Kew Gardens y otros cuentos

Kew Gardens y otros cuentos. Virginia Woolf. Ilustraciones de Elena Ferrándiz. Nórdica Libros.

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Por Cristina de @abrirunlibro

Virginia Woolf (Londres 1882 – Lewes, Sussex, 1941). Tras la muerte de su padre en 1905, vivió con su hermana y sus dos hermanos en una casa del barrio londinense de Bloomsbury que se convirtió en lugar de reunión de librepensadores y antiguos compañeros de universidad de su hermano mayor. En el grupo, conocido como Grupo de Bloomsbury, participaron además otros intelectuales londinenses, como el escritor Leonard Woolf, con quien se casó Virginia en 1912. En 1917, ambos fundaron la editorial Hogarth. Virginia Woolf se suicidó en 1941 sumergiéndose en el río Ouse con su abrigo lleno de piedras. Está considerada como una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo xx.

Elena Ferrándiz, ilustrador. Vivió su infancia en San Fernando, Cádiz, rodeada de lápices de colores. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Sevilla y desde entonces ha trabajado como ilustradora para numerosas editoriales y publicaciones. Asimismo ha publicado varios libros ilustrados de los que es también autora. Libros llenos de metáforas y guiños visuales, en los que imagen y palabra se unen para dar salida a su particular universo.

Sinopsis

Tres relatos de Virginia Woolf son los que componen este libro y que muestran lo que a ella le gustaba denominar momentos de existencia. En ellos, personajes y acciones quedan supeditados a imágenes poéticas, alejadas de las banalidades de la vida.
En «Kew Gardens» ambientado en el fabuloso jardín botánico de Londres, nos introduce, como diría T. S. Eliott, en «un montón de imágenes rotas» que van desde el movimiento perezoso de un caracol a las conversaciones de los paseantes por el jardín.
En «Una casa encantada», publicado por primera vez en la antología Monday or Tuesday, reescribe un tradicional cuento de fantasmas. Una pareja recibe la visita de unos espectros que ponen en evidencia el mundo de lo superficial.
En el tercer cuento, «La marca en la pared», hace uso del monólogo escrito en primera persona para hacernos volar de un recuerdo a otro, teniendo como origen la marca en la pared de su habitación.
Acompañan a estos magníficos cuentos las ilustraciones de Elena Ferrándiz, que consiguen sumergirnos en el personal mundo de Virginia Woolf a través de un trabajo lleno de metáforas y símbolos maravillosos.

Reseña

Tres son los hermosos relatos que componen Kew Gardens y otros cuentos de Virginia Woolf. Breves —de hecho muy breves ya que el libro dispone de 80 páginas con un tamaño de letra considerable y se ha de tener en cuenta las preciosas ilustraciones de Elena Ferrándiz—, pero de gran belleza, y todos muy distintos entre sí. Tres cuentos que demostrarán la cualidad de la escritora en dotar de diversos matices a sus obras.

En el primero, Kew Gardens, y que tomará el título para esta antología, se encuentra ambientado en el jardínkew-gardens botánico de Londres del mismo nombre. A través de una voz omnisciente en tercera persona, iremos conociendo las conversaciones anónimas de varios paseantes, su manera distinta de recordar los acontecimientos, la desmemoria de un anciano, o del movimiento lento de un caracol, en un caluroso día de verano. Las sensaciones al leer este cuento son variadas ya que seremos partícipes de ello pero divisándolo como un espectador más y hasta con cierta indolencia por lo que será realmente sorprendente que esta lectura provoque la percepción de ser un observador anónimo más en un jardín. 

Del arriate ovalado brotaban cientos de tallos que a media altura se abrían en hojas acorazonadas o lanceoladas y desplegaban en lo alto pétalos rojos, azules o amarillos con motas de colores; de la penumbra roja, azul o amarilla de su garganta surgía una barra recta, impregnada de áspero polvo dorado y algo abombada en su extremo.

El segundo cuento es un relato —podríamos clasificarlo como clásico o tradicional pero no lo es—, de fantasmas y de casa encantada. De hecho el cuento se llama Una casa encantada y nos hablará de la visita de unos espectros a un hogar habitado por una pareja y relatado, quizás, por la mujer que habita en la casa. Un cuento muy dulce y sutil a pesar de que nos hable sobre fantasmas; y es que el relato girará en torno el amor. 

— Mira —susurra—. Están dormidos. Hay amor en sus labios. 

El tercero y últimoLa marca en la pared, es quizás el cuento donde más reconoceremos a Virginia Woolf ya que se trata de un monólogo en primera persona y donde gracias a la observación de una marca en la pared, se iniciará un soliloquio sobre la evolución del pensamiento, la naturaleza o la religión. Un discurso imperdible por su agudeza y sutileza. 

Al otro lado de la ventana, el árbol golpea suavemente el cristal… Quiero pensar en silencio, con calma, con tiempo, sin interrupciones, sin tener que levantarme del sillón, deslizarme de una cosa a la otra sin hostilidad ni obstáculos. Quiero hundirme cada vez más, alejarme de la superficie y de su dura realidad.

Tres cuentos de Virginia Woolf con las delicadas y vaporosas ilustraciones de Elena Ferrándiz. Un pequeño placer para añadir a nuestra biblioteca. 

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