Ojos ciegos

ojos-ciegosOjos ciegos. Virginia Aguilera. Reino de Cordelia.

Virginia Aguilera, Zaragoza 1980, ha residido en Londres y París entre 2002 y 2008, año en el que regresó definitivamente a España. Su primera obra narrativa, Helena Kín, recibió el premio Casino de Mieres 2011 de novela corta. En la última edición de los Premios Literarios de Mérida recibió el galardón Juan Pablo Forner por Mundo Salvaje. Ha participado en las antologías de relatos España Negra (2013), Historias del Ebro (2014), Hijas de Mary Shelly y Escrito en el agua (2015). Con Sumisión fue finalista del Premio Ateneo Joven de Sevilla 2014 y en 2016 ha obtenido el XIX Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policíaca con su novela Ojos ciegos.

Sinopsis

A finales del siglo XIX una mujer desaparece en Alegría, falansterio perdido en la montaña de Teruel en donde sus habitantes conviven de acuerdo a las teorías del socialista utópico Charles Fourier. Para investigar el caso, hasta allí se desplaza un juez, prácticamente ciego, auxiliado por una joven de 17 años que le sirve de ojos y de secretaria. Las pesquisas se hacen difíciles y lentas ante el muro de silencio bajo el que parecen resguardarse todos los testigos. Sin embargo, la experiencia e inteligencia del magistrado y la intrepidez de su joven ayudante van sorteando las dificultades para averiguar que, bajo la apariencia de estabilidad y buena convivencia, el falansterio oculta una sociedad podrida y miserable donde impera el terror. Con esa novela policíaca, que en ocasiones se aproxima al género gótico, Virginia Aguilera ha obtenido por unanimidad el XIX Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policíaca.

Reseña

Corre finales del siglo XIX. Un juez casi ciego acompañado de una muchacha que realizará funciones de amanuense, se desplazarán ambos a una comunidad perdida en un monte de Teruel donde ha desaparecido una mujer. Allí iniciarán sus indagaciones en una colectividad, a primera vista, perfecta. O casi. 

Este es el argumento de la nueva novela de Virginia Aguilera ganadora del XIX Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policíaca, Ojos ciegos, ambientada en un falansterio perdido en la comarca de Teruel —el falansterio es una comunidad autosuficiente basada en el sistema utópico del socialista Charles Fourier—, en un libro que incluye una magnífica ambientación, unos perfiles de los personajes muy bien definidos, y de una narrativa de párrafos largos y decimonónica, amén de muy bien redactada y con tintes góticos, que aúna novela negra y enigma.

Ojos ciegos dispone de unos protagonistas de excepción como es la joven secretaria del juez, Candela, una muchacha de diecisiete años con una inteligencia y perspicacia muy singular para alguien de su edad, y que descubrirá en el falansterio la vileza y el lado más oscuro del hombre —de hecho, descubrirá matices desconocidos para una joven que sale por primera vez de su hogar y allí, en la comunidad, se le revelarán varios aspectos de la vida en una especie de transición a la edad adulta—. Otro gran protagonista será el personaje del juez Juan Carlos Rodríguez, un hombre de mediana edad que irradia seguridad y fortaleza a pesar de ser un hombre con una visión muy diezmada. Un tándem que, aunque desigual, casan y cuadran a la perfección.

El libro se encuentra narrado a través de dos voces en primera y tercera persona. No existen saltos temporales sino que el libro se iniciará y finalizará en una época más actual por la voz narrativa en primera persona, y una voz omnisciente en tercera que irá desarrollando la trama durante todo el libro. La ficción incluirá los extractos de los interrogatorios del juez Rodríguez, trascritos por Candela, algunas cartas de ésta a su amiga Pilar, y otras cartas del juez al padre de Candela, en una estructura de novela que recordará a las grandes y famosas narraciones de otros escritores de enigma y novela negra como Wilkie Collins, Charles Warren Adams o al Mendoza de La verdad sobre el caso Savolta.

La ambientación de Ojos ciegos en la comunidad del falansterio llamada Alegría, es excelente. Detalles que podrían considerarse nimios como las horas pasadas por Candela en una habitación de la rectoría donde están alojados, habitación orientada al sol de tarde, es crucial para el estímulo de la conciencia de Candela. El calor, los olores, los mugidos de Marca por la mañana y otros detalles del libro, harán grande una narración que, junto al secretismo de sus habitantes y el horror y la maldad que destilan, ofrecerán al lector horas de una muy agradable lectura.

Su ceño se frunció de nuevo por haber vuelto a caer ante la estupidez de los convencionalismos sociales que la había vencido incluso a solas en su cuarto a oscuras. Luego se dio cuenta de que su respiración estaba agitada y se vio así misma tal como estaba, desnuda y tumbada cuan larga era en una habitación repleta de muebles viejos y feos; en una casa extraña que no era ni pensión ni casa consistorial sino una mezcla de ambas; en un poblado que no era pedanía, ni tenía propiedad privada, ni moneda ni huertos y que estaba en mitad de una de las provincias más pobres y agrestes de una península, en el confín de Europa y con un pie en África.  

Ojos ciegos, una novela con un secreto muy bien trabajado entre sus páginas, que augura una nueva serie para una pareja de detectives de este país en el siglo XIX, altamente visual gracias a una ficción minuciosa y cuidada como las grandes épicas decimonónicas. Con un misterio que esconde horror y codicia, ofrecerá una literatura de calidad y de entretenimiento con un misterio muy oscuro. Larga vida a Candela y al juez Rodríguez, los nuevos personajes de Virginia Aguilera. 

… 

Deja un comentario