El visitante

El visitante. Stephen King. Traducción de Carlos Milla Soler. Plaza & Janés. 

Por Cristina de @abrirunlibro

Las múltiples caras del mal siempre ha fascinado a los autores y especialmente a Stephen King, pero ¿qué ocurre si una cara del mal dispone de tu mismo rostro? Desde Poe a Julio Cortázar, el otro yo, el maligno, ha sido llevado a la literatura en múltiples ocasiones. Recordemos por ejemplo a Robert Louis Stevenson y su maravilloso El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde. Y automáticamente surge una pregunta: ¿qué se puede contar de nuevo sobre ello? Pues tratándose de «el señor del terror», sin lugar a dudas, todo. 

Hace poco comenté en una red social mientras leía El visitante, que es maravilloso comprobar cómo King, utilizando sus recursos, puede conseguir que un tema elaborado con profusión —yo misma dispongo de un relato en una antología solidaria que corre por esos mundos—, puede conseguir que se lea como algo nuevo. ¿Cómo lo logra? ¿Cómo consigue que al lector no le importe leer lo que ya ha leído muchas veces? Sencillamente, pienso, que con profesionalidad y ofreciendo nuevas variantes.

Un niño de once años es brutalmente violado y asesinado y las pruebas señalan directamente a un profesor de literatura entrenador de la liga infantil de béisbol. El detective Ralph Anderson de Flint City, convierte la detención del profesor en escarnio público: el crimen, despiadado, ha de ser resuelto inmediatamente y si se debe humillar al asesino, se hace. Pero pronto otras pruebas demostrarán que Terry Maitland, el entrenador y persona muy bien considerada en la comunidad, se encontraba el día del asesinato en otro lugar a kilómetros de distancia y que, además, posee testigos y hasta una grabación que lo ratifica. ¿Pudo estar Maitland en dos lugares a la vez?

«Era un coche sin distintivos, un sedán estadounidense cualquiera con unos cuantos años encima, pero los neumáticos totalmente negros y los tres hombres que iban dentro no dejaban lugar a dudas. Los dos de los asientos delanteros vestían uniforme azul. El de atrás, grande como una casa, llevaba traje. En la acera, un par de adolescentes negros, uno con un pie en un monopatín naranja muy gastado, el otro con su tabla de color lima bajo el brazo, observaron el automóvil mientras entraba en el aparcamiento del estadio Estelle Barga y luego cruzaron una mirada.

—La pasma —dijo uno de ellos».

El visitante es un libro extenso de 592 páginas dividido en doce partes pero eso no es impedimento para que se lea con ansia lo último del Rey. Una novela que se podría clasificar como policiaca y sobrenatural, y que realiza diversos guiños a la novela negra. (El profesor de literatura es un fanático de Harlan Coben y la esposa del detective una lectora voraz). Las nuevas tecnologías en medicina forense tendrán un papel decisivo para que la policía y jueces, así como los abogados defensores, tengan serias dudas sobre si Maitland es inocente o culpable.

Al inicio hallaremos la composición de la que Stephen King es también especialista como es el modo epistolar con los diversos informes del caso y declaraciones. Pronto pasaremos a una narrativa convencional para ir desentrañando los hechos y que ocupará diversas partes y capítulos. Pero la verdadera sorpresa vendrá cuando en el relato aparezca un personaje de la «Trilogía Bill Hodges». Es entonces cuando empezará el verdadero delirio de El visitante y la parte sobrenatural cobrará una dimensión extraordinaria. 

Nunca hay que subestimar a Stephen King ya sea en un thriller policial, en literatura preternatural, o ambas a la vez. King dispone de un público entregado y bien se ha ganado el puesto que ocupa porque sus narraciones disponen del factor «vuelco en el estómago», amén de dominar los tiempos y los registros de manera ejemplar.

«En todo caso intentaría convencerlos. Una hacía lo que podía, ya fuera enderezar lápidas, ya fuera tratar de convencer a hombres y mujeres del siglo XXI de que en el mundo había monstruos y que su mayor ventaja era la renuencia de la gente racional a creer».

El visitante explora lo más profundo de nuestros miedos así como también abrirá las puertas más oscuras a  esas «otras verdades» que siempre hay que explorar y en las que, queramos o no, hay también que creer.

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Stephen King es autor de más de cincuenta libros, todos best seller internacionales. Sus títulos más recientes son El visitante, Bellas durmientes (con su hijo Owen King), El bazar de los malos sueños, la trilogía Bill Hodges (Mr Mercedes, Quien pierde paga y Fin de guardia), Doctor Sueño…Su novela 22/11/63 (convertida en serie de televisión en Hulu) fue elegida por The New York Times Book Review como una de las diez mejores novelas de 2011 y por Los Angeles Times como la mejor novela de intriga del año. Sus libros de la serie La Torre Oscura e It han sido adaptados al cine. Le han sido concedidos los premios 2018 PEN America Literary Service Award, 2014 National Medal of Arts y 2003 National Book Foundation Medal for Distinguished Contribution to American Letters. Vive en Bangor, Maine, con su esposa Tabitha King, también novelista.