Escamas en la piel

Escamas en la piel. Emma Prieto. Ilustraciones de Libertad Ballester. Editorial Adeshoras.

Por José Manuel López Marañón

Tras Extravíos, obra de debut (Caligrama, 2017), reincide la escritora Emma Prieto en ese género tan particular y peliagudo como es el relato para su segundo libro. Escamas en la piel está conformado por diecisiete narraciones de gran madurez en los que su madrileña autora vierte toda la sabiduría del oficio, sus recursos técnicos y una infrecuente habilidad de orfebre léxico.

Expuso Ricardo Piglia algo que, de tan obvio, carecía de una correcta formulación: «Un cuento siempre cuenta dos historias: una evidente y la otra secreta, siendo que la historia secreta es la clave del argumento». Mario Vargas Llosa ha confesado que en sus novelas hay siempre un secreto que él llama «el dato escondido». Un dato que siendo como una ausencia, paradójicamente, está más presente de lo que ocurriría si saliera a la luz; se trata de que el lector participe rellenando aquello que, por voluntad del autor, falta en la historia. Entrando en los propios terrenos del cuento Ernest Hemingway fue un maestro usando esa técnica: en sus relatos siempre hay datos escondidos: son los que mantienen la atención del lector, enganchada completamente a la trama.

Emma Prieto usa unas estructuras realistas (cristalinas y bien apoyadas en un lenguaje cuya sencillez desarma y –al mismo tiempo– obliga a no saltarse una coma), unas estructuras sobre las que ella aplica una temática muy carveriana. Apegada a la cotidianidad –al día a día de sus personajes– la autora se revela como una autoridad a la hora de saber tapar sus deseos y motivaciones. Y es que no hay un solo relato de Escamas en la piel a cuyo desenlace no deba el lector dedicar un buen rato de reflexión en forma de conjeturas y especulaciones.

Desde un punto de vista estrictamente técnico, alabar el dominio que muestra la autora usando la primera, la segunda y la tercera persona a la hora de poner voz a sus relatos. En varios de ellos decide sumar, logrando felices resultados, tercera con primera persona (en «Agua viva»), o, en un más difícil todavía, combinando la segunda con la tercera persona (como en «Siete picos»). Hombres y mujeres de cualquier edad protagonizan estos cuentos, muy variados en intención, de Escamas en la piel. Si hubiera que buscar un tema que englobara al libro quizás el mayoritario sería el de esa necesidad de soledad que sienten (o padecen) sus personajes, soledades que acaban por descubrirse salidas ante una vida insoportable o, en otros casos, intuyéndose como formas de la resignación. Los altibajos son uno de los privilegios de la novela frente a la imprescindible tensión continuada y continuamente exacerbada del cuento. No la echamos a faltar en nuestra escritora a la hora de ponderar su meritoria aportación a este dificilísimo género.

Roberto Bolaño dejó dicha una frase que se ajusta como un guante a Emma Prieto: «Si la escritura es una búsqueda incesante de lo oculto por los caminos de la realidad o las realidades, en esta búsqueda incesante, vana y necesaria está el verdadero sentido de la modernidad.»

En Macadamia una dentista de éxito recibe en su consulta, un año después del divorcio, a su ex marido, a quien detesta. La venganza está servida. Vivir en el aire cuenta la decisión de un adolescente de subirse a una hamaca para contemplar la vida desde ella. Unas tijeras de podar empuñadas por una decidida mujer pondrán las cosas en su sitio. Para Metamorfosis, que narra la transformación de una inapetente niña en un gorrión, la autora despliega todo su arsenal de crítica hacia el sistema burgués. En tono cortazariano se nos cuenta en Sortilegio los jueguecitos que un hombre se trae en los autobuses, solicitando al chofer paradas en las que luego no se apea. Agua viva narra brutalmente el final de una infancia sirviéndose de una medusa y un padre sin contemplaciones. En Primavera rota nos estremecen esos enfáticos ánimos que la protagonista dirige a un enfermo mental. En clave de fábula Resurrecciones muestra las complicaciones a las que acaba por llevar la capacidad de un padre de familia para revivir animales, mastines incluidos. Siete picos cuenta cómo el desengaño amoroso hace que una mujer viva consagrada a su melena sin esperar lo que le aguarda. Gracias a una brillante metáfora Vida en común relata lo complicadas que resultan las separaciones de quienes han vivido juntos muchos años. Deseo nos advierte de cómo determinadas promesas hechas a los niños acaban por causarles problemas en vez de satisfacción. En La oscuridad luminosa nos es ofrecida la solitaria vida de la anciana Emilia, confundida por haberse quedado sin luz; la llegada de una chica que lo mismo puede ser nieta que cuidadora, abre el relato. Ecos refleja la vida intensa –y autista– de un escritor. En Piruletas la autora, sirviéndose de Valeria, nos explica el complicado proceso de aprendizaje que conlleva la escritura. Submarinista sin botella está constituido por un censo de recuerdos paternos que acaban siendo más de bondad que de reproche. En La casa amarilla las insufribles jaquecas de la protagonista acabarán encontrando remedio gracias a un cuadro de Van Gogh. En el que para mí es el mejor cuento de la colección, Ostras y champán, se refiere la agonía y posterior deceso del cuentista y dramaturgo ruso Anton Chejov. En Tres rosas amarillas Raymond Carver ya había hecho algo similar, pero ello no quita valor al extraordinario relato de Emma Prieto, que, de paso, rinde homenaje con él a sus cuentistas de cabecera. Y en Física cuántica, mientras practica Pilates para recuperarse de sus dolores de espalda, Cynthia se cuenta cuentos a sí misma, cuatro de ellos sucediéndose a modo de medley en este gran relato final.

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Emma Prieto nació en Madrid, creció en Las Palmas de Gran Canaria y actualmente vive en Madrid. Licenciada en Ciencias de la Educación, ha impartido talleres de cuentacuentos en diversos colegios de Educación Primaria y ha realizado actividades como cuentacuentos para adultos en librerías y bibliotecas. Fue finalista del concurso de cuentos de El Diario de León con el cuento «Vocabulario» incluido en su primer libro de relatos, Extravíos (Caligrama, 2017). La antología de relatos Incómodos (Relee, 2016) publicó su relato «Piruletas» incluido en este libro.