Me llamo Lucy Barton

me-llamo-lucy-bartonMe llamo Lucy Barton. Elizabeth Strout. Traducción Flora Casas. Duomo Ediciones.

Elizabeth Strout nació en Maine, pero desde hace años reside en Nueva York. Es la autora de Olive Kitteridge, novela por la que obtuvo el Premio Pulitzer y el Premi Llibreter, Los hermanos Burgess, Abide with Me y de Amy e Isabelle, que fue galardonada con el Art Seidenbaum Award de Los Angeles Times a la primera obra de ficción y el Heartland Prize del Chicago Tribune. También ha sido finalista del Premio PEN/Faulkner y el Premio Orange de Inglaterra. Sus relatos se han publicado en varias revistas, como The New Yorker y O, The Oprah Magazine.

Sinopsis

En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.

Reseña

Pero ésta es mi historia. Ésta. Y me llamo Lucy Barton.

Lucy Barton es escritora. Casada y madre de dos hijas, está ingresada grave en un hospital de Manhattan. Desde la ventana de su habitación puede ver el edificio Chrysler y por las noches verá su corona iluminada. Un día recibirá la visita de su madre a la que hace años que no ve. Durante cinco días y cinco noches, madre e hija irán rememorando sucesos del pasado y Lucy se dará cuenta de todo el amor que se tienen ambas. 

Hay veces en que se acomete la lectura de un libro sabiendo ya de antemano que vamos a leer algo bien escrito y redactado, no en vano Elizabeth Strout dispone de varios premios de calidad a sus espaldas. Quizás, debido a nuestros propios prejuicios, pensaremos que ése mismo libro no va a producir ningún ruido ni alboroto en nuestra mente. Pero cuando poco a poco, el libro que tenemos entre manos y que se percibía como únicamente una lectura plácida y bien narrada despierta paulatinamente y, página a página, se convierte en una relato brillante, emocionante y hondo, es entonces cuando sabemos que hemos sido tocados por una varita mágica. Y es que la lectura de Me llamo Lucy Barton es puro placer y una fuente de maestría en las 224 páginas que la componen y que se leerán en un suspiro.

Existen maneras y maneras de explorar la literatura intimista: una sería, quizás, abriendo al protagonista en canal, y desmenuzando hasta la más mínima particularidad en una especie de disección; y no nos engañemos, explicar detalladamente las desgracias de manera sombría o perversa sería el recurso fácil y evidente. Pues al otro lado, en el otro extremo, se encuentra Elizabeth Strout. Lo que realiza con Me llamo Lucy Barton, explicando una infancia de miserias y humillaciones en una familia más que pobre de Amgash, Illinois, que malvive en el garaje de un tío, sin agua ni retrete, es sorprendente. Unos padres a los que además, de vez en cuando y para ahogar sus propias miserias, se les va la mano con Lucy y sus hermanos más de la cuenta. Bien. Pues todo esto y mucho más —¡pero muchísimo más!—, está narrado con una transparencia y una belleza que el lector —o sea, yo misma—, puede llegar a sentir hasta felicidad a pesar de todo lo que está escuchando por la voz narrativa en primera persona de Lucy Barton durante las nueve semanas que vive en el hospital.

Me llamo Lucy Barton no es una historia lineal sino que irá disponiendo de saltos temporales. Iremos conociendo cómo pasó la protagonista de ser una white trash, a una escritora reconocida. Elizabeth Strout niega que esta novela sea autobiográfica aunque es evidente que habrá buceado en su propia infancia y en las familias pobres que la rodearon ya que ella también procede de una familia muy humilde de Portland, Maine, aunque de padres profesores y, evidentemente, con un nivel cultural muy diferente a los padres de Lucy. De hecho, los compañeros de colegio de Lucy, llegan a decirle con la brutalidad de los niños: 

Vuestra familia da asco. 

Así, por todo lo explicado anteriormente, bien podría parecer que esta novela tendría más de drama que de dicha. Pues no. Esta novela es la vida. Elizabeth Strout consigue gracias a pequeños detalles, extraer de su protagonista una voz cálida y emotiva que nos arrastra a un estado casi de embriaguez y felicidad al poder disfrutar de una ficción escrita de manera delicada y potente a la vez, y de una sensibilidad extrema. Y eso sólo lo pueden realizar algunos escritores, en realidad muy pocos, abordar de esta manera una narrativa tan espléndida.  

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