Azul de Prusia

Azul de Prusia. Philip Kerr. Traducción Eduardo Iriarte Goñi. RBA.

Por @latitaquelee

A finales de marzo de este 2018 fallecía con tan solo 62 años el escritor escocés Philip Kerr, el creador del detective alemán Bernie Gunther. Hoy comentamos “Azul de Prusia” (Editorial RBA en su colección Serie Negra) la penúltima novela de Kerr protagonizada por Gunther, su descreído comisario que trata de hacer justicia en un contexto tan adverso para ésta como el de la Alemania nazi. Pero se publicará una más, su obra póstuma, la decimotercera entrega dedicada al holocausto de los judíos griegos.

Estas novelas negras de Kerr son mucho más que una sucesión de tramas detectivescas resueltas con originalidad por un personaje potente; son también entrar en un macabro túnel del tiempo y presenciar un pedazo de nuestra historia europea que deberíamos esforzarnos en no repetir, y es que el marco histórico que abarca la saga se concentra principalmente en la Alemania nazi. Todo empezaba con su trilogía titulada Berlin Noir que nos situaba en el Berlín del 36 con el nazismo en pleno auge, extendiéndose hasta la Alemania dividida de la postguerra.

Pero empecemos por el protagonista, el detective berlinés que nos recuerda a Philip Marlowe. ¿Cómo es posible que aún trabaje en la Alemania nazi un policía que no disimula su nulo entusiasmo por el nuevo régimen? Es una larga historia que animo a iniciar pero, grosso modo, el resumen sería algo así. Bernie Gunther es un policía de Berlín de tendencias socialdemócratas con un peculiar sentido del humor. La República de Weimar cede el paso a la nueva Alemania y Gunther, con los nazis en el poder, se verá empujado a dejar la Kripo, la policía criminal de Alexanderplatz. Es entonces cuando se recoloca como detective del prestigioso hotel Adlon hasta que consigue establecerse como investigador privado especializado en la búsqueda de desaparecidos.

Sin embargo su nueva condición de autónomo no le brinda la oportunidad de desligarse del gobierno, ya que su talento le lleva, muy a su pesar, a formar parte de las SS. Allí, haciendo malabares con su conciencia, trabaja solucionando problemas a los cabezas de cartel del Reich.   

«Como siempre, el saludo me hacía sentir hipócrita, pero la hipocresía tenía su lado positivo: lo que Darwin o alguno de sus primeros seguidores habría llamado la supervivencia de los más aptos.»

Sorprende su insolencia, su descaro y su franqueza. Una no dejaba de preguntarse mientras se enganchaba a una trama detectivesca exquisitamente narrada ¿qué clase de ángel de la guarda protege a este comisario de lengua afilada y mente rápida? Un hombre que ni siquiera está afiliado al Partido Nazi resolviendo los encargos de los monstruos más peligrosos mientras procura salvar el pellejo. Tal vez se deba a que su equidistante profesionalidad y su honradez, son características especialmente valiosas en un mundo gobernado por el mal; o, tal vez, simplemente se deba a que  Bernie Gunther tiene un talento natural para la supervivencia.

El retrato que hace Philip Kerr del contexto es minucioso, rico, plástico. La documentación previa a la novela es cuanto menos exhaustiva. Novela policíaca con literatura de nivel. Abundan las descripciones pero sin resultar tediosas, aportan, no rellenan y encajan bien entre los muchos diálogos irónicos protagonizados por el comisario.

En Azul de Prusia nos encontramos con dos líneas temporales y con dos tramas, la de una persecución y la de una fuga. Nos situamos en el presente de nuestro hombre, en el 1956, momento en el que el general de la Stasi, Erich Mielke pretende reclutarlo forzosamente para que asesine a una mujer en Londres. El encargo está envenenado, ya que Gunther sospecha que es una misión suicida; la salvación pues,  pasa por huir. Durante la persecución recuerda un caso de asesinato que tuvo que resolver en el 1939 en Berghof, el refugio de Hitler en los Alpes Bávaros.

Ese caso es el que apuntala la novela, una trama de corrupción inmobiliaria se codea con otra donde las drogas y la prostitución son protagonistas. En medio Bernie Gunther, esta vez a las órdenes de Martin Bormann, el hombre que llegará a ser secretario personal del Führer. El retrato que hace el autor de uno de los nazis más poderosos de Alemania es sin duda otro de los puntos fuertes de la novela. No será el único personaje destacado del régimen con el que Gunther deberá tratar, también el Doctor Karl Brandt, el responsable del Programa de Eutanasia Aktion T4, que gaseó a unas setenta mil víctimas, figurará en la lista de los principales sospechosos del comisario.

El ambiente tenso de Obersalzberg, lugar donde se ubicaba la segunda residencia de Hitler –expropiada a un ciudadano alemán–,  será profusamente recreado a los largo de las  500 páginas. El comisario deberá nadar y guardar la ropa mientras trata de resolver el crimen de un nazi corrupto sin molestar al corruptor.  El escenario bávaro es ahora el escogido para señalar la fuerte corrupción implantada en el régimen, el abuso y la doble moral de los dirigentes, y la ingeniería mental con la que los ciudadanos alemanes debían bregar para no escuchar a una conciencia, en algunos casos, ya arrasada por la efectiva propaganda nazi. Decía Kerr que «Es muy fácil hacerte el valiente cuando no tienes miedo.»

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Philip Kerr (Edimburgo, 1956 – Londres, 2018).

Estudió en la Universidad de Birmingham y obtuvo un máster en leyes en 1980; trabajó como redactor publicitario antes de consagrarse definitivamente a la escritura en 1989 iniciando una serie de thrillers históricos ambientados en la Alemania nazi.

«Reminiscencias de Raymond Chandler pero mejorando al maestro en los detalles vívidos y bien documentados». Evening Standard.