Niños perdidos (Flash Relatos)

Niños perdidos (Flash Relatos). Orson Scott Card. Traducción de Carlos Gardini. Flash Relatos Penguin Random House. 

Por Cristina de @abrirunlibro

Son muchos los autores que de un relato o de un cuento, han desarrollado posteriormente una novela extensa. Entre ellos se encuentran Stephen King o Joyce Carol Oates, pero también el relato que se trae hoy aquí. Escrito originariamente en 1989 y ambientado en la misma década donde los retratos de niños desaparecidos en los cartones de leche en los EUA era habitual, Niños perdidos se incluyó en la antología Mapas en un espejo para ampliarse posteriormente a Niños perdidos en 1992 en novela que, aunque con cambios importantes respecto al cuento inicial como por ejemplo la voz narrativa, la idea o el germen es el mismo. Orson Scott Card, el autor, es conocido básicamente por el gran público por su novela El juego de Ender. 

Narrada en primera ‘falsa persona’ —no me hubiera atrevido a escribirlo aquí para no caer en spoiler aunque así reza en la sinopsis del relato por parte de la editorial—, se trata de un cuento de fantasmas turbador tanto por lo que se describe como por lo que se insinúa. Tratará sobre cómo un padre debe trasladarse junto a toda su familia a una ‘nueva’ casa en un ‘nuevo’ condado a causa de un ‘nuevo’ trabajo. El actual embarazo de la madre y posterior nacimiento del bebé, más los problemas con uno de los hijos que no llegará a habituarse al lugar y es extremadamente retraído, crearán una atmósfera extraña y sofocante. 

Orson Scott Card utiliza bastantes datos de su propia vida en Niños perdidos (Flash Relatos) por lo que al final del cuento hallaremos una apostilla del escritor donde en su momento debió indicar que se trataba de una ficción, creando así la furia de muchas personas que habían considerado real el relato y por este motivo la apreciación tanto en la sinopsis como aquí en esta reseña de «falsa primera persona».

«Durante mucho tiempo me he preguntado si debía narrar esta historia como ficción o realidad. Las cosas resultarían más fáciles para varias personas —yo entre ellas— si la contara con nombres supuestos. Pero ocultar a mi niño perdido detrás de un nombre falso sería como borrarlo. Así que lo contaré como sucedió, y al cuerno con las cosas fáciles.»

¿Un relato tramposo? Tanto da. Niños perdidos (Flash Relatos) es una recreación con una pequeña trama terrorífica y angustiosa sobre la desaparición de niños. La intranquilidad que se mantendrá durante la lectura más todo lo que el autor irá introduciendo para que vayamos comprendiendo lo que sucede en realidad —de eso se trata el suspense, de saber qué ocurre durante la lectura pero siempre manteniendo la inquietud y esperando la confirmación (muy diferente a un relato ‘previsible’)—, cumplirá la finalidad del cuento de fantasmas tan deseado por todos los que adoramos a este tipo de relato. Orson Scott Card utiliza una narrativa sencilla de frases cortas para mejorar así con la voz narrativa en primera persona, la finalidad de este tipo de cuento que no es otro que el de causar pavor. Un maestro en estas lides.  

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Orson Scott Card obtuvo el premio Hugo 1986 y el Nebula 1985 con El juego de Ender, cuya continuación, La voz de los muertos, consiguió de nuevo dichos premios, siendo la primera vez en toda la historia de la ciencia ficción que un autor los obtenía dos años consecutivos. La seriecontinuó con Ender el xenocida, Hijos de la mente, Guerra de regalos y Ender en el exilio. En 1999 apareció un nuevo título, La sombra de Ender, seguido por La sombra de Egemón, Marionetas de la sombra, La sombra del gigante y Sombras en fuga. También han sido un gran éxito su serie sobre Alvin Maker, el Hacedor, iniciada con El séptimo hijo, y la llamada Saga del Retorno, iniciada con La memoria de la tierra.