotel encantado

el-hotel-encantadoEl hotel encantado. Wilkie Collins. Eneida editorial.

27 novelas, más de 60 relatos cortos, 14 obras de teatro y alrededor de 100 obras de no ficción nos ha legado Wilkie Collins, nacido en Londres el 8 de enero de 1824.

Vivió su adolescencia en Italia, etapa que marcó su educación y su carácter. Cursó la carrera de Derecho, profesión que nunca ejercería, ya que orientó su vida a la literatura. Antonina o la caída de Roma (1850), marcó el inicio de su carrera de escritor. Fue en esa época cuando conoció a Charles Dickens, con quien le uniría una profunda amistad y con quien colaboró estrechamente a lo largo de su vida.

Wilkie Collins fue uno de los iniciadores del género de la novela policíaca. Maestro de la intriga, genio del suspense, sus tramas envuelven al lector en una atmósfera de miedo y fantasía, de patética zozobra, y le sorprenden por sus imprevisibles desenlaces.

Librepensador, ateo, feo, cicatero, soltero recalcitrante, aunque bígamo, adicto al opio, todo eso y mucho más fue Wilkie Collins, uno de los escritores más célebres de la Inglaterra victoriana. Falleció en 1889. A su austero funeral, cuyo coste, según su expreso deseo, no debía exceder de veinticinco libras, asistieron sus dos amantes con sus hijos respectivos. Su herencia se repartió por igual entre las dos familias. Sobre su tumba, en Kensal Green, se yergue una austera cruz de piedra.

Sinopsis

Suspense y fantasía, angustia y espanto… Estas y otras emociones se dan cita en El hotel encantado, magistral novela de fantasmas de Wilkie Collins. El escritor victoriano nos conduce, con su hábil pluma, desde un misterio cotidiano hasta los más insondables abismos del horror.

El hotel encantado describe los sucesos sobrenaturales que tienen lugar en un decadente palacio veneciano transformado en hotel. En el viejo edificio, el mal más abyecto acecha al lector mientras camina por sus pasillos y habitaciones, mientras acompaña a sus inolvidables protagonistas en sus sueños y pesadillas, hasta descubrir, de la mano del terror, el espejo en el que se reflejan las más oscuras fronteras del alma humana.

Wilkie Collins es el maestro de la trama, la zozobra y los desenlaces imprevisibles.

Reseña

Siempre es un placer leer a Wilkie Collins y a su fantástico estilo narrativo aunque en esta novela, El hotel encantado, no llega a alcanzar la maestría de otros de sus libros como por ejemplo la maravillosa La dama de blanco (1860) o La piedra lunar (1868). Wilkie Collins, después del gran éxito de ventas alcanzado con sus novelas -gracias a la revista All the Year Round y a su amigo Charles Dickens-, inició su declive como escritor, apuntando todo a la fuerte drogodependencia por el láudano a causa de una gota reumática y, posteriormente, a la pérdida de su mentor y amigo, Dickens, en 1870. En El hotel encantado The Haunted Hotel-, escrito en 1878, ya se aprecia este declive aunque aún se pueden ver grandes destellos de una pluma sublime y brillante.

El hotel encantado será una mezcla de géneros ya que combina una historia de misterio e investigación con seres sobrenaturales, ambientada en 1860. La novela, que se inicia con un argumento muy parecido a una novela romántica, rápidamente realizará un giro hacia el enigma y enseguida hará su aparición el mejor personaje de todo el libro, la condesa Narona: una mujer que representará el mal más absoluto pero que a su vez vivirá un dolor muy intenso causado por los remordimientos. Y aquí es donde se encuentra el problema de El hotel encantado: la condesa aparecerá en las primeras páginas del libro y no volverá a hacerlo hasta la mitad, aunque eso sí, nos regalará su presencia llegando hasta el final. El resto, la novela cuenta con 248 páginas, será dar vueltas al misterio inicial pero sin resolver nada en una especie de impase donde tampoco la narrativa de Collins llenará unas páginas que son, básicamente, de relleno.

Hay que destacar la ambientación gótica magnífica en Venecia, Italia. El hotel y sus dependencias, harán las delicias de los amantes del género gótico y parecerá que el autor despierte de su letargo en tal lugar y despliegue su mejor narrativa con el ambiente y con la aparición de la pérfida condesa-no así en Inglaterra que es donde se inicia la novela-.

[…] La noche era densa y brumosa; nada se distinguía netamente. El canal que circulaba bajo la ventana parecía una sima negra; las casas de enfrente eran una masa de sombras recortadas sobre un cielo sin estrellas. A ratos, el chasquido de los remos sobre el agua indicaba el paso de una góndola que devolvía algunos huéspedes al hotel. Excepto aquellos sonidos, el misterioso silencio de la noche de Venecia parecía, literalmente, una tumba.

La trama, por desgracia, también es algo previsible pero aunque intuiremos la resolución del misterio -no en su totalidad-, no descubriremos el desenlace al cien por cien hasta el final. 

Igualmente, éste no es un libro que se deba rechazar a pesar de todo lo dicho, y por varios motivos: por el villano principal, en este caso una mujer, que representa la maldad y es la imagen misma del remordimiento en un duelo que el lector no sabrá quién será el vencedor; por una nueva ambientación gótica fuera de Inglaterra, encontrando el lugar perfecto en un antiguo palacio de Venecia reconvertido en hotel; por esos destellos brillantes de la narrativa que, apartándose en El hotel encantado de la épica epistolar que caracteriza al autor, seguirán deslumbrando al lector en varios momentos. Y por último, porque está escrito por el genio Wilkie Collins y, sólo por eso, ya es suficiente.  

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