El campeón ha vuelto

el-campeon-ha-vueltoEl campeón ha vuelto. J.R. Moehringer. Duomo Ediciones.

J.R. Moehringer nació en Nueva York en 1964. Licenciado en Yale, empezó su carrera periodística en The New York Times y ha trabajado en Los Angeles Times, entre otros medios. Ha sido galardonado con el premio Pulitzer. Después de publicar el aclamado libro El bar de las grandes esperanzas (Duomo, 2015), colaboró con Andre Agassi en la elaboración de Open (Duomo, 2014), la autobiografía del tenista, que se ha convertido en un auténtico fenómeno editorial. Próximamente Duomo publicará Sutton, sobre la vida del ladrón más extraordinario de todos los tiempos. Esta edición deEl campeón ha vuelto, que fue finalista del premio Pulitzer en el año 1997, cuenta con un texto inédito mundial del autor.

Sinopsis

En 1997, a J.R. Moehringer le encargaron un reportaje sobre Bob Satterfield, un peso pesado que peleó entre 1945 y 1957 y sobre el cual nada se sabía. Se había esfumado del mapa. Moehringer andaba en busca de una buena historia, fue tras los pasos de un hombre que vivía en la calle y que juraba ser Bob Satterfield. Se hacía llamar el «Campeón» y decía ser Bob, «el mejor noqueador de todos los tiempos». Pero ¿era realmente el «Campeón»? Moehringer examina el corazón de su personaje y desgrana la historia de un hombre que se le convierte, a medida que lo observa como si fuera un entomólogo, en su Moby Dick particular: una persona que le revela, detrás de su misteriosa identidad, algo de su propio pasado, algo que tiene que ver con el valor, con el deporte y con el deseo constante de un hombre que busca a su padre.

Reseña

(Por aquellas casualidades que ocurren muy a menudo, mientras yo leía El campeón ha vuelto, moría un gran campeón del boxeo, Muhammad Ali. Estos dos hechos unidos, me han servido para comprender y entender que sí, que existen vínculos y afinidades entre el boxeo y la vida y que, además, estas correlaciones pueden ser especialmente hermosas). 

Cuando Moehringer, buscando una buena historia que contar en plena crisis propia y periodística en los EUA, en un momento donde se priorizaban las noticias de última hora en competencia directa con las televisiones, se tropezó con el enigma Bob Satterfield —un boxeador peso pesado del que no se supo más después de su retiro en 1957—, y del que se decía que estaba viviendo como un indigente en las calles de Santa Ana. Moehringer no dudó en lanzarse a la piscina para resolver el misterio y tirar del hilo hasta convertirlo en una especie de Moby Dick particular. Corría 1997 y contraviniendo los estándares de celeridad que imperaban en aquel tiempo, empezó a investigar la historia del misterioso hombre que se hacía llamar “Campeón”.

… comprendí que sólo hay dos tipos de historias en el mundo: las que los demás quieres que cuentes y las que quieres contar tú. Y nadie va a dejarte, así sin más, contar las segundas. Tú tienes que pelear para ganarte ese privilegio, ese derecho.

Y así se inicia una historia narrada en forma de reportaje absolutamente fascinante donde el periodismo —aquel que los profanos recordamos con cierta nostalgia al no existir las redes sociales ni los periódicos digitales—, se muestra como lo que era y donde las informaciones se investigaban, se contrastaban buscando nuevas fuentes y se atendía a los detalles buscando siempre la veracidad y todo ello sin Internet, tomando aviones, haciendo miles de kilómetros en coche o buscando familiares, documentaciones perdidas en archivos, etc. 

La narrativa de J.R. Moehringer es hipnótica y nos daremos cuenta de ello nada más empezar El campeón ha vuelto gracias a un prólogo que el periodista redacta expresamente para Duomo Ediciones, al tener conocimiento de que su libro iba a ser reeditado nuevamente en este país. En él hablará de sus grandes pasiones como son el periodismo y el boxeo.

El boxeo ocupa un lugar tan alto como el periodismo en mi lista de profesiones nobles. Y por desgracia también ocupa un lugar destacado en mi lista, siempre creciente, de especies en peligro de extinción, junto con los libros, y las librerías, y la cortesía […]

El campeón ha vuelto hará un símil con la vida comparando a ésta con una batalla y también buscará las semejanzas entre la literatura y el pugilismo, demostrando un gran orgullo por aquellos escritores que se obligan a exudar y dar lo máximo de sí mismos: 

Si boxear es la metáfora definitiva de la vida, entonces, creo yo, es la metáfora definitiva de la escritura que no es más que destilación, una trasposición, una explicación de la vida. Mis boxeadores favoritos, como mis escritores favoritos, son los que están dispuestos a llegar hasta lo más hondo de sí mismos, a sangrar más. 

Leer a Moehringer y su reportaje El campeón ha vuelto, ha sido como realizar un ejercicio de comprensión y de reconocimiento sobre las semejanzas del boxeo con la vida así como también con los escritores. Varios han sido los artículos sobre la fascinación de algunos autores de la literatura por los deportes del combate cuerpo a cuerpo y sobre el nexo y belleza entre estas dos actividades. Moehringer lo narra con tal pasión y vehemencia que el lector se dejará arrastrar por el magnetismo y amor que siente el periodista por el pugilismo, en una crónica que dispone de un estilo cristalino que enamora por su sencillez y transparencia.

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