La fauna de La Charca literaria emerge en el Ateneu Barcelonés

Por @mossen_a (Montse Galera)

ateneu-barcelonesExiste una charca en la que, según se rumorea, “cohabitan todo tipo de organismos: algas unicelulares, protozoos, ranas y sapos, libélulas, mosquitos, pececillos y tortugas, enhiestas aneas, inquietantes aves y un sinfín de gusarapos”. También se dice que en ella “cada bicho puede sumergir sus textos a la espera del lector casual.” Se trata de La Charca literaria, una revista digital de la que en absoluto puede decirse que sea una revista cualquiera, ni al uso ni secreta, pero que aún no se había presentado al público oficialmente. Así pues, el pasado día 29 de septiembre se celebró su puesta de largo en la sala “Escriptors” del “Ateneu Barcelonés”. El acto, organizado por la ACEC, inauguraba el ciclo “Literatura Digital” coordinado por Francesc Cornadó, Ricardo Fernández y Albert Tugues.

Francesc Cornadó —escritor—, Pere Montaner —escritor y alma mater de la revista—, Míriam Soteras —escritora, correctora y editora—, y Juan Manuel Pérez Rabasco —informático diseñador de la página—, llevaron el peso de la presentación que resultó ser un acto emotivo, divertido más que ameno y tener un notable poder de convocatoria: la sala se llenó de lectores y de escritores que no se conocían, o sí, y que aprovecharon para “desvirtualizarse”, los unos, o reemprender sus chascarrillos donde los dejaron, los otros, mientras se proyectaban algunos fragmentos teloneros de Creature from the Black Lagoon (1954, La mujer y el monstruo, en España), película de terror  estadounidense dirigida por Jack Arnold y producida por Universal Pictures. Una especie de King-Kong acuática con la que el ambiente charquista quedó más o menos acotado a modo de celofán pegado en las bombillas de los guateques o de los farolillos… en las fiestas mayores. Y como diría aquél “de ahí p’arriba”.

Si La Charca no es una revista al uso este artículo tampoco va a serlo puesto que diferentes circunstancias impiden que se publique con la inmediatez que exige una noticia de esta envergadura. Así pues, voy a cometer la desfachatez de utilizar la presentación oficial de La Charca Literaria para hacer algo que se considera bochornoso y de malla-charca-literaria-ateneu-barcelones gusto a no ser que se atesore una excusa elegante y adecuada: voy a hablar de mí misma y de algo de lo que formo parte con mucho orgullo. No volverá a pasar. O sí.

La Charca literaria nace de las cenizas de lo que fue “El butano popular” una revista gamberra, dicen unos, canalla, dicen otros, divertidísima y de una calidad extraordinaria, les aseguro yo, donde se podía leer a plumas tan agudas y mordaces como la de Javier Pérez-Andújar —quien repartía butano por la redes mucho antes de subírselo a la Colau—, o escudriñar en las relaciones epistolares de personajes tan impresentables como Perico Baranda, un tipo odioso y putero, recortado al más puro estilo Eduardo Mendoza y al que desde entonces odio con todo el cariño —parece ser que los de La Charca no se han podido deshacer de él, para goce del lector—. Y fue, justamente en ese momento y de su mano donde, para mí, empezaron algunas cosas, así, a carcajadas.

Como quien cumple un ciclo vital, llegó el día en que “El butano” no se repartió más dejando muertas de frío y huérfanas a algunas almas inconformistas y sobre todo temerarias, que acabaron por parir estos batracios y por meterse en cuantos jardines fueron necesarios. Había nacido “La charca”. Pere Montaner, su visionario impulsor, por no decir el máximo (i) responsable, se inspiró para bautizarla en una obra de Santiago Sequeiros, autor también de la ilustración que recientemente ha estrenado la portada de la revista.

Así pues, el 14 de diciembre del 2015, Anna Benítez del Canto nos abrió la puerta dándonos la bienvenida desde la sección “Ultramarinos y Coloniales”. Lo hizo así de bien: ¿Ves esos caminos formados por letras? Síguelos, te llevarán a cada uno de los habitantes de la charca; zambúllete en la paradoja, la ironía, el sarcasmo o la metáfora. Hallarás emoción, secretos y rumores, sentimiento, realidades y fantasía, todo lo que necesitas para saber lo que se cuece en nuestra peculiar Charca Literaria” y desde entonces se han ido adhiriendo más de 50 autores de entre los que se cuentan primeras plumas como Pilar Pedraza o Lázaro Covadlo; escritores o bien con novelas publicadas como Cayetano Gea, Lluís Bosch o Jordi Ledesma —quien además tiene una obra enla-charca ciernes—, o con poemarios como Dani Izquierdo, Jaume Muñoz o Jorge Novak. Se beneficia La Charca de autores que escriben en revistas de cine como Juan Manuel García Ferrer o Carlos Tejeda o editores de revistas en papel como Ceferino Galán… por nombrar algunos, que no se puede a todos, entre muy buenos ensayistas, poetas, cuentistas, sufridores de dolencias varias catalogadas o no, y alguna plumilla que agradecería la bendición de un contagio. Con perdón.

Estamos hablando de textos líquidos, como los define Miriam Soteras, a los que el lector pueden acceder desde cualquier dispositivo: ordenador, Tablet, móvil… relativamente breves, dos grageas diarias disfrutables sin distracciones. La Charca no tiene publicidad, ni links, lo que se traduce en que la aportación de la fauna de La Charca es altruista. Bueno, te puede llegar “el cobro” de la mano de [email protected] [email protected], por cierto, cinco. ¡Desde aquí, un sincero abrazo!

Hablando en serio: que alguien se arremangue y edite tu trabajo, no tiene precio.

Durante la presentación de la revista, Juan Manuel Pérez Rabasco —una especie de todopoderoso capaz de hallar soluciones ininteligibles a problemas inauditos, es decir: lo que viene siendo un buen informático” explicó —demostrando que se puede de una forma nítida y amena sin ser fácil—, cosas como que La charca recibe una media de 2000 visitas semanales, hombres y mujeres a partes iguales, procedentes de España, Sudamérica, India o Rusia…  y que éstas se quedan el tiempo suficiente como para leer el texto, lo que puede traducirse para mentes no informáticas como la mía, en un exitazo. Fue muy divertido saber que para acceder a La Charca algunos usuarios habían introducido en el buscador palabras clave como “elegir entre dos mujeres” o “bragas”. Tranquilos que no se reflejan ni los nombres ni los apellidos, pero me pregunto: ¿a ver si lo peor de La Charca no van a ser los autores sino los lectores? ¿A ver si los lectores ya se han mimetizado?

Sea como fuere aquí os dejo el enlace http://lacharcaliteraria.com, desde donde puedes entrar en secciones como “Casa de citas” o “Un salacot en mi sopa”… hay casi 50, seguro que encuentras la tuya, si al final… “Somos una granja humana”. En fin, como dijo Ana Benítez del Canto el primer día:

¡Adelante! Hónranos con tu visita y disfruta del paseo.”

 

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