El hombre que se esfumó

El hombre que se esfumó. Maj Sjöwall y Per Wahlöö. Traducción de Enrique de Obregón. RBA.

Por Cristina de @abrirunlibro

Segunda entrega de la serie policial de diez novelas del inspector jefe de la Brigada de Homicidios Martin Beck de Estocolmo, escrita por los periodistas Maj Sjöwall y Per Wahlöö, y cuya primera novela de la serie, la magnífica Roseanna, apareció la reseña en este mismo espacio hará algo más de un año. El hombre que se esfumó está escrita originariamente en 1966 y se ambienta durante la misma década en Suecia aunque, en esta ocasión, la mitad del libro se encuentre recreado en Hungría. 

Un periodista sueco de deportes, Alf Matsson, desaparece en Budapest donde había sido enviado por su periódico para realizar una entrevista. El hotel donde se encuentra hospedado dará el aviso al Ministerio de Relaciones Exteriores. A su vez, Martin Beck disfruta del primer día de vacaciones en el archipiélago de Estocolmo. Es agosto y la ciudad ha quedado casi desierta pero el Ministerio, para evitar problemas políticos —recordar que por aquellos años Hungría era la ‘República Popular de Hungría’ bajo mandato socialista—,  solicitará ayuda discreta a la policía y éstos, a su vez, llamarán a Martin Beck para que aparque sus vacaciones y se desplace a Budapest para investigar lo sucedido con el mayor tacto posible de cara a la policía húngara y a las esferas políticas de ambos países.

Leer una novela policial de la década de los sesenta y con la antigua estructura política en Europa, ha sido fascinante. Los visados de entrada y salida de los países socialistas, los pasaportes, hoy casi innecesarios para recorrer la mayoría de países europeos, la policía de Hungría, con su puntualidad y con el orden rígido que tenía establecido, se convertirá en un punto fuerte de la novela leída ahora en pleno siglo XXI. Por otro lado, si en Roseanna ya sorprendió la alta tensión a pesar de los largos silencios administrativos durante meses sobre la investigación y la poca información que la policía contaba sobre el caso, en El hombre que se esfumó veremos a un Martin Beck en Budapest haciendo una ruta casi turística por la ciudad mientras intenta recorrer los mismos pasos que realizó el periodista. Aunque durante páginas y páginas paseemos junto al policía por los lugares más emblemáticos de la capital húngara, la incertidumbre y el suspense marcará el camino y la intriga alcanzará límites elevadísimos con un Martin Beck solitario y sin posibilidad de avance en la investigación —¿provocado por la policía húngara? ¿Por el Ministerio de Relaciones Exteriores? —. El entorno se convertirá en opresivo y desconcertante —tanto para el propio Beck como para el lector—, y esperaremos que algo suceda de una vez por todas con la certeza absoluta de que lo que suceda, no será nada bueno.

Es interesante comprobar cómo Maj Sjöwall y Per Wahlöö, a través de la mirada de Martin Beck, retratan la realidad de la sociedad durante aquellos años. En este libro el eje central recaerá sobre los países socialistas y las relaciones internacionales así como en una ya rudimentaria criminalidad internacional. Las relaciones, aunque austeras y distantes entre Suecia y Hungría —magnífico el perfil del policía de Budapest, Vilmos Szluka, y de una escena con los dos policías en un balneario mientras toman un baño en una piscina sulfurosa —, darán ese algo más tan difícil de trazar en una novela policial donde se suma el examen crítico de los autores y el suspense latente en cada párrafo. La vida en Estocolmo y el divertimento de algunos ciudadanos, periodistas en su mayoría, será otro análisis que los autores no desaprovecharán y más teniendo en cuenta su condición de periodistas en la vida real. (Per Wahlöö falleció en 1975).

Gran segunda novela El hombre que se esfumó de la serie de Martin Beck, además de una excelente trama que no defraudará ni a los seguidores de la novela policial ni tampoco a los de la novela negra al conjurarse un tándem que combina lo mejor de ambas partes. Una investigación muy bien tejida con una observación crítica que no pasará desapercibida.

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Maj Sjöwall, Estocolmo 1935. Estudió Periodismo y Artes Gráficas y comenzó a traducir libros del inglés a la edad de diecinueve años. Después de sus estudios, Maj Sjöwall continuó traduciendo y entró como directora de arte y reportera para algunos de los periódicos y revistas eminentes de Suecia, y también trabajó como editora en la editorial Wahlström and Widstrand durante unos cuantos años.

Per Wahlöö, nació Suecia. Después de graduarse en la Universidad de Lund en 1946, trabajó como periodista cubriendo las secciones de sociedad y sucesos para numerosos periódicos y publicaciones. En los años 50 Wahlöö se comprometió con la causa política más radical de Suecia, lo que le llevó a su deportación hasta la España de Franco. A su vuelta a Suecia escribió numerosos guiones para radio y televisión y entró como editor en varias revistas hasta convertirse en escritor a tiempo completo. Como novelista, Wahlöö debuta con Hövdingen (The Chief, 1959), primera parte de una serie de siete novelas y una colección de relatos breves sobre la Dictadura.

El tándem Sjöwall-Wahlöö tuvo dos hijos, Tetz y Jens. Después de la muerte de Wahlöö (1975), Maj Sjöwall continuó traduciendo. También escribió algunos relatos cortos y es co-autora de la aclamada novela negra Kvinnan Som Liknade Greta Garbo (La mujer que se parecía a Greta Garbo, 1990) junto al autor alemán Tomas Ross. Maj Sjöwall es todavía la traductora de inglés, noruego y danés más reputada de toda Suecia.