El gabinete de las hermanas Brontë

El gabinete de las hermanas Brontë. Deborah Lutz. Traducción de María Porras Sánchez. Ediciones Siruela.

Por Cristina de @abrirunlibro

¿Pueden los objetos inanimados acercarnos a las personas que admiramos? ¿Pueden, esos mismos objetos, «hablarnos» sobre sus propietarios, y descubrir la personalidad y los secretos íntimos de los poseedores? Esto es lo que hace Deborah Lutz con su libro —¿biografía, ensayo?—, El gabinete de las hermanas Brontë: un recorrido a través de aquellas piezas que pertenecieron a Charlotte, Emily y Anne Brontë, y aproximarnos a los misterios de las hermanas cosa ya harto complicada teniendo en cuenta la gran cantidad de biografías, museos, y hasta rutas literarias existentes desde el mismo momento en que fueron reconocidas en el ámbito literario.

De manera cronológica, desde la muerte de la madre, y hasta la última superviviente de las hermanas Brontë, Charlotte —infortunado Patrick Brontë que enterró a su mujer y a todos sus hijos y vivió hasta la inusual edad, para la época, de 84 años—, Deborah Lutz construye un libro único y magistral sobre el mundo y el día a día de aquellas muchachas que pasarían a pertenecer a la literatura universal gracias a Jane Eyre, Cumbres borrascosas o Agnes Gray

¿Podemos dejar que los objetos hablen por sí solos? Probablemente, ni siquiera los metafísicos de los objetos crean que esto sea posible. Mi propósito en estas páginas es situar cada objeto en su contexto cultural y en los momentos de la vida cotidiana de las Brontë. Extraigo de ellos lo que podrían haber presenciado, cómo han contribuido a poblar el paisaje humano. Este es el resultado de un extenso trabajo de investigación con las fuentes biográficas, pues se podría llenar toda una biblioteca solo con los libros publicados sobre las Brontë, muchos tan soberbios que parece que no hicieran falta más. A veces especulo, pero he tenido la precaución de no sobrecargar estos objetos con demasiadas conjeturas. A través de los «ojos» de materiales tan diversos como hilo, papel, madera, azabache, pelo, hueso, latón, piel, fronda de helechos, cuero, terciopelo y ceniza, se iluminan nuevos rincones e incluso habitaciones enteras de las vidas de estas mujeres victorianas. 

Deborah Lutz es especialista en literatura victoriana —aunque las obras de las hermanas Brontë beban quizás más del romanticismo—, y como tal es experta en el ámbito de la época. Los objetos diarios, aquellos que existían en la mayoría de las casas, y entre las manos de sus propietarias como por ejemplo el bastón que utilizaba Emily para pasear por los páramos, los collares de los perros de la casa —atención porque aquí existe un hecho bastante sorprendente—, o los escritorios movibles —atención a este capítulo porque es extraordinario—, dotarán a El gabinete de las hermanas Brontë  de un recorrido entrañable y sentimental por la vida de aquellas mujeres sabiendo dotar al libro de un color y una calidez especial sin obviar acciones singulares. Es inevitable que la autora nos hable también de las revistas en miniatura que crearon y sobre los cuentos de «Angria» y «Gondal», pero también sobre la escasez que vivieron en Haworth y de los remiendos de sus ropas o del reciclaje constante del papel —un bien escaso y costoso para unas escritoras—, y de cómo los versos podían encontrarse en cualquier esquina de un libro o de un cuento escrito de las hermanas reciclado en varias ocasiones. Todo resaltado con una prosa exquisita altamente cuidada de una gran calidad, y que además nos regalará con gran cantidad de notas, referencias y fuentes.

¿A alguien le sorprendió, y le sorprende aún, la misteriosa cama de Catherine Earnshaw en Cumbres borrascosas

Leemos acerca de lo que parece un «gran bargueño de roble» antes de saber nada de ella. Es, en realidad, un mueble de madera al que se accede a través de unos paneles que se descorren, con una celosía en la parte superior que recuerda «las ventanas de los carruajes», como si al entrar uno pudiera viajar a cualquier parte. En ese gabinete, un reducto privado dentro de la habitación, hay una ventana con el correspondiente antepecho donde, tiempo atrás, Catherine amontonó sus libros y grabó su nombre en la pintura. Allí era donde leía, garabateando su diario en los márgenes de los volúmenes.

De este «gabinete» es de donde la autora extrae el título para este elegante y atractivo libro, El gabinete de las hermanas Brontë. Una exquisitez entre las manos de cualquier bibliófilo. 

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Deborah Lutz es profesora de la cátedra Thruston B. Morton de Inglés en la Universidad de Louisville. Ha publicado artículos en numerosos periódicos, revistas y otras publicaciones, y la han entrevistado en importantes medios de comunicación, entre ellos The New York TimesNPR, Salon, The History Channel. Actualmente vive en Nueva York.

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