Los ángeles de hielo

los-angeles-de-hieloLos ángeles de hielo. Toni Hill. Grijalbo.

Toni Hill (Barcelona, 1966) es licenciado en psicología. Lleva más de diez años dedicado a la traducción literaria y a la colaboración editorial en distintos ámbitos. Entre los autores traducidos por él se encuentran David Sedaris, Jonathan Safran Foer, Glenway Wescott, Rosie Alison, Peter May, Rabih Alameddine y A.L. Kennedy. Su trilogía del inspector Héctor Salgado se ha publicado en más de veinte países y ha sido un éxito de venta y crítica: El verano de los juguetes muertos (2011), Los buenos suicidas (2012) y Los amantes de Hiroshima (2014). En su última novela, Los ángeles de hielo (Grijalbo, 2016), nos ofrece una magistral historia de intriga psicológica que penetra en los rincones más oscuros de la mente humana, a la vez que nos refleja el ambiente de unos años marcados por la guerra y la tensión social.

Sinopsis

Barcelona, 1916. A sus veintisiete años, Frederic Mayol ha dejado atrás una vida cómoda en la esplendorosa Viena y la traumática participación en una guerra que sigue asolando Europa. Psiquiatra y seguidor de las teorías psicoanalíticas, se enfrenta a su futuro puesto en un sanatorio ubicado en un tranquilo pueblo pesquero cercano a Barcelona, un enclave perfecto para superar los horrores vividos en el frente.

Pero la clínica y sus alrededores no resultan ser tan idílicos como pensaba. Las sombras de un siniestro pasado se ciernen sobre los ángeles que decoran la fachada del edificio, como si quisieran revivir los acontecimientos que sucedieron en la casa siete años atrás, cuando el lugar era un prestigioso internado para jovencitas de buena familia que cerró sus puertas después de un trágico incendio.

Atrapado entre el anhelo de desvelar el misterio que se esconde entre los muros del caserón y el amor que siente por Blanca, una de las antiguas alumnas del colegio, Frederic deberá enfrentarse a una perversa historia de obsesiones y venganzas hasta llegar a una revelación tan sorprendente como desoladora.

Porque la verdad, aunque necesaria, no siempre supone una liberación; a veces incluso puede convertirse en una nueva condena.

Reseña

Suspense, enigma, novela negra… Los ángeles de hielo, la recién estrenada novela de Toni Hill, es sobre todo una novela sobre el mal, esa condición humana que se esconde con astucia entre nosotros. La novela es una amalgama que combina lo mejor de los cuentos clásicos de fantasmas con la novela negra en una Barcelona neutral durante la I Guerra Mundial. Corre el año de 1916 y Frederic Mayol, vienés de padre español, psiquiatra y ex-combatiente herido en la Gran Guerra e incapacitado para seguir luchando, regresará a Barcelona y recaerá en un pueblecito de la costa catalana para trabajar y defender sus teorías psicoanalíticas en un sanatorio mental que fue antiguamente un internado para señoritas de clase alta. El internado, que hubo de cerrar a causa de un incendio donde murió una alumna y una profesora, dará ahora cobijo a enfermos mentales en un lugar donde se practicará la medicina moderna para combatir las diversas demencias de los pacientes allí ingresados.

Toni Hill, haciendo un cambio de registro en su trayectoria literaria —aunque quizás no tanto para aquellos que recordamos las recreaciones de una de las trilogías policiales más vendidas de este país, la trilogía del Inspector Salgado—, nos mostrará en esta ocasión cómo la novela gótica y enigma, junto a la novela negra, no sólo pueden casar a la perfección sino que dotará a este libro de una trama donde

… las obsesiones y la perversidad, compondrán una historia muy turbadora que encogerá el corazón durante toda la lectura gracias a un goteo persistente de secretos y mentiras.

La novela dispone de varias voces narrativas que nos irán descubriendo los aspectos oscuros de Los ángeles de hielo a través de una estructura en ocasiones epistolar y en otras a través de una voz omnisciente en tercera persona. Es gracias a esta configuración que reconoceremos a los grandes maestros de la literatura de enigma como pueden ser Wilkie Collins o al autor contemporáneo Eduardo Mendoza. Pero si hay un homenaje claro y explícito en el libro, es el que se realizará a la Jane Eyre de Charlotte Brontë aunque también, en el impactante desenlace, reconoceremos a otros clásicos del género de suspense. En la mayoría de ocasiones se utilizará la intriga psicológica para conseguir un clímax muy intenso, sin necesidad de recrear un ambiente lóbrego o sombrío en exceso ya que la propia historia de este libro, de falsedad, maldad y locura, será más que suficiente para convertir la narrativa en una crónica de tensión que no nos abandonará durante toda la trama. Con unos flashes muy sutiles como pueden ser una gárgola, una sombra, o una risa, el temor y la turbación se instalará durante toda la lectura.

Con un registro dramático —agudo y tenue—, el escritor sabe encuadrar muy bien a sus protagonistas y a la crónica durante la Primera Guerra Mundial, sabiendo reflejar ciertos aspectos de la sociedad de la época tanto en Europa —exactamente en Viena—, como en la sociedad barcelonesa, y todo ello sin comerse al propio argumento como ocurre en tantos otros libros donde la ambientación pasa a ser un personaje más. Los cambios que se van operando en la sociedad y, sobre todo, el cambio del papel de la mujer en ella —en el libro tendremos la ocasión de conocer a Anna Freud, hija de Sigmund Freud, así como a diversas protagonistas femeninas fascinantes—, se irá percibiendo gracias a una atmósfera natural, para nada forzada.

El libro consta de un prólogo, cuatro partes y un epílogo. El prólogo se iniciará en Barcelona en el año 1914 y el libro finalizará en la misma ciudad mediante formato epistolar en 1931. Un período que gracias a las combinaciones en la estructura no cansará aunque quizás la primera parte puede ser algo más sosegada debido a la presentación de los personajes —todos muy diferentes y con matices propios—, al entorno, y a la introducción de los antecedentes en la historia.

El mal, la violencia, el miedo o el misterio, modelarán el nuevo libro de Toni Hill que ha sabido recrear una novela con reminiscencias clásicas. Los ángeles de hielo, exquisita en estilo y en formas —el modo de narración de Toni Hill es impecable y muy elegante—, el lector se mantendrá en un estado de alerta y congoja constante gracias a una atmósfera muy inquietante. Una novela que deleitará al contener una historia de calidad muy bien equilibrada y con un alto clímax de suspense psicológico.


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