Nadie muere en Zanzíbar

nadie-muere-en-zanzibarNadie muere en Zanzíbar. Fernando García Calderón. Editorial Algaida.

Fernando García Caderón nació en Sevilla, aunque reside en Madrid desde los diez años, donde estudió Ingeniería de Caminos. Es autor de ocho novelas y tres volúmenes de relatos. Tras ser galardonado en prestigiosos certámenes de cuentos de nuestra Península, en 1997 obtubo el premio Félix Urabayen por la novela El vuelo de los halcones en la noche y, dos años después, el Ateneo de Valladolid por El hombre más perseguido.

Desde entonces ha publicado las novelas Lo que sé de ti (2002), La noticia (2006), La resonancia de un disparo (2008) y Yo también fui Jack el Destripador (2015). Durante todo ese tiempo también ha intercalado volúmenes de relatos como El mal de tu ausencia (2000), Sedimentos en un pantano (2004) y Diarios de ausencias y acomodos (2016).

Sinopsis

Cuando Fernando García Calderón se tropezó con los diarios africanos de Juan Ángel Santacruz de Colle, ocultos durante años en un arca de filigrana, no sólo halló la autobiografía de un hombre increíble a fuer de excepcional, sino también una prodigiosa aventura para todos sus lectores.

Nacido en la Sevilla de 1900, experto en libros antiguos y fundador de la logia de los Calígrafos, Santacruz llegó hasta el sultanato de Zanzíbar perseguido por espías nazis, tras participar en innumerables estafas y encontrarse fugazmente con Walter Benjamin. Allí aprendió un nuevo concepto de civilización, adoptó dos personalidades opuestas —el Gibraltareño John Cross y el árabe Jamshid A. bin Said— y se convirtió en un altruista de ideas estrafalarias que causaba admiración por donde pasaba. Su vida se debatió entre dos territorios y dos mujeres: la intrépida Anna Wyatt y la abnegada Aisha. Colaborador en la sombra de Julius Nyerere, fue apreciado tanto por los brujos isleños como por los intelectuales de la nueva Tanganica. Suyo fue el plan que revolucionó la historia de Zanzíbar.

Nadie muere en Zanzíbar es una novela de aventuras personales y colectivas, un relato sobre la epifanía salvadora de un europeo descorazonado y las ansias de libertad de los pueblos de África. Una historia de segundas oportunidad, donde la pasión, la dignidad y la justicia cobran toda la ambigüedad de la que es capaz el ser humano.

Reseña

Existen personajes literarios, auténticos y ficticios, que entran y salen de la vida del lector llegando a desaparecer casi como absolutos extraños. Sin embargo, hay otros que por algún motivo no sólo llegan para quedarse sino que no se les olvidará como es el caso de Juan Ángel Santacruz de Colle: un sevillano nacido en 1900 con una vida tan llena, completa y vivida tan al máximo que la fascinación se convierte casi en reverencia. Y esto ha sucedido gracias al libro Nadie muere en Zanzíbar, la última obra del escritor Fernando García Calderón, publicada recientemente con la editorial Algaida.

Nadie muere en Zanzíbar nos contará la vida de este aventurero que huyó a Zanzíbar siendo perseguido por los nazis. Estafador, erudito y experto en libros antiguos entre otras aptitudes, Santacruz dispone de una biografía tan repleta que uno se preguntará si existió realmente aunque así lo corrobora el autor de este libro Fernando García Calderón, al tener la fortuna de tropezarse con los diarios del inquieto Santacruz y que guardaba la tía abuela del escritor. Además, al final del libro, el autor nos explicará vicisitudes diversas, viajes —Fernando García Calderón viajó en cuatro ocasiones a Zanzíbar para documentarse—, y biografías consultadas a la hora de escribir este libro de aventuras, biográfico, histórico y un sin fin de categorías más para un relato que es un viaje de hazañas y empresas emocionantes. El libro comprenderá un extenso período desde los inicios de Santacruz cuando abandonó la carrera de medicina y se dedicó al mundo de las letras ayudando incluso con la fundación de la Revista Mediodía. Pronto iniciará su periplo europeo y después de un sinfín de avatares, deberá huir de una Europa en guerra. Al llegar a África, el embaucador que vende libros falsos sufrirá un cambio radical convirtiéndose en un defensor de la libertad de los autóctonos en los protectorados ingleses. Santacruz muere en 1976.

Este no un libro exclusivamente de Santacruz. Fernando García Calderón hace magia al narrar la historia utilizando la primera persona, la suya propia y sus experiencias,  y una voz omnisciente en tercera para hablar de Santacruz en un libro de 548 páginas que destilan ternura, sabiduría, aventura y romanticismo. Nadie muere en Zanzíbar además de adentrarnos en una época y en unos episodios asombrosos, se encuentra escrito con un gran lirismo gracias a que su autor novela la épica con un estilo de cuidada belleza.

Hacía años que no ejercitaba sus dotes de escapista. Desde el colegio, para ser exactos. Pero a la fuerza ahorcan, y Juan no está dispuesto a dejarse ahorcar así como así. Escucha el sonido inequívoco de un disparo, agacha la cabeza instintivamente, mira a derecha e izquierda. Toma prestada una bicicleta y corre. Corre. Como dicen, montar en bicicleta nunca se olvida. Una luna oronda, que aparta las nubes a manotazos, ilumina su fuga. 

Se ha utilizado ya el adjetivo “fascinante” para definir a esta novela en la reseña —y es evidente la existencia de otros sinónimos similares—,  pero es que casa a la perfección con Nadie muere en Zanzíbar: un libro apasionante y conmovedor que seducirá con la excepcional figura de  Juan Ángel Santacruz de Colle y por poseer una narrativa literaria de calidad. Un gran viaje.

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