Lena

Lena. Daniel Vázquez Sallés. Editorial Alrevés.

Por Cristina de @abrirunlibro

«Dos artesanos de la perversión». Así es cómo el autor, Daniel Vázquez Sallés, caracteriza y perfila a los protagonistas de este libro: un asesino a sueldo apodado Knopfler y a una escritora, Lena, de nombre Elena Cohen.

Martín Vidal vio a Lena por primera vez en la playa cuando contaba con tan sólo 12 años de edad. Desde ese primer instante supo que aquella aspirante a escritora de 22 años sería el amor de su vida. Y el niño Martín decide, en ese momento, que también será escritor para acercarse a ella. Pero cuando consigue culminar su objetivo y puede por fin llegar a Lena, ya autora consagrada, comprobará que no ha sido suficiente: Lena es una sanguijuela, una mujer que necesita emociones extremas para retroalimentarse y no desea a otros escritores en su entorno. Pero como la vida es un conjunto de imprevistos, Martín conocerá al Posibilista, alguien que le considerará el hombre perfecto para convertirse en un asesino por encargo. Y Martín, convertido ya en Tomás Knopfler, sabrá que ha hecho lo adecuado para lograr su objetivo: matar por amor a Lena.

«No es fácil admitir una adicción, pero me convertí en un asesino a sueldo por una mujer y, con casi cincuenta años, admito mi condición de hombre existencialmente bipolar.

Soy un ser con dos vidas. La de asesino frío y despiadado, y la de padre rumiante de una familia de apocados. Mi primera vida es auténtica y llegué a ella desnudo con el único deseo de ser amado. La segunda, la del honrado padre de familia, es una tapadera, una falacia que me sirve como puerto al que recalar antes de volver a zarpar en busca de la mujer que me abrió las puertas de su jardín secreto.»

Así empieza esta novela de difícil clasificación ya que Lena se nos presenta como un libro escrito con la fuerza de lo lírico. Una novela que podría contar una historia simple con el lenguaje básico del diccionario o con el estilo de las sentencias ya tan gastadas y de recurso fácil. Pero Daniel Vázquez Sallés persigue en este libro una literatura diferente, poco convencional —y seguramente eso conllevará también a ser poco comercial—, y difícil de etiquetar entre los géneros literarios. Una novela con una trama casi inexistente y donde la fuerza radica en la crítica ética hacia los dos protagonistas, Lena y Knopfler. Una historia de amor tenebroso y opaco —¿se puede hablar de novela de “amor negro” en vez de una “novela negra” tal y como se clasifica a Lena?—, donde el autor realizará un largo monólogo explicando su historia que girará siempre alrededor de Lena. 

Si desde casi las primeras páginas sabremos cómo finalizará el libro, es la narrativa del escritor la que nos llevará a seguir adentrándonos en la mente rebuscada de Knopfler y de Elena Cohen aunque, en este caso, todo lo que conoceremos de la novelista será siempre bajo la perspectiva de él. Escrita con un lenguaje estudiado, Lena pasa a ser la crónica de un amor casi corrompido y desilusionado desde el inicio. Un amor nada común si nos atendemos a los convencionalismos y a las repeticiones de las pautas. 

Cuando un libro es arriesgado —hablar de sentimientos siempre lo es—, surge sin querer la pregunta de cuánto hay del autor en la creación literaria y si la transformación del pensamiento en la transcripción no esconderá, en realidad, cierto paralelismo con la vida de quien lo narra debido a la fuerte carga emocional. La fuerza de Lena se encuentra oculta precisamente en la escritura de un transmisor que sabe reflejar la tensión del discurso en estado de confesión: una revelación casi sobrenatural para un libro notorio. 

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Daniel Vázquez Sallés nació en Barcelona en 1966. Licenciado en Ciencias de la Informaciónen la UAB, trabajó como técnico cinematográfico y guionista hasta que dio el salto a la literatura con Flores negras para Roddick. Entre las obras publicadas destacan la novela La fiesta ha terminado y los ensayos Comer con los ojos y Recuerdos sin retorno. Para Manuel Vázquez Montalbán. Si tuviera que irse a una isla desierta, se llevaría un ejemplar de El factor humano, de Grahame Greene, y a la hermana gemela de Marion Cotillard, si la tuviera.