El último caso de Philip Trent

El último caso de Philip Trent. E. C. Bentley. Traducción de Guillermo López Gallego. Ediciones Siruela.


Por Cristina de @abrirunlibro

«Querido Gilbert:
Te dedico esta historia. Primero, porque el único motivo indisputablemente noble que tuve al escribirla fue la esperanza de que te gustara. Segundo, porque te debo un libro para responder a “El hombre que fue Jueves”. Tercero, porque, cuando te expliqué el plan, rodeados de franceses, hace dos años, te dije que lo haría. Cuarto, porque recuerdo el pasado».

Esta entrañable dedicatoria —contiene un párrafo más, y el delicioso “siempre tuyo” con la firma de E. C. Bentley—, es para otro gran escritor y amigo que algunos ya habrán reconocido de antemano al leer tan sólo “Querido Gilbert”: sí, se trata nada más ni nada menos que Gilbert Keith Chesterton el creador del detective “El Padre Brown” quien primero dedicó su otra obra “El hombre que fue Jueves”, —la maravillosa novela ¿policial? ¿política? ¿fantástica?—, a su amigo E. C. Bentley. Y como es de bien nacido ser agradecido, el autor de El último caso de Philip Trent le dedicó de vuelta esta novela policial. Ambos se conocían por haber estudiado juntos en  el St. Paul School  en Londres y nunca abandonarían su amistad.

E. C. Bentley, Londres 1875 – 1956, escritor y periodista, perteneció desde 1936 hasta 1949 a The Detection Club, una asociación privada de escritores de novelas policiacas de Gran Bretaña. Su principal libro, el que aquí se trata, tuvo y tiene hoy en día una gran aceptación. De hecho, la excelente escritora de novelas de misterio Dorothy L. Sayers se encontraba entre sus múltiples admiradores. Llevada El último caso de Philip Trent a la gran pantalla en diversas ocasiones, podemos sentirnos muy afortunados de que Ediciones Siruela haya decido recuperar este gran libro porque es una de las mejores novelas, si no la mejor, que he leído hasta ahora de los miembros del The Detection Club publicada en 1913. 

El pintor y detective aficionado Trent, y también redactor de un periódico, será enviado por éste a investigar sobre la extraña muerte de Manderson, un poderoso financiero estadounidense, en su mansión en la campiña inglesa. Pronto observará detalles y hechos que han pasado desapercibidos a otros. Trent, que se verá sorprendido por un repentino interés romántico que no esperaba, encontrará la respuesta a la misteriosa muerte del magnate. 

«Hay buenas novelas policíacas y luego están las obras maestras» decía Pere Sureda editor de Navona Editorial, refiriéndose a El último caso de Philip Trent. Y cualquiera que sea amante de la novela detectivesca de calidad, así lo observará ya que este libro es especial. 

Narrada al detalle con un estilo donde se percibe claramente que E. C. Bentley fue un hombre de letras —con el consabido humor inglés del hombre cultivado—, más los grandes párrafos de narrativa impecable, la novela hará las delicias de aquellos lectores a los que además del misterio les guste la buena literatura. Este no es un libro para lectores ansiosos que busquen un rompecabezas o una novelita de enigma de la época. Esta es una gran obra que dispone de una estructura singular y donde el misterio y el amor armonizarán en un libro que tiene mucho de novela negra y que incluso se percibe de manera muy visual. Los diálogos y la ironía con la que está transcrito son un gozo para la mente y Trent, el protagonista —muy despierto, y con una amplia cultura además de divertido y aventurero—, y el resto de personajes, dotarán elegancia y cadencia a un conjunto muy bien combinado.

Un gran escritor, una gran trama. Un libro detectivesco de 1913 perfectamente escrito con un enigma muy bien desarrollado y resuelto con destreza y estilo. Una alegría. 

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E. C. Bentley (Londres, 1875-1956), estudió en el St. Paul School y trabajó en el Daily News y el Daily Telegraph. La secuela de El último caso de Philip Trent (1913), Trent’s Own Case, no vería la luz hasta veintitrés años después.

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