El juez ciego: Un caso del Juez Fielding

El juez ciego. Alexander Bruce. Traducción de Gemma Moral. Plaza & Janés.

Bruce Alexander Cook, 1932 Chicago—2003 Holywood, fue un periodista y escritor esttadounidense. Obtuvo una licenciatura de la Loyola University de Chicago. Sirvió como traductor en el Ejército de los EE.UU. en Franckfurt, Alemani; a finales de 1950 y también trabajó como relaciones públicas. Se incorporó a la redacción del National Observer en Washington, DC, en 1967. Trabajó como crítico literario y cinematográfico en varios periódicos, tales como el Detroit Times y Los Ángeles Daily News. También trabajó en el mundo editorial, siendo editor del semanal Newsweek. Mientras tanto, escribiía como free-lance, vendiendo a publicaciones como el National Catholic Reporter. Entusiasta lector de John Le Carré y Ross Mcdonald, publicó varias novelas policales, pero alcanzó el éxito con las investigaciones del juez ciego John Fielding, ambientadas en Londres durante el siglo XVIII.

Sinopsis

Al morir su padre, el joven Jeremy Proctor viaja a Londres con el propósito de perfeccionarse en el oficio paterno, la impresión de libros. Sin embargo, no tarda en caer en la trampa de unos hampones bien conocidos por la justicia y debe comparecer ante el juez Fielding. Para evitar que caiga en las garras de la delincuencia, el juez lo toma a su servicio y se convierte así en su asesor en la investigación de un enigmático asesinato: la vístima apareció muerta en una estancia cerrada a cal y canto y se le encontró con un arma en la mano. A través de las pesquisas de esta singualr pareja Bruce Alexander ofrece un vívido retrato del Londres de la época, de las oscuras tascas a las luces del teatro y de los callejones más peligrosos a las lujosas oficinas de la Lloyd’s. Lo más atrayente de la serie sea el componente policíaco a lo Conan Doyle. El protagonismo concedido a John Fielding, ciego pero heredero de la biblioteca particular de Henry Fielding, es un auténtico hallazgo, y el modo en que se recrea la investigación a partir de los olores, las texturas, el tono de las voces, etcétera es un recurso absolutamente original, muy atractivo y de gran efectividad. Una serie que no se puede perder ningún amante del misterio o el crimen.

Reseña

Existen libros que despiertan el interés no por el argumento en sí, que también, sino mucho más por el autor del propio libro como es el caso de Bruce Alexander Cook. Un escritor que a pesar de haber escrito obras como La generación beat, tres biografías, una de Dalton Trumbo (Navona 2015), otra de Bertolt Brecht y una última biografía ficticia de Shakespeare entre otros libros, alcanzó la fama por la serie del Juez Fielding. Una serie de misterio o enigma de una excelente calidad narrativa e inspirada en un personaje real del siglo XVIII: John Fielding, ciego a causa de un accidente y magistrado británico, fundador de los corredores de Bow Street, una especie de policía privada que mejoró ostensiblemente la seguridad en el distrito de Covent Garden de Londres, uno de los barrios con mayor delincuencia de aquel siglo. 

Pero entrando ya en la ficción de El juez ciego: Un caso del Juez Fielding, este libro es el primero de la serie —en total son nueve—, donde conoceremos a Jeremy Proctor, un joven de trece años que tras la muerte de su padre —horrible e injusta—, se verá en la necesidad de dejar Lichfield —localidad donde vivía situada en el centro de Inglaterra y perteneciente al condado de Staffordshire—, abandonarlo todo, y huir a Londres. Allí, nada más llegar, será engañado por una banda de estafadores o «caza-recompensas» siendo apresado y conducido ante el magistrado, invidente, Fielding. Éste, con una intuición e inteligencia muy desarrollada y conocedor de todos los hampones que pueblan la ciudad y comprendiendo que Jeremy ha caído en una trampa, se apiadará del muchacho y lo tomará a su servicio. Pronto sucederá un hecho inesperado como es el asesinato de Lord Richard Goodhope, amigo de su majestad el rey Jorge III. Lord Goodhope aparecerá muerto en su despacho en un misterioso crimen de habitación cerrada. John Fielding deberá averiguar lo sucedido y para ello Jeremy Proctor será sus ojos. 

Escrita en 1994, El juez ciego se encuentra narrado en primera persona por un ya mayor Jeremy Proctor. El relato se desarrollará después de explicar su propia vida y de cómo conoció al juez para adentrarse posteriormente en el misterio que será el primer caso de la saga del juez Fielding. El enigma irá avanzando con las pesquisas realizadas, narrado y desarrollado con destreza y meticulosamente. Conoceremos las costumbres bárbaras de aquella época como es la muerte del padre de Jeremy y la vida en el Londres de 1768, relatada con aires dickensianos y con maestría. Gracias a la trama recorreremos los mercados al aire libre, las calles brumosas y oscuras, la delincuencia o las prostitutas de Londres de aquel tiempo. Pero lo que realmente sorprende es el perfil tan bien descrito del juez: un hombre capaz de reconocer a las personas gracias a las tonalidades de sus voces, moverse por Coven Garden sin necesidad de ayuda o la bondad y benevolencia que desprende su persona.

El misterio se hará breve para un libro de 368 páginas donde no chirría ningún giro y cumple las expectativas de cualquier lector seguidor de las novelas de misterio y amante de la literatura anglosajona deductiva aunque su autor fuera estadounidense. Tan sólo existe un «pero» y es una frase que está puesta para provocar aunque sea cierta en el contexto de la época. El resto es un misterio bien trabajado y escrito habilidad. Un buen libro.

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