Azul marino

azul-marinoAzul Marino. Rosa Ribas y Sabine Hofmann. Siruela.

Rosa Ribas, Prat del Llobregat, Barcelona, 1963, estudió Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona, y desde 1991 reside en Alemania, en Fráncfort. Ha escrito las novelas: El pintor de Flandes, La detective ­miopeMiss Fifty y la serie policiaca protagonizada por la comisaria hispano-alemana Cornelia Weber-Tejedor. En Siruela ha publicado, en coautoría con Sabine Hof­mann, las novelas policiacas Don de lenguas y El gran frío, traducidas con gran éxito a distintos idiomas.

Sabine Hofmann nació en 1964, en Bochum, Alemania, pero actualmente vive en la pequeña ciudad de Michelstadt.  Estudió Filología Románica y Germánica, y trabajó varios años como docente en la Universidad de Fráncfort. Allí conoció a Rosa y empezó una larga amistad que la escritura conjunta de Don de lenguas, lejos de destruir, ha afianzado.

Sinopsis

Barcelona, 1959. Mientras la Sexta Flota norteamericana permanece fondeada en el puerto, alterando la rutina de una ciudad en plena dictadura, un marinero estadounidense es asesinado en un antro del Barrio Chino en lo que a primera vista no parece más que una simple reyerta arrabalera.
Pero una vez más, la indudable perspicacia e incansable curiosidad de la periodista Ana Martí serán fundamentales a la hora de esclarecer el suceso. Ya sea ejerciendo como intérprete del inspector Isidro Castro —viejo conocido con el que ya colaboró anteriormente— en su forzoso entendimiento con la Policía Militar de la Marina americana o bien desarrollando sus propias investigaciones para El Caso y Mujer Actual, nuestra intrépida protagonista irá desenmarañando una historia plagada de medias verdades e intereses diversos: los de quienes buscan un culpable español y los de aquellos que preferirían que el asesino fuera un extranjero. Además, una serie de tramas interconectadas, que van desde la prostitución y el contrabando de los bajos fondos hasta la degradación moral de las altas esferas de la burguesía, vendrán a complicar las cosas en este extraordinario fresco de una ciudad y un tiempo recreados con tal maestría que permanecerán para siempre en el imaginario de todos los lectores.

Reseña

Uno de los personajes favoritos de los seguidores de la novela negra y policial de este país, es la periodista Ana Martí que tuvieron a bien de crear las escritoras Rosa Ribas y Sabine Hofmann para una serie de novelas ambientadas en la Barcelona franquista de los años cincuenta. Las autoras concibieron para estas novelas además de un momento muy gris de la sociedad barcelonesa, a unos personajes como la reportera citada, su prima filóloga y profesora represaliada, Beatriz Noguer, y el inspector de la BIC —Brigada de Investigación Criminal—, Isidro Castro, todos perfilados al milímetro. Ahora se cierra la trilogía que empezó con Don de lenguas y que siguió con El gran frío; con Azul Marino se termina una de las mejores sagas que se han escrito actualmente. 

Ambientada en esta ocasión en 1959 y con los buques de la Sexta Flota americana atracados en Barcelona —espléndida la cubierta del libro con la imagen de F. Català-Roca—, uno de los marineros aparecerá muerto en un reservado de un bar de señoritas del Barrio Chino, en la calle Conde del Asalto, del bullicioso y promiscuo Distrito V de la ciudad. 

El inspector Castro de la comisaría de la Vía Layetana solicitará los servicios de Ana Martí para que le haga de intérprete al tener que colaborar estrechamente —más de lo que él desearía—, con la Policía Militar de la Marina americana para esclarecer la muerte. A su vez, Ana Martí seguirá con sus colaboraciones para el periódico El Caso y en Mujer Actual y, donde sin esperarlo, se verá inmersa en una investigación muy oscura donde la burguesía catalana mostrará su peor cara. 

Azul Marino podría haberse quedado en un cierre digno de la trilogía con una investigación más o menos tenebrosa y con una buena ambientación como nos tenían ya acostumbrados las autoras. Tener dos libros precedentes de tal carácter y aptitudes como fueron las dos primeros, debe ser una presión importante en el escritor al no querer defraudar a sus lectores. Pues Rosa Ribas y Sabine Hofmann pueden respirar tranquilas ya que Azul Marino no sólo enriquece a la saga sino que la completa y la sella de forma magistral al volver a sorprender con un argumento acertadísimo, con una ambientación muy lograda, con unos guiños que nos harán disfrutar de lo lindo —atención a la escena en el cine Capitol, “Can pistoles”—, con una narrativa firme y segura, y con unas tramas criminales que harán las delicias del lector más duro ya que el personaje, por ejemplo, del rígido inspector de mano suelta, el inspector de la BIC, no es para nada despreciable en estas novelas. 

… lo que cuenta no es quién empezó, sino cómo terminó; lo que cuenta es que tenemos un muerto. A quien hay que buscar es a la persona que le dio la cuchillada. 

Los conflictos culturales y estratégicos entre la policía española y la policía militar americana, la importancia económica del desembarco de marineros para una ciudad aún empobrecida como era Barcelona y que eran recibidos a lo Bienvenido Mr. Marshall… Con esto Azul Marino no nos ofrece una única historia ni una única investigación ya que Ana Martí se topará con un misterio que bien podría haber ocupado una novela independiente por todo lo que se puede sacar de ella. Pero además, el inspector Isidro Castro pasará por sus horas más bajas personalmente.

En Azul Marino podremos descubrir una compleja investigación muy bien rematada, una sensibilidad especial para algunos temas complicados, amén de la buena exposición de los años oscuros de la época y sin obviar los pequeños homenajes que irán apareciendo en el libro.

Para finalizar decir que en el cierre hallaremos unas correspondencias que lo dejarán todo muy bien consolidado y que, a pesar de saber que no habrá más Ana Martí, dejará al lector conmovido. Un cierre al que sólo le falta fuegos artificiales y pirotecnia diversa para festejar la existencia de esta saga.

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