Arte en la sangre

arte-en-la-sangreArte en la sangre. Bonnie MacBird. Harper Collins.

Bonnie MacBird nació y se crió en San Francisco, y se enamoró de Sherlock Holmes al leer el canon cuando tenía diez años de edad. Estudió en la Universidad de Stanford, obteniendo una licenciatura en música y un máster en cinematografía. Su larga carrera en Hollywood incluye ser ejecutiva de desarrollo cinematográfico en Universal, el guión original para la película TRON, tres premios Emmy por redacción y producción de documentales, numerosas producciones de obras teatrales y musicales, y premios de teatro como actriz y directora. Además de su trabajo en la industria del entretenimiento, Bonnie enseña una popular clase de redacción de guiones en UCLA Extension, y también es una consumada acuarelista. Es conferencista sobre redacción, creatividad y Sherlock Holmes. Vive en Los Ángeles, con frecuentes viajes a Londres.

Sinopsis

Londres. Un nevado diciembre de 1888. Sherlock Holmes, 34, languidece y ha vuelto a la cocaína después de una desastrosa investigación del Destripador. Watson tampoco puede consolar ni animar a su amigo, hasta que una carta codificada extrañamente llega desde París. Mlle La Victoire, una hermosa estrella francesa de cabaret escribe que su hijo ilegítimo de un lord inglés ha desaparecido, y ella ha sido atacada en las calles de Montmartre. Al llegar rápidamente a París con Watson a su lado, Holmes descubre que el niño desaparecido es solamente la punta del iceberg de un problema mucho mayor. La estatua más valiosa desde la Victoria Alada ha sido violentamente robada en Marsella, y varios niños pertenecientes al molino de seda en Lancashire han sido encontrados muertos. Las pistas en los tres casos señalan a un único hombre, intocable. ¿Se recuperará a tiempo Will Holmes para encontrar al niño desaparecido y detener una oleada de asesinatos? Para hacerlo debe ir un paso adelante de un peligroso rival francés y la amenazadora interferencia de su propio hermano, Mycroft. Esta última aventura, al estilo de Sir Arthur Conan Doyle, envía al icónico dúo desde Londres hasta París y a los fríos terrenos agrestes de Lancashire en un caso que prueba al límite la amistad de Watson y la fragilidad y los talentos de la propia naturaleza artística de Sherlock Holmes.

Reseña

Un nuevo “pastiche” de Sherlock Holmes publicado recientemente por Harper Collins, Arte en la sangre de Bonnie MacBird presenta diferencias respecto al canon holmesiano, aunque mantiene la esencia al tratar con respeto a los personajes principales como son al propio Sherlock Homes, a su amigo Dr. Watson y, haciendo su aparición también, al inteligente e indolente Mycroft Holmes. El argumento está relatado por Watson en el año 1888, exactamente en noviembre.

La bella actriz de un cabaret de París, Mlle. La Victoire, solicitará la ayuda de Holmes para averiguar el paradero de su hijo recientemente desaparecido e hijo ilegítimo de un lord inglés. Holmes y Watson se desplazarán a París, y allí se tropezarán con un ambiguo personaje, Vidocq —posible familiar lejano de Eugène-François Vidocq—, e íntimo amigo de Mlle. La Victoire. Todo se complicará cuando Holmes y Watson serán atacados en las calles de París por unos desconocidos y todo apuntará a que dicho ataque está relacionado con el encargo de Mycroft Holmes a su hermano Sherlock, para que averigüe el destino de la estatua Victoria Alada, sustraída en Marsella y cuyo rumbo final parece ser el Reino Unido. El caso se complicará aún más con el conocimiento de la muerte de unos niños en una fábrica de seda en Lancashire pero, curiosamente, todo lo sucedido parece estar relacionado entre sí.

Arte en la sangre posee una buena organizada trama —bastante dura, hay que avisar—, y con diversas localizaciones. Los diferentes casos que recaerán sobre los hombros de Sherlock Holmes se entrecruzarán entre sí de manera bien ensamblada y se asumirán diversos momentos de clímax en el libro que dotarán de rapidez y agilidad a una novela bastante completa en cuanto a páginas —a diferencia de las novelas o relatos del canon—, ya que son exactamente 267. Un indiferente y astuto Mycroft Holmes jugará un papel indeterminado que dotará a el conjunto de la novela un todo muy apetecible. 

Si el argumento y la propia trama están bien construidos, existen varios cambios en lo que al canon se refiere que afectarán al propio pastiche. Quizás no serán percibidos por un lector que no esté habituado al mismo pero sí se darán cuenta aquellos que estén más acostumbrados a él. El primero es el tuteo entre los personajes de Holmes y Watson, algo impensable y que choca en extremo y que hará que durante todo el libro se perciba como algo harto extraño. El segundo es que tanto Sherlock como Watson no están perfilados como son originariamente ya que Holmes aparece como algo “menos inteligente” de lo habitual, y Watson “más perspicaz” de lo que es usual en él. Unos cambios que extrañan y que harán que un lector familiarizado con las reglas holmesianas lo note en exceso.

En definitiva, esta es una novela ágil y muy entretenida aunque con unas transformaciones que actualizarán a unos personajes que, ambientándolos  en 1888, poseerán unas circunstancias que no son las habituales dentro de los pastiches. Si al lector no le importa, la diversión está asegurada con esta novela de enigma e intriga. 

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