Tiene que ser aquí

Tiene que ser aquí. Maggie O’Farrell. Traducción de Concha Cardeñoso. Libros del Asteroide.

 

Por @latitaquelee

Tenía ganas de leer a la escritora irlandesa Maggie O’Farrell, y lo he hecho con la que es ya su séptima novela: «Tiene que ser aquí» (Libros del Asteroide, 2017), una compleja historia de amor y desamor, que se escapa del género romántico, y que ya va por su quinta edición.

El matrimonio formado por la francesa Claudette Wells y el norteamericano Daniel Sullivan, es el hilo conductor de la novela, y es a través de ellos, como la escritora, utilizando la primera persona, aborda los numerosos temas que se entrelazan a la historia familiar. La necesidad de reinventarse, la identidad, o la relación con el padre ausente, son aspectos que aparecen a lo largo de una trama discontinua, que a pesar de desplazarnos por el pasado y por el presente de sus protagonistas, consigue mantener nuestra atención.

Los hijos del matrimonio también cogerán el relevo de la narración, así como los de parejas anteriores, sus amigos, familiares o conocidos, todas voces autorizadas que enriquecerán la historia aportando diferentes puntos de vista y, sobretodo, reflejando lo que Maggie O’Farrell quiere hacernos llegar con esta novela: el peso que el pasado tiene en nuestras relaciones presentes.   

En el momento en que empieza la historia, la pareja vive felizmente en Irlanda con sus hijos, en una casa enorme en plena campiña apartada de todo y de todos; y es que Claudette escogió ese escenario para empezar una nueva vida tras romper drásticamente con su pasado. La nueva Claudette es ahora una ermitaña, una mujer que educa a sus hijos en casa y que vive prácticamente encerrada. Así la conoció casualmente Daniel cuando hacía poco que había iniciado su segunda vida. ¿Cuántos de nosotros hemos pensado alguna vez en escapar y empezar de nuevo? —decía Maggie O’Farrell en una entrevista—. Su protagonista no solo lo pensó, también lo hizo.

Daniel Sullivan, un profesor de lingüística afincado en Nueva York, también acababa de empezar una nueva etapa. Su matrimonio había resultado un fiasco y su exmujer  —ya con otro hombre—, no le facilitaba mantener el contacto con sus dos hijos. Así se nos muestra, solo, tocado y hundido, cuando decide ir a Irlanda a recoger las cenizas de su abuelo para traérselas a Estados Unidos. Un viaje de ida que nunca tuvo vuelta porque el destino le colocó, en mitad del camino, a la misteriosa Claudette.

Juntos, y enamorados, inician una nueva familia con su pasado a cuestas. Todo parece ir bien hasta que un día Daniel escucha por la radio una entrevista grabada hace casi treinta años. Quién habla es Nicola Janks, una profesora y antigua novia de Daniel.  Su mente reacciona y se traslada a un pasado no bien cerrado.  Al terminar la grabación el locutor explica que Nicola murió poco después de realizar la entrevista y Daniel se queda paralizado.

«Tengo la sensación de que en alguna parte se ha abierto una ventana de golpe, o de que una ficha de dominó se ha caído sobre otra y ha provocado una reacción en     cadena. Se me ha venido encima una ola enorme, después se ha retirado, y todo lo que había debajo ha cambiado para siempre.»

Exactamente, así es, a partir de ese instante nada vuelve a ser igual; Daniel inicia un viaje temporal y geográfico, un viaje que le acerca a su pasado y que le aleja de los suyos. Una idea se instala en su cabeza y poco a poco lo mina todo. ¿Qué hubiera pasado si no hubiera dejado a Nicola? ¿Seguiría viva? El peso de las decisiones tomadas se asienta en la vida de Daniel y se materializa en un sentimiento de culpa que lo hunde todo.

El matrimonio se resiente y él inicia una espiral destructiva que parece no tener fin. La autora consigue que te impliques en la relación familiar, empatizas con la pareja, juntos o por separado, es inevitable, te han explicado sus vidas desde que empezaron a volar; te han confesado sin pudor sus sentimientos y ahora estás enganchado, quieres que todo se arregle y te encuentras cruzando los dedos mientras pasas las páginas deseando que todo vuelva a su sitio.

La forma de la novela, tal vez la complica un poco. La autora se desplaza entre décadas y países a través de los breves capítulos que la componen. Tan pronto escuchas a la Claudette de los años ochenta en Londres, como lees a su hijo en el 2010 en París. Sin embargo, reconozco que la tela de araña está bien urdida, imposible caer al vacío, la consistencia de la novela lo aguanta y la narración de la autora, impecable, rica, plástica, íntima, funciona como un salvavidas que te hace avanzar seguro de que te llevará a buen puerto.

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Maggie O’Farrell nació en 1972 en Coleraine, Irlanda del Norte. Es autora de siete novelas: After You’d Gone (2000), My Lover’s Lover(2002), The Distance Between Us (2004, ganadora del premio Somerset Maugham), La extraña desaparición de Esme Lennox(2007), La primera mano que sostuvo la mía (2010), Instrucciones para una ola de calor (2013) y Tiene que ser aquí (2016; Libros del Asteroide 2017), y un libro de memorias, I am, I am, I am (2017).

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