La niña perdida

la-niña-perdidaLa niña perdida, de Elena Ferrante. Lumen.

Por Cristina de @abrirunlibro

Esta reseña apareció el 11 de enero de 2016 en Revista Vísperas.

Elena Ferrante es la última escritora de moda de la que todo el mundo habla o está leyendo. Firma sus libros bajo seudónimo y nadie sabe quién es –excepto su editorial-, y tampoco se ha visto nunca una imagen suya. Este anonimato lleva a la prensa a comparaciones muy apasionadas sobre su forma de vida, llegando a proclamar que el rechazo hacia la popularidad es muy semejante al  que tuvieron y sintieron en su día Pynchon o Salinger.

Miles son las conjeturas que genera tanto misterio -¿será hombre, mujer?-, y las equiparaciones sobre su estilo narrativo con otros escritores son muy entusiastas; dicen que dispone de fans de renombre como Juan Marsé o Ken Follet, pero mientras la editorial calla y sonríe. Este nuevo modelo de marketing donde lo que vende es precisamente el áura de secretismo, empieza a dar sus frutos y es raro que aún nadie hoy haya oído hablar de ella. 

Su primera obra se remite a 1992 con El amor molesto, primer libro de la trilogía Crónicas del desamor que se publicó completa en este país en el 2011. Una trilogía para adultos –fue llevada también a la gran pantalla-, y a la que se ha clasificado literalmente de “obra maestra”.    

Pero el boom, el de verdad, ha llegado con la publicación de la colección Dos amigas, integradas por los títulos La amiga estupenda (2012), Un mal nombre (2013), Las deudas del cuerpo (2013) y La niña perdida (2015), todas publicadas por Lumen.

La serie de Dos amigas cuenta la historia de Lenù (diminutivo de Elena) y Lila, en el Nápoles de la postguerra hasta la actualidad. Desde la infancia de dos niñas hasta su edad adulta pasada ya la cincuentena, las cuatro novelas están relatadas en primera persona por Lenù –también se rumorea que es el alter ego de Elena Ferrante-, y nos hablará de una escritora de éxito que en La niña perdida regresará a Nápoles para vivir un amor de juventud. Allí se reencontrará con su amiga Lila: una mujer sin apenas estudios pero de una gran inteligencia y que se ha convertido en una experta informática, dueña de un próspero negocio.

La amistad de Lenù y Llia, durante todo ese espacio de tiempo, se basa en una relación de numerosos desencuentros por causa de unos caracteres antagónicos: Lenù es una mujer  brillante, exitosa  e insegura; Lila es una mujer fuerte, orgullosa y asentada a sus orígenes. En cambio Lenù, debido a su profesión como escritora –dispondrá de una vida más cosmopolita-, y a un matrimonio con posibilidades, no sentirá el mismo sentimiento de pertenencia a Nápoles que Lila. Los celos también harán su aparición: celos de mujer, de madre, profesionales… 

En todos los libros de Dos amigas incluido La niña perdida, si hay algo que destaca sobremanera es el impecable y brillante estilo narrativo de Elena Ferrante. Contado de manera fluida, envolvente y con una redacción muy elegante, la forma es lo mejor de toda la saga en unas novelas que disponen de imperfecciones. Es ese mismo estilo el que puede llegar a resolver cualquier deficiencia de la trama como por ejemplo una trama lineal –historia relatada de forma cronológica-, que adolece en algunos momentos de ritmo y que necesita buscar el clímax con acontecimientos históricos que lleguen a sacudir las vidas de las dos amigas, básicamente en Nápoles, o también con situaciones poco verosímiles que buscan siempre el trasfondo psicológico para excusar el comportamiento de la persona que lo ha causado.  Por este mismo motivo, el tiempo y el ritmo están muy bien controlados aunque la voz narrativa en primera persona –sin la intensidad de la voz en tercera u omnisciente-, hace que en algún momento los libros lleguen a ser algo repetitivos.

Las emociones y el amor es el punto fuerte también en La niña perdida.  Los recuerdos de Lenù, sus desamores, su infancia y adolescencia en un barrio pobre de Nápoles; la violencia vivida en según qué etapas en la Italia también corrupta políticamente; la revolución, el comunismo, socialismo, anarquismo, o la droga y las jeringuillas en los parques durante los años 80. La camorra de siempre y la actual y los problemas familiares y, cómo no, sus problemas con Lila. Todo un manual de exaltaciones o desasosiegos que conmoverán al lector en algún momento. Fundamentalmente son libros matriarcales donde la mujer asume un rol importante, curiosamente en contrapartida al de la sociedad napolitana como otro punto clave en todas las historias de Dos amigas. Un recorrido por diferentes épocas en las que no se profundizará tampoco demasiado sino que servirá para ambientar la crónica dentro de un contexto histórico.

Rumores y conjeturas sobre la verdadera identidad de un autor o autora que han disparado las ventas de los libros de una saga que, si bien no disponen de un argumento o trama novedosa, agradará por su narrativa simple pero de gran brillantez; por unos elementos visuales muy bien logrados y por un control de los tiempos de la trama, magníficos. La niña perdida es un libro muy bien escrito aunque quizás no es un libro para todo tipo de lectores al centrarse en la amistad  con continuos desencuentros entre dos mujeres; por los hombres que pasarán por sus vidas, así como los sentimientos de pertenencia o de pérdida de las protagonistas.    

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