Las chicas

las-chicasLas chicas. Emma Clime. Traducción Inga Pellisa. Editorial Anagrama.

Emma Cline (Sonoma, 1989) es licenciada en Bellas Artes, y cursó un máster en escritura creativa en la Universidad de Columbia. Ha trabajado como lectora para The New Yorker y ha publicado textos de ficción en revistas como Tin House o The Paris Review, que en 2014 la consideró merecedora de su Plimpton Prize. Las chicas, su primera novela, llega precedida de un murmullo de expectación internacional: los derechos de traducción se han vendido en treinta y cinco países, y el reputado productor Scott Rudin planea adaptarla a la gran pantalla.

Sinopsis

California. Verano de 1969. Evie, una adolescente insegura y solitaria a punto de adentrarse en el incierto mundo de los adultos, se fija en un grupo de chicas en un parque: visten de un modo descuidado, van descalzas y parecen vivir felices y despreocupadas, al margen de las normas. Días después, un encuentro fortuito propiciará que una de esas chicas –Suzanne, unos años mayor que ella– la invite a acompañarlas. Viven en un rancho solitario y forman parte de una comuna que gira alrededor de Russell, músico frustrado, carismático, manipulador, líder, gurú.

Fascinada y perpleja, Evie se sumerge en una espiral de drogas psicodélicas y amor libre, de manipulación mental y sexual, que le hará perder el contacto con su familia y con el mundo exterior. Y la deriva de esa comuna que deviene secta dominada por una creciente paranoia desembocará en un acto de violencia bestial, extremo…

Reseña

Cuando te encuentras con una novela que sin llegar a ser perfecta —y muy alejada de la novela que marca hoy tendencia como es el thriller—, te seduce con una prosa cautivadora, con una voz narrativa lánguida y casi indolente que te transporta a los años del movimiento hippie en América —el de las comunas, el del “haz el amor y no la guerra”, el de los alucinógenos y la marihuana, el del idealismo—, uno puede llegar a enamorarse de ese libro y las causas son diversas: por la ambientación que rodea a Las chicas o por esa misma voz entre trágica y dulce que, de manera inquietante, nos relatará las experiencias de Evie, una adolescente de catorce años en plena crisis juvenil y captada por un colectivo hippie. Emma Cline, la autora de Las Chicas, se inspira para esta novela en el sangriento suceso ocurrido en los años 60 donde Charles Manson, gurú de una comuna, ordenó a sus seguidores el brutal asesinato de varias personas en una casa de Beverly Hills. 

Verano de 1969. Evie vive en una ciudad de California y es una joven muy insegura, algo propio de la edad. Un día, paseando por el parque, se fijará en unas chicas que deambulan tranquilamente descalzas. Con vestimentas extrañas, despeinadas, y con baratijas que relucen al sol, se las ve felices y seguras, todo lo que ella no es. El encuentro inesperado al cabo de unos días con una de las jóvenes llamada Suzanne, dará pié a que Evie conozca el rancho solitario donde viven junto con otras personas y liderados por Russell: un gurú espiritual y carismático del que se sienten muy orgullosos.

Lo primero en lo que me fijé fue en su pelo, largo y despeinado. Luego en las joyas, que relucían al sol. Estaban las tres tan lejos que sólo alcanzaba a ver la periferia de sus rasgos, pero daba igual: sabía que eran distintas al resto de la gente del parque. […] Aquellas chicas de pelo largo parecían deslizarse por encima de todo lo que sucedía a su alrededor, trágicas y distantes. Como realeza en el exilio.

Las chicas es una novela que aunque sin disponer de trama —en el argumento o sinopsis se encuentra todo el contenido—, y de relatar unos hechos que ya conocemos, sorprende por la forma en que se adentra en la adolescencia y cómo exprime con honestidad hasta el último sentimiento o pensamiento de Evie. La manera de narrar, con un lirismo frágil pero intenso a la vez, como en un equilibrio casi perfecto entre dureza y ternura, provocará sentimientos encontrados en el lector pero a la vez, un reconocimiento implícito en todo lo que expresa sobre la adolescencia y la pubertad. 

El influjo que provocará la lectura es incuestionable ya que se instalará en nosotros el mismo sentimiento de culpa y también de miedo que siente la protagonista; algo que forma parte de su vida como si de una enfermedad crónica se tratara. Narrada en primera persona durante 344 páginas, esta novela no dispone de “un ritmo frenético” —ya ha quedado claro que esto no es lo que prima en Las Chicassino de un goteo constante de experiencias y vivencias que hipnotizará al lector y hará que se aferre al libro gracias a la “obligación” de la autora de seducir con la palabra y no con la acción, cosa que consigue. 

Un buen ejercicio de calidad que sorprende y más cuando descubrimos que Emma Cline es una autora novel y que Las chicas es su primer libro publicado. Unas aptitudes asombrosas y un gran debut.

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