Paris-Austerlitz

NH555_Paris-Austerlitz.inddParis-Austerlitz. Rafael Chirbes. Editorial Anagrama.

La Gare de Paris-Austerlitz en París, será la metáfora y el nexo común entre el punto de partida y la estación final en una relación de amor homosexual. Libro que Rafael Chirbes tardó 20 años en escribir y que dejó y retomó en varias ocasiones. Cuando mandó a su editor en 2015 el manuscrito pocos meses antes de morir, lo hizo con vacilación. Quienes le rodeaban dicen que Chirbes era un hombre inseguro, con ese nerviosismo propio del que sabe que está obligado a crear buenas historias y con la necesidad de que éstas sean perfectas. Un magnífico contador tanto en narraciones largas como en distancias cortas como ocurre en París-Austerlitz, un libro de 160 páginas que nos hablará del desafecto entre dos hombres.

Un joven pintor madrileño de familia acomodada nos hará en Paris-Austerlitz una declaración de desamor hacia Michel, un obrero normando de origen humilde en plena madurez, que acoge a nuestro narrador, joven, muy joven, en su piso en París —un piso sin apenas luz, pequeño y asfixiante para un pintor—, cuando éste, huyendo de su familia y de su condición de homosexual en Madrid, escapa a París para pintar y encontrar ocupación mientras comparte un piso en la ciudad con otros compañeros. Sin trabajo ni exposiciones, un día será echado del piso por no poder pagar su parte del alquiler. Será entonces cuando conocerá a Michel y se enamorará y lo verá bajo los ojos engañosos del amor y la pasión: como al hombre casi perfecto que nunca ha sido ni será. Un hombre burdo y tosco, poco culto, que con grasa en los dedos por su trabajo en la fábrica y con un cuerpo robusto, le hará sentirse protegido y lo amará y disfrutará de aquella manera en la que suelen amar los náufragos, con ansia, codicia; con deseo desesperado de poseer al otro cuerpo en un amor eterno y egoísta.

Dicen que el amor humaniza pero que en la otra cara de la moneda, la del desamor, existe un rostro avaro, terco; y que con un semblante insensible, se verá a la persona que se amaba hasta hace poco bajo un nuevo prisma demoledor; y que donde había amor ya no resta ni compasión. Donde ya sólo queda más alivio que tristeza por aquello que se fue; más libertad que cárcel. Pero antes del final, el aviso llegará en forma de alarma insistente, machacona.

El ruido de la carcoma. La presencia de una piedrecita o un clavo en el zapato: uno se empeña en seguir caminado con la esperanza de que la costumbre disimule la molestia que produce, pero ocurre al revés: la molestia se convierte en dolor y el dolor se vuelve insoportable.

Y ahí es donde entra un Chirbes como un aniquilador, contándonos cómo se inicia una historia de desamor profundo, doloroso por indiferente y frío. La historia de un amante que desea sentir algo más que compasión por el que fuera su pareja y que muriéndose ésta a causa de “la plaga” en el Hôpital Saint-Louis, sólo puede verla ya como al cuadro del Cristo muerto de Hans Hobein. Un hombre enfermo terminal de sida postrado en una cama y por el cual tiene sentimientos encontrados de deuda y obligación pero no de gratitud, gracias a una carcoma satisfecha después de un ávido banquete.

El lector de París-Austerlitz conocerá la novela por el final, ya que ésta empieza con un Michel ya muerto en vida en el Hôpital Saint-Louis, aferrado a la esperanza vacua de no morir y aterrado por un final inminente. A partir de allí, en una historia no lineal, el joven pintor recordará su vida con Michel, sus encuentros y desencuentros como pareja. Del sida y del amor como trampa mortal. Sobrecogido, el lector asistirá a una historia deficitaria y desoladora al reconocer las deudas que genera el amor; una violencia de palabras descarnadas por certeras y donde la posesión, el egoísmo de quién todo lo da para pedir amor a cambio, se convertirá en la peor ratonera de una relación de diferencias sociales, culturales y generacionales, y donde los amantes ciegos creerán que todo lo podrán gracias a un amor de toma y daca. Chirbes no abandonará durante todo el libro el tono introspectivo y lacerante donde explorará los excesos de los amantes y hurgará en el alma del joven pintor dotándole de una voz realista y cruel con sus propios sentimientos y que, aunque sin culparse, sentirá la necesidad de defender la ternura que le unió a Michel, así como cuándo fue el momento en que la ternura inició su descenso a un lugar de no regreso. Chirbes, repitiendo la escasez de diálogos como si la palabra explícita perdiera fuerza por impostada, preferirá remover en los recuerdos de su personaje sin conversaciones y especulaciones intrascendentes; dando notoriedad a la conciencia: es allí donde el escritor se siente cómodo y ofrecerá consideraciones libres de moralinas teatrales.

Rafael Chirbes, un escritor de la verdad simple pero con la inmensidad de una voz, su voz, donde evidencia de manera austera y auténtica los sentimientos más ordinarios y legítimos en un libro breve en páginas. Hay voces que consideran que este libro está sin acabar y al que le faltan hojas. A título personal, en esta crónica de desamor, alargar páginas y elucubraciones es tan innecesario como continuar con una historia de amor finalizada en la vida real.

París-Austerlitz es de aquellos libros que poseen la capacidad de ofrecer varias lecturas a lo largo del tiempo gracias a ser duradero e imperecedero; como de un legado o testamento irrefutable del escritor de lo humano.

ISBN 978-84-339-9802-6
PVP sin IVA 15,29 €
PVP con IVA 15,90 €
Núm. de páginas 160
Colección Narrativas hispánicas

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