Memorias íntimas

Memorias íntimas. Georges Simenon. Traducción de Basilio Losada. Punto de lectura.

Por Cristina de @abrirunlibro

Memorías íntimas es una despedida, la de Georges Simenon. Redactada a mano a los dos años del suicidio de su hija Marie-Jo —ésta se disparó al pecho a los veinticinco años de edad—, el autor decidió escribir una biografía intimista en Lausana, por aquel entonces su lugar de residencia, cuando contaba 78 años de edad y mientras las cenizas de Marie-Jo se encontraban diseminadas en el jardín de la casa.

 

 «Te dije cierto día, e incluso creo haberlo escrito, que un ser no muere del todo mientras siga vivo en el corazón de otro ser. Tú estás viva en mí, tan viva que te escribo y te hablo como si pudieras leerme y oírme, y responderme con tus ojos rebosantes de confianza y amor.»

Nunca es fácil leer unas memorias de un escritor y más si éste ha sido uno de los más famosos al haber sido el creador, nada más ni nada menos, que del Comisario Maigret. Simenon en estas memorias explica muchos aspectos íntimos y queda reflejado su verdadero carácter por lo que el lector que ha ido un poco a ciegas sobre su vida —yo misma en este caso—, le puede sorprender la naturaleza de su yo, sus debilidades y pasiones. Georges Simenon decidió no ocultar nada en estas memorias de 1250 páginas publicadas aquí en dos tomos —actualmente descatalogados—, y donde hallaremos, para nuestra sorpresa, que por una resolución judicial ante una querella sobre ciertos aspectos íntimos entre la madre de Marie-Jo (viva en el momento en que Simenon publicó las memorias) y la propia niña cuando contaba ésta pocos años de edad, que algunos párrafos han sido mutilados y aparecerá en mayúsculas la palabra, «CENSURADO». (Aunque tendremos constancia de lo sucedido y que afectará directamente a D. que es el nombre con que aparece en la biografía la segunda esposa de Simenon).

El lector descubrirá que Georges Simenon fue un hombre extremadamente sibarita y que una de sus grandes pasiones fueron las mujeres. Con un segundo matrimonio muy desgraciado —Simenon tuvo cuatro hijos, uno de un primer matrimonio y tres con el segundo—, la relación con su segunda esposa fue tempestuosa y alcoholizada desde el inicio, con una extraña atracción fatal entre ambos. Simenon se mostrará —muy a mi pesar en consideración al maestro—, como alguien en cierta medida pusilánime. Alguien que no sabrá afrontar los problemas y que deja pasar el tiempo como si éste pudiera arreglar las dificultades.

Prolífico en novelas y altamente minucioso —se levantaba cada día a las 6 de la mañana para escribir aunque se hubiera acostado tarde después de una fiesta—, llegó a mecanografiar una novela de Maigret cada siete días. Excelentemente remunerado y traducido en todo el mundo, el ritmo de vida de Simenon, a pesar de vivir dos guerras, fue profuso. Poseyó varias propiedades, entre ellas un castillo, o varios coches de gama alta con los que recorrió gran parte del mundo. Otra gran pasión de Georges Simenon fue conocer al hombre en todos sus hábitats. Siempre interesado y un curioso de la vida, contó con buenos amigos como Jean Renoir, Charles Chaplin, y otros nombres afamados. 

 

«Me interesé por los hombres, el hombre de la calle en particular, intenté comprenderlo de una manera fraternal…»

Simenon se presenta como un romántico en toda la extensión de la palabra: desde su narrativa en estas memorias, hasta en la práctica. Un soñador enamorado de la vida y de las personas, especialmente de las del sexo femenino, y que al disfrutar de una vida desahogada llevó una vida de lujo para él y para toda la familia siendo generoso al no olvidarse nunca de nadie ni tampoco de amigos. Sintió un gran amor por todos sus hijos así como también fue gran amante de los animales, ya fueran de compañía o salvajes. 

Si las buenas memorias tienen el doble filo que dan a conocer lo bueno y lo malo de un personaje —la intimidad y todos aquellos aspectos ocultos encubiertos por la fama—, estas Memorías íntimas cumplen con lo que se espera de ellas. Con un inicio magistral, aunque de una belleza poética algo melosa, y un desarrollo vibrante ya que incluso algunos capítulos, sin abusar, disponen de cliffhangers por extraño que pueda parecer en una biografía —Simenon no olvida aquí todas aquellas técnicas que tan bien dominaba—, se descubrirá a un hombre que vivió de forma muy intensa cumpliendo muchos de los sueños propios y de los demás, excepto uno: el de tener a su hija viva. Un dolor profundo que le acompañó con amargura hasta el final de sus días. 

«Este libro no será el mío, sino el tuyo.»

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Georges Simenon (Lieja, Bélgica, 1903 – Lausana, Suiza, 1989). Autor y periodista belga, Georges Simenon abandonó los estudios secundarios por necesidades económicas y se dedicó a varios trabajos ocasionales hasta entrar a trabajar como reportero de La Gazette de Liège, trabajo que le permitió conocer los ambientes marginales de su ciudad y que le servirían para sus novelas. 

Simenon publicó por primera vez en 1921 bajo seudónimo, y un año después se instaló en París, viviendo ambientes culturales y bohemios. Viajó por todo el mundo haciendo reportajes y entrevistas. 

Tras la Segundo Guerra Mundial, viajó a Estados Unidos, en donde permaneció diez años, continuando con su labor literaria. A su regreso, se instaló en la Costa Azul y posteriormente en un pueblo cerca de Lausana. 

Simenon fue un autor prolífico, con casi 200 novelas publicadas, y es uno de los autores en lengua francesa más vendidos de la historia. Conocido principalmente por sus libros protagonizados por el Comisario Maigret, Simenon también practicó una prosa más intimista que fue reconocida al ser elegido para la Academia Real de Bélgica. (Fuente de la biografía Lecturalia).