La epidemia de la primavera

La epidemia de la primavera. Empar Fernández. Suma. 

Por Cristina de @abrirunlibro

Cuando Empar Fernández concibe una novela, uno puede estar completamente seguro de que aunque trabaje con la imaginación, las situaciones y los hechos que describe para el entorno están asentados gracias a un riguroso trabajo de documentación. Los protagonistas se adaptan a los hechos descritos y bien podría recaer el relato sobre cualquier persona anónima en una situación idéntica. Esto es lo que ocurre con La epidemia de la primavera, un libro ambientado en 1918 con el telón de fondo de la Primera Guerra Mundial y la grave pandemia internacional que atacó a millones de personas y entre ellos, incomprensiblemente, a jóvenes saludables: una gripe inusual y extremadamente virulenta mal llamada “gripe española” —saltó desde los EEUU al resto del mundo—, y que mató a más de 50 millones de personas. Y es aquí donde la escritora ambienta su último libro, un drama histórico donde la sensibilidad de la autora hará gala una vez más de una elegancia y una estética poco corrientes.

Corre enero de 1918 y en Barcelona se viven graves conflictos sociales. El encarecimiento de los productos básicos como el carbón o el aceite que superan el sueldo de la clase trabajadora —productos en su mayoría exportados a Europa—, más las terribles condiciones de miseria y el abuso sobre la sociedad más empobrecida, propiciará una de las primeras revoluciones feministas de la historia de Barcelona, «la huelga de las mujeres» que duró unas dos semanas llegando a parar fábricas, comercios y teatros. Las numerosas rebeliones llevadas a cabo por estas mujeres, 500 aproximadamente, hicieron que el gobernador de la Ciudad Condal claudicara y se viera obligado a a cumplir y a mantener la ley de los precios regulados. La revuelta, surgida desde el epicentro del Distrito V en la calle Olmo —hoy conocido como barrio del Raval—, y capitaneada por Amalia Alegre, será el ambiente que encontrará una joven muchacha de Cantavieja, Teruel, recién llegada a Barcelona. De manera imprevisible pronto se verá obligada a abandonar la ciudad junto a su hermano y será recibida y hospedada por unos conocidos en Burdeos. Allí, trabajando en una boulangerie, conocerá a un joven americano alistado como voluntario en la Primera Guerra Mundial del que se enamorará, pero la guerra y la epidemia dificultará la relación entre ambos.

«Gracia llegó a Barcelona en el peor momento. Lo comprendió meses después cuando, para su desesperación, nada de lo ocurrido tenía remedio».

La crónica de aquellos años sobre la Primera Guerra Mundial y los voluntarios americanos así como el de la influenza —el virus de la gripe—, son los temas en los que Empar Fernández basará su relato de manera detallada a través de los dos personajes principales, Gracia y Carter. Dos perfiles cercanos y emotivos que darán algún momento de respiro, pocos, ante los hechos abrumadores del entorno de los muchachos. La experiencia de Carter en los campos de batalla así como la vida de pobreza y miseria de Gracia, son tratados de manera conmovedora pero también dolorosa para un libro con un dominio más que vasto de las palabras que sabe captar el horror a la perfección. La narrativa de Empar Fernández vuelve a ser de una consistencia y prosa admirable donde, en los últimos capítulos de una historia que evolucionará de manera aparentemente sosegada, con el fin de la guerra y de la epidemia, será urgente conocer el desenlace gracias al gran ritmo de la novela.

La epidemia de la primavera dispone de una fusión de ficción y de realidad equilibrada con unos personajes que podrán tomarse como símbolo de una época donde las mujeres tomaron las riendas de la desobediencia civil, de un virus mortífero, y de una guerra absurda, como todas las guerras. Un período francamente desolador que Empar Fernández nos novela con precisión de manera impecable. 

***

Empar Fernández (Barcelona, 1962) alterna la docencia con la escritura, tanto de ficción como de no ficción. Con su primera novela, Horacio en la memoria, obtiene el Premio Cáceres. En 2004 comienza su colaboración literaria con Pablo Bonell Goytisolo y publican Cienfuegos, 17 agosto; Las cosas de la muerte; Mala sangre y Un mal día para morir. Resulta finalista del IX Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones con El loco de las muñecas. Posteriormente publica, entre otros, Hijos de la derrota, La cicatriz (Premio Rejadorada de Novela Breve) y Mentiras capitales. Ha quedado finalista del Premio Medellín Negro 2013 y del Ciudad de Carmona 2014. Con La última llamada resultó finalista del premio Valencia Negra 2015. Su anterior novela, Maldita verdad (2016), recibió el Premio Tenerife Noir y fue finalista del Premio Hammet a la mejor novela negra en castellano. EN 2017 publicó Hotel Lutecia (Suma de Letras).