La mujer en la ventana

La mujer en la ventana. A.J. Finn. Traducción de ANUVELA. Grijalbo.      

Por Cristina de @abrirunlibro

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Novela de suspense y con un claro homenaje al cine negro clásico, La mujer en la ventana es un thriller psicológico con el que Grijalbo, del grupo editorial Penguin Random House, apuesta como libro revelación para fechas tan próximas como son el 23 de abril o la cercana Feria del Libro de Madrid. Su autor, A.J. Finn —es un seudónimo, ya que detrás del nombre se encuentra el editor Daniel Mallory de Morrow y que ha publicado entre otros autores a Robert Galbraith (J.K. Rowling), Patricia Cornwell o Karin Slaughter—, se ha basado en experiencias propias al tratarse durante 15 años de una depresión que lo recluyó en casa y ha vivido situaciones semejantes a las de la protagonista de esta novela, Anna Fox. Éste, su primer libro, viene apadrinado por autores como Gillian Flynn o Stephen King, ha sido traducido a más de treinta idiomas y ha ocupado el número uno varios meses en los EUA. Se prevee próximamente su estreno en la gran pantalla.

Lo primero que destaca en el momento de iniciar la lectura es que el libro se encuentra bien narrado a pesar de que el estilo de La mujer en la ventana ofrezca párrafos de una sola oración a modo de guión. A diferencia de otros thrillers actuales, la composición será agradable para la lectura consiguiendo estructurar bien todo el texto y no dispondrá de aquel aire telegráfico de algunos autores que han olvidado los signos de puntuación. Relatado en primera persona por Anna, agorafóbica a causa de un estrés postraumático, y con cierta tendencia a la bebida, las referencias al cine negro serán inmediatas —el título ya hace alusión directa a La ventana indiscreta, el film dirigido por Alfred Hitchcock, y el ambiente opresivo que vive la protagonista está muy bien señalado: una casa señorial del barrio Harlem, descuidada y de atmósfera enrarecida al no poder abrir las ventanas a causa de la enfermedad, donde una mujer, Anna Fox, separada de su marido y de su hija se dedica a pasar el día viendo películas clásicas, jugando al ajedrez on-line o dando consejos a otros enfermos de agorafobia —Anna, antes del trauma, ejercía de terapeuta juvenil—, en un foro en Internet llamado «Agora». Pero otro de sus entretenimientos es también espiar a sus vecinos a través de la ventana.

Su marido está a punto de llegar a casa. Esta vez la pillará.

No hay ni una triste cortina, ni persianas de aluminio, en el número 212, la casa adosada de color rojo oxidado que fue el hogar de los recién casados Mott hasta hace poco, hasta que se separaron. No llegué a conocer a ninguno de los dos, aunque de cuando en cuando los busco por internet: el perfil de LinkedIn de él, el Facebook de ella. Su lista de regalos de boda sigue estando en la página de Macy’s. Todavía podría comprarles una vajilla.

Pronto, un poco más abajo en la misma calle, llegarán unos nuevos residentes al barrio: los Russell. Un matrimonio aparentemente feliz con un hijo adolescente. La familia perfecta. Un día Anna verá algo a través de la ventana, en casa de los Russell, que no debería haber visto. 

El desarrollo de la novela se encuentra marcado por capítulos breves a través de los días en los que se inicia la trama. Aunque La mujer en la ventana nos recordará a todos aquellos clásicos de Hitchcock, con trazas también de Patricia Highsmith, hay que agradecerle a A.J. Finn que no haga trampas ya que los lectores iremos descubriendo los misterios que se encierran gracias a las pistas que nos irá dejando el autor. Es por este motivo que la novela se convertirá en un libro de suspense clásico más que en un thriller poco auténtico y engañoso. Y el mérito se encuentra precisamente en la protagonista: una mujer neutra, enferma y encerrada en casa, que ve pasar los días envuelta entre alcohol y narcóticos. 

Un libro de misterio y locura que dispone de una elegancia singular que puede atrapar a todo tipo de lectores. Una novela que sigue los trazos de los clásicos de las novelas y cine negro de suspense. 

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La biografía del autor, reza lo siguiente: 

Soy A.J. Finn, autor de La mujer en la ventana, una primera novela que Stephen King describe como «excepcional» y yo como «lo máximo que he dado». No hay duda sobre cuál de los dos comentarios es el que va incluido en la cubierta del libro.

Los derechos de publicación de La mujer en la ventana se han vendido a 38 lenguas. Fox 2000 ya está trabajando en su adaptación cinematográfica, que producirá Scott Rudin a partir de un guion de Tracy Letts, ganadora de un premio Pulitzer. No me importaría tener un cameo en la película, por si alguien está escuchando.

Durante una década trabajé en el mundo editorial de Nueva York y Londres, concentrándome sobre todo en thrillers y novelas de misterio. Entre los autores que he publicado a lo largo de esos años están Robert Galbraith (seudónimo de J.K. Rowling), Agatha Christie, Patricia Cornwell, Carl Hiaasen, Nelson DeMille y Karin Slaughter.

Ahora escribo a tiempo completo. La mujer en la ventana nace de varias experiencias: mi amor por la literatura de suspense, desde los relatos de Sherlock Holmes que devoraba de niño hasta la obra de Patricia Highsmith, que estudié cuando estuve en la Universidad de Oxford; mi pasión por el cine clásico, sobre todo las películas de Alfred Hitchcock, y mi lucha personal contra la agorafobia y la depresión. El resultado, espero, es un thriller psicológico en la línea de Gillian Flynn, Tana French y Kate Atkinson, entre otros.

Las cosas que me gusta hacer: leer, nadar, cocinar, los perros, los helados, viajar. Si fuera posible, pensaría seriamente en clonar a Tugboat, mi perro labrador (2001-2011), una de las creaciones más perfectas de la Historia. Colecciono primeras ediciones de libros y vivo a caballo entre Nueva York y Londres.

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