La chica que llevaba una pistola en el tanga

la-chica-que-llevaba-una-pistola-en-el-tangaLa chica que llevaba una pistola en el tanga. Nacho Cabana. Roca Editorial.

Nacho Cabana (Madrid, 1968) es guionista profesional desde 1993. Ha escrito series como Policías, Compañeros, Cuenta atrás y UCO hasta sumar más de 300 guiones grabados en España y México. Entre sus trabajos para cine destaca el largometraje documental Tres caídas. Actualmente colabora en la revista cultural Tarántula. En 1993 se hizo con el Ciudad de Irún de cuento gracias a Los que comen sopa y, en 2003, su novela Momentos robados ganó el mismo certamen. En 2014 recibe el Premio L’H Confidencial por La chica que llevaba una pistola en el tanga. Vive en la Barceloneta donde cada mañana monta su oficina frente al mar.

Sinopsis

En Madrid, dos skinheads atacan a un matrimonio rumano y matan a su hija pequeña. Violeta y Carlos, agentes de la comisaría de Leganitos, detienen a los agresores y siguen una pista hasta un burdel de Murcia, y en concreto hasta María, la hermana mayor de la niña rumana, una prostituta.

En México DF, Pedro, un español casado y con una hija de once años, se malgana la vida como taxista. Por ello, obtiene comisiones de los clubes de alterne a los que lleva a sus clientes y termina vinculado en un caso de trata de blancas y prostitución infantil. Asediado por la culpa decide huir a Madrid, donde se instala con su familia en casa de su madre, confiado en que no los seguirán hasta allí.

Reseña

Las infraviviendas son como los pescados, en cada país se llaman de una forma diferente. En Venezuela se refieren a ellas como «ranchitos»; en Argentina las llaman «villas miseria»; en México, «ciudades perdidas»; y en España, con un sustantivo de esos cuya sonoridad está acorde con su devastado contenido: chabola.

Madrid. Dos ‘cabeza rapada’ atacan a un matrimonio rumano y a su hija de seis años que mal viven en un poblado del extrarradio de Madrid llamado El Gallinero. A causa de la agresión, la niña, llamada Luminita, morirá. 

México DF. Pedro es un español que se gana la vida de taxista para mantener mal, muy mal, a su esposa e hija. Pedro obtiene comisiones de los burdeles a los que lleva a sus clientes. Pronto terminará involucrado en una asunto extremadamente turbio. 

Hay muchas maneras de morir en el Distrito Federal. La más obvia es que, durante un asalto, tú, el asaltante o los dos se pongan bravos pero él vaya armado y tú solo lleves tu iPod como elemento de autodefensa, y te hayas olvidado o no te haya dicho nadie que no hay posibilidad de negociación en esas condiciones y te disparen en cualquier calle poco iluminada, una noche cualquiera.

Pero no es la única. 

La chica que llevaba una pistola en el tanga obtuvo el Premio L’H Confidencial de novela negra en el año 2014. Nada más empezar el libro, el lector se dará cuenta enseguida de que le espera una lectura altamente visual y con un ritmo imparable desde el minuto uno por lo que ya sabe que deberá prepararse para acometer La chica que llevaba una pistola en el tanga casi sin parar. Y es que su autor, Nacho Cabana, es guionista de series y largometrajes por lo que domina con mucha maestría el arte de dotar de imágenes a la narrativa pero también dominará los cliffhangers; aunque el lector no se esté dando cuenta de ellos —no los utiliza para el tan trillado cierre de capítulos sino que lo hará para cambiar de párrafo—, dará una viveza y una rapidez a la ficción desbordante. Los personajes que rodearán esta novela, desde Violeta y Carlos en Madrid, los policías que llevarán el caso, o los ‘jefes’ de los burdeles y los jerarcas de las organizaciones criminales, son todos puestos en la trama para agradar o desagradar en extremo al lector y éste se verá envuelto por una vorágine de criminalidad y delincuencia que hará que se sienta como si estuviera siendo arrollado por una locomotora.

El estilo narrativo de Nacho Cabana es muy contundente y, en su mayoría, con frases cortas y terminantes, aunque a la vez y a pesar de las descripciones impactantes, esconde cierto lirismo y hasta belleza en los detalles más escabrosos al albergar en ellos las emociones de las víctimas y de los ambientes que describe. En el espejo de las clases más desfavorecidas, Madrid o México, el autor reflejará la imagen más negra sobre el malvivir de algunos estratos sociales que se ven acosados por la tan actual trata de blancas y la prostitución infantil con conexiones entre Europa y Centroamérica, pero será capaz de dotar de sentimientos a la palabra y hasta en ciertos momentos con una ironía algo abatida por lo que está describiendo.

La ambientación en toda la novela está muy bien lograda. La atención a los detalles, las diferencias culturales de los ambientes que se describen pero, a la vez, diferencias enriquecedoras, proporcionarán a La chica que llevaba una pistola en el tanga ese algo más al disponer de autenticidad y solidez.

Esta es una muy buena novela negra que dispone de los componentes de criminalidad y marginalidad necesarios y además se encuentra bien narrada y desarrollada. Nacho Cabana tiene preparado un nuevo libro que verá pronto la luz y, aunque haya llegado tarde a la lectura de éste, no pienso perderme el próximo por nada del mundo.

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