La metamorfosis

La metamorfosis. Franz Kafka. Traducción de Antonio Hernández García. Alianza Editorial.

Por Marisa Arias @marisalyama1

La metamorfosis es muchas cosas ya que es una obra con diversos mensajes. En realidad el autor, Franz Kafka, del cual hablaré algunas líneas al final de este comentario a su libro, nos deja la puerta abierta con esta historia a libres interpretaciones.

Introducirse en La metamorfosis es como estar en una pecera sin salida. El lector que haya leído el libro lo comprenderá; para el que no haya llegado aún a ese momento, espero que lo haga pronto. 

La Metamorfosis puede ser un relato o novela corta de ficción. Hasta una fábula si se quiere. Es una manera de observar a la sociedad en la que vivía el escritor y comprobar las expectativas reales de Kafka. El personaje, Gregorio Samsa, se siente víctima porque el escritor también lo es. Diría que al personaje de Samsa, el autor lo carga con sus propias mochilas. Valga una para empezar: falta de autoestima.

La metamorfosis podría, solo por sí misma, considerarse una gran novela desde un punto de vista psicológico ya que estudia el comportamiento humano y sus reacciones ante los cambios bruscos en la rutina. Al autor le interesa hurgar en el interior mental de las personas como si se tratara de un cirujano operando a cerebro abierto mientras está despierto su paciente.

La novela está configurada en la deshumanización de la víctima. En este caso, un hombre joven, fuerte y sano, viajante de comercio y perteneciente a una  familia normal de cuatro miembros y que sólo se dedica al trabajo para poder sustentar a los suyos, un día pasará a convertirse en otro ser vivo pero esta vez insignificante, inesperado e inimaginable.

La metamorfosis refleja bien muchos aspectos de antes, de otra época quizás, pero que bien podrían trasladarse al presente.

Por mencionar algunos:

Aleja al lector de su realidad para ponerse en la realidad de un personaje, de otro ser, hasta sentir su aliento animal.

Refleja la explotación de cualquier empleado medio.

Evidencia la ansiedad de vivir el día a día y comprender que no existe ninguna otra expectativa más estimulante.

Desenmascara el verdadero puesto, o importancia, de cada uno, dentro de la institución familiar.

Describe el desgarro interior del alma.

Desmenuza sentimientos como el cariño en contraposición a la angustia, el miedo, la soledad, la aceptación, el juicio moral, el desprestigio, la lucha…

Desear una posible creencia o idealismo que le lleve hacia el infinito.

Reflejar el odio hacia la realidad que le toca vivir siendo diferente a la mayoría.

«Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto».

Este es el comienzo de La metamorfosis que puede dar pie a imaginarla de muchas formas. La intriga está servida. Pero no se trata más de averiguar qué final le espera al protagonista sino más bien su razón para el desenlace y lo que va ocurriendo, en paralelo, a su alrededor.

No debe ser nada fácil despertar una mañana cualquiera y ver de repente que tu propio cuerpo se ha convertido, sin explicación, en  un bulto pequeñísimo y reducido. En un animal de color oscuro, con patas y pelo y, de paso, algo repelente para muchos. Una transformación corporal que también conlleva al cambio de comportamiento de sus seres queridos al verle. La familia, para empezar, que no lo acepta. Cuánto más tiempo pasa más insoportable se hace. Por algo terminan llamándole ‘el bicho’.

Dentro de la familia: La hermana menor de Gregorio Samsa, Grete, demuestra en la historia odio y rechazo hacia él. Cosa que no comprenderá el hermano cuando éste siempre la protegía y la motivaba para estudiar música y ayudarla en sus estudios. El padre muestra violencia y prepotencia tratando de patearle y tirarle pequeños objetos. Y la madre intentando esconder su amor hacia el hijo, a pesar del cambio físico. La madre de Samsa es débil, no tiene mucha opinión dentro del núcleo familiar, y termina cediendo ante el rechazo del marido y de la hija hacia Samsa.

Gregorio Samsa es un hombre bueno encerrado en el cuerpo de un animal horrible e inútil, pero tiene alma y siente. ¿Tratará nuestro protagonista quitarse la máscara ante el mundo que le rodea? ¿Tratará de salir de su caparazón?

Sin duda todo un recorrido con bastante paralelismo a la vida real del propio escritor.

Franz Kafka (Praga, Imperio austrohúngaro, 3 de julio de 1883-Kierling, Austria, 3 de junio de 1924). Escritor bohemio de origen judío. Su narrativa es de las más importantes a nivel universal. Nunca consiguió terminar una novela extensa. Sus relaciones personales se veían reflejadas de alguna u otra manera en sus obras y su vida era un puente entre lo trágico y lo cómico. Una forma de entender la vida hacia el existencialismo con trasfondo psicológico. Durante su infancia residió en Praga y disfrutó de un nivel alto de vida. Posteriormente, una de sus hermanas fue llevada a un campo de concentración y lamentablemente sus otras hermanas corrieron el mismo fatal destino, falleciendo al poco tiempo. Entre los autores que más le marcaron figuraban Cervantes, Goethe, Dickens, aunque también sentía atracción hacia Nietzsche o Darwing. Su imagen ante las relaciones con algunas mujeres era algo decepcionante. En 1924 con 40 años  fallece tras padecer una grave tuberculosis.