The abominable bride: Una fiesta victoriana

The abominable bride: Una fiesta victoriana

Por Cristina de @abrirunlibro

Si hay algo que ha dominado las conversaciones entre los seguidores de Sherlock Holmes estas Navidades ha sido, sin lugar a dudas, el episodio especial de Año Nuevo, de la BBC, Sherlock: The abominable bride.

Y es que por fin la serie protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman creada por Mark Gatiss y Steven Moffat, se iba a trasladar a la época victoriana durante 90 minutos e íbamos a ver a los protagonistas en el lugar dónde tenían que estar: Londres 1895. Y ese momento ya ha llegado. ¿Las impresiones? Un poco de todo.

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El episodio cuenta, sin lugar a dudas, con una ambientación victoriana excelente sobre todo con los interiores como es “el cuartel” de Holmes y Watson en Baker Street 221B o el maravilloso Club Diógenes -breve y fugaz-, pero no tanto con los exteriores del Londres victoriano que por suerte, tampoco dispondrán demasiados planos. Sí existen otros tipo de exteriores -muy góticos-, que gustarán sobremanera y que no comentaré para todos aquellos que aún no lo hayan visto. (Se emite por TNT el 7 de enero a las 22:30h). 

El episodio cuenta con multitud de guiños al canon holmesiano por lo que los ¡oh..! de exclamación, son sucesivos: son tantos los avisos que se reciben en tan corto espacio de tiempo que, el continuo ir y venir de mensajes y alusiones a las obras de Holmes serán disfrutadas al máximo por el espectador más diestro.

Los personajes y el papel que éstos representan son mayúsculos: hablar de la adaptación que hacen Benedict Cumberbatch y Martin Freeman de Holmes y de Watson está ya fuera de lugar y de toda duda. Pero si hay un personaje que se “come” literalmente la pantalla en este episodio y en un muy breve espacio de tiempo es un magnífico Mycroft Holmes, Mark Gatiss, histriónico hasta el paroxismo, en una efímera escena en el Club Diógenes inolvidable. 

sherlock

Se percibe cierto abuso de flashbacks ya casi en la finalización del episodio aunque es innegable que da una agilidad a la proyección y al argumento justo en el cénit de la trama excepcional, aunque quizás, bajo mi punto de vista, no eran tan necesarios. 

Y por último, si hay algo a destacar con mayúsculas y de manera absoluta son los diálogos que, disponiendo de tal rapidez dialéctica, casi no dará tiempo a asimilarlos todos así como a algunas alusiones irónicas e imperdibles: Nunca es gemelos. 

Una vez visto  Sherlock: The abominable bride, las expectativas puestas no se han visto defraudadas aunque ya hayan salido, cómo no, críticas negativas. Pero después de esta fiesta victoriana, el mundo holmesiano es mucho más divertido. 

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