Vienen mal dadas

Vienen mal dadas. Laura Gomara. Roca Editorial. 

Por Cristina de @abrirunlibro

 

Laura Gomara nació en Barcelona. Se licenció en Filología Clásica y ha trabajado como traductora, ayudante de escritores, profesora de escritura y en comunicación y producción editorial. Vienen mal dadas es su primera novela. 

SINOPSIS

Ruth Santana es una joven desahuciada y pluriempleada que vive en el umbral de la pobreza para pagar lo que considera su deuda con los bancos. Vive en una ratonera insalubre y desde hace unos meses espera a la salida de los supermercados para coger pan o yogures. Por alguna razón que ni ella misma comprende, sigue luchando.

Una noche, un desconocido le hace una oferta. Quiere que le ayude a reventar cajeros automáticos. El hombre le ofrece dinero rápido para pagar su deuda con el banco y volver a llevar una vida normal. Le ofrece la libertad. A cambio, Ruth tendrá que renunciar a sus escrúpulos. Y, tal vez, a algo más.

De la mano de Hugo Correa y su dispar banda de atracadores, Ruth Santana descubrirá una Barcelona más oscura, más peligrosa y más viva de la que había imaginado.

RESEÑA

Últimamente recurro mucho a los consejos de personas de plena confianza para buscar una próxima lectura. La recomendación en esta ocasión vino de la mano del escritor Sebastià Bennasar junto con otros dos libros más; libros que como aún no he leído no voy a nombrar. Y Laura Gomara era la única que se estrenaba con su primera novela por lo que la curiosidad me venció. Y ha sido un gran acierto.

Vienen mal dadas es una novela negra con un punto gótico que la hace muy atrayente —lo del punto gótico es una apreciación muy personal ya que se trata básicamente de novela negra aunque el ambiente opresivo y oscuro así me lo ha parecido, y lo comentaré más adelante—. Ambientada en la época actual, Barcelona se percibe entre las tinieblas de la crisis social, de los perdedores que han surgido con ella y de las personas que se niegan a seguir la inercia impuesta por el sistema con sueldos tercermundistas que no cubren las necesidades básicas como puede ser una simple comida al día. Y es allí donde aparece Ruth Santana, la protagonista de esta novela. Una mujer joven que ha sido desahuciada de su piso en Sant Cugat y del que tiene que seguir pagando la hipoteca pese a no vivir en él. Una superviviente que ha decidido seguir luchando a través de los métodos convencionales: dos trabajos que no le alcanzan ni para comer y viviendo en una habitación de un piso compartido de un barrio más de la ciudad donde no puede descansar como debiera y donde vive algo atemorizada por los extraños compañeros de la vivienda. Una noche, dirigiéndose a su segundo trabajo, le roban la cartera con los últimos euros que tenía para pasar el mes. Sentada en unas escaleras del barrio gótico barcelonés, derrumbada y sin saber qué hacer, conocerá a un extraño personaje, Hugo Correa, que le ofrecerá recuperar la libertad reventando cajeros automáticos. Ruth deberá decidir si quiere seguir viviendo en una aparente (a)normalidad o liberarse definitivamente de las cadenas.

La Flaca y El Gallego. El Gallego y La Flaca. Qué grandes personajes ha creado Laura Gomara. Y no sólo por los dos protagonistas principales sino también por la extraña banda de piratas que conforman el grupo de atracadores capitaneado por Hugo Correa: Canales, Arteaga, Bosco… Este es el punto fuerte de Vienen mal dadas, unos protagonistas con unos perfiles y un carisma con los que es casi imposible no sentirse atraído y sin necesidad de empatizar o no empatizar con ellos, porque la novela no va de personajes que caigan bien o mal. Es mucho más que eso y, también, mucho menos sencillo y más laborioso de dibujar. 

El ambiente, como ya comenté al inicio, se intuye oscuro por las recreaciones del lugar donde se reúne el grupo de Correa, un piso lúgubre donde no entra el sol y cuyas ventanas están tapiadas para no ser vistos; todo ello dota a la novela de cierto aire fantasmagórico. La ciudad, como tal, pasará a un segundo plano y en realidad aunque se nombran lugares y calles conocidos para los que vivimos en Barcelona, no es un personaje más de la novela sino que refleja el entorno sombrío en el que viven los protagonistas. 

La narrativa de la autora es una narrativa fuerte, bien consolidada, bien organizada y sabe comunicar perfectamente lo que quiere hacer llegar al lector. Y en este caso se sirve de una trama que quizás no es lo más fuerte de la novela —con esto no quiero decir que sea mala ni mucho menos pero comparada con los personajes ésta queda algo deslucida—, pero que incluso, tras la incertidumbre de cómo será el final, uno sabe que está leyendo algo muy bueno.

«Hugo Correa se alejó unos pasos de ella y Ruth aprovechó para ceñirse a la pared que le quedaba a la derecha. En las zonas de sombra se sentía más segura. Quiso observar mejor a los congregados. La mayoría estaba a contraluz y no podía distinguir sus caras. La habían educado para tener miedo a ese tipo de hombres, para temer una agresión, para correr y esconderse y gritar con todas sus fuerzas, para no ser capaz de defenderse por sí misma, con garras y dientes si era necesario, para quedarse quietecita y dejarse hacer, para pedir ayuda. Y al pensarlo volvía a ella la  rabia. Sentía casi tanta rabia como por ser pobre. La habían educado para ser una princesa. Era una sensación de estafa, de desamparo».

«La habían educado para ser princesaEra una sensación de estafa, de desamparo». Los pensamientos que pone Laura Gomara en boca de Ruth Santana son demoledores y se puede reconocer perfectamente el fraude y el engaño que sienten muchas personas cuando Vienen mal dadas y no estaban suficientemente preparadas para ello. Una novela negra que plasma la inseguridad del entorno y del futuro más próximo como es el día a día. Una clara crítica social en un libro que entrelazará con una venganza personal que dará un extra muy interesante y todo ello con con un final que se leerá casi con codicia.

Gran trabajo este primer libro de Laura Gomara.

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