Lo que nos queda de la muerte

Lo que nos queda de la muerte. Jordi Ledesma. Editorial Alrevés. 

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Por Cristina de @abrirunlibro

Saben los cielos que aquí quien escribe tenía la lista de los mejores libros del año estructurada en su cabeza pero va, y llega la nueva novela de Jordi Ledesma ya casi terminando el año y me descompone esa lista haciéndola saltar por los aires. Porque su última novela es de lo mejor de este anuario mío. Lo saben los cielos. Y yo también.

Lo que nos queda de la muerte empieza con un primer capítulo milimétrico. Un despliegue de habilidad narrativa donde enseguida se nos introducirá en el contexto de la novela y, a través de una voz omnisciente y en primera persona, narrará la vida en un pueblo costero tarraconense en la década de los 90. De la gente que prolifera en el lugar: desde los burguesitos de Reus, las mañas de provincias, los pequeños, y no tan pequeños, vendedores de droga, la Guardia Civil, los dueños de restaurantes y hoteles, del deficiente… Y hasta de unos mellizos como debe ser en toda adolescencia que se precie. Es verano… 

Y quemaban las olas, y ahogaba el sol. Y desde ese verano en adelante ya nada sería igual. Nada. 

Y así empieza una historia con múltiples personajes que van entrelazando su historia unos con otros en una novela negra donde el crimen y el delito dejarán su marca página sí página también. Delitos cometidos tanto a terceros como a uno mismo. Porque en eso de complicarse la vida somos los mejores y, aún más, en un pueblo donde todo está en boca de todos. Y si el rumor no es cierto, bien podría serlo y suceder. O tal vez no.

Fue aquí, en esta atarazana; en este conjunto de playas, y entre dos faros. Fue aquí donde murieron los sueños y se falsificaron los recuerdos.

Todos, de alguna manera, son culpables del camino que escogen y a pesar de salir el sol en las playas transitadas de foráneos y lugareños, el ambiente será muy oscuro y mostrará la otra cara de una realidad que se aleja de la idílica imagen de postal; allí, donde los sueños no se cumplen porque no hay lugar para ellos. 

Mutábamos y lo hicimos en el Tercer Mundo; aunque no lo pareciera, lo era.

Jordi Ledesma construye con un estilo impecable una novela en el Tercer Mundo, tal como el autor lo bautiza, en una especie de sacramento, de evolución de la adolescencia a la madurez de la voz narrativa pero también de la metamorfosis del resto de los personajes, en un verano donde la vida les cambió y les transformó en algo desconocido hasta para ellos mismos. Algunos a mejor, pero pocos. Lo normal, lo sencillo, a lo que les lleva la vida, es a cambiar casi siempre para peor; o para ser quién no eres.

[…] Y alguno intentaría revelarse y pretender un lugar no correspondido […].

Lo que nos queda de la muerte es una novela negra del desasosiego, donde el ansia por vivir nos acerca a ir muriendo poco a poco. A crecer y a descreer. A buscar y a encontrar el camino equivocado. Y Jordi Ledesma lo cuenta y lo describe de maravilla con una destreza estilística tan hermosa que nos llegará hasta las entrañas. Una novela espléndida. Lo sé yo, y lo saben los cielos.

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Jordi Ledesma (Tarragona, 1979), es autor de Narcolepsia (Alrevés, 2012), finalista del Memorial Silverio Cañada de la XXV Semana Negra de Gijón y publicada en México con el título de Narcosis (Ediciones B, 2014), y de El diablo en cada esquina (Alrevés, 2015), texto seleccionado para los premios literarios del Congreso Negro de Cine y Novela de la Universidad de Salamanca. Ha participado, con el cuento «El eco inexistente», en la antología Diez Negritos (Alrevés, 2015).

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