El andariego

El andariego

Por Liliana Souza.

Buenos Aires, viernes 12 de enero, recién comenzado el 2018. Una noticia alborota el universo literario, el poeta Hugo Padeletti fallece en la Clínica Favaloro a tres días de cumplir 90 años.

Aunque digan que la muerte es el último viaje, el más largo y el mejor, yo siento que, como un teatro de sombras, la muerte construye lo parcial y la desesperación por esa fragmentariedad del recuerdo. Sin embargo, en este panorama de claroscuros, una luz asoma con intensidad inusitada: la poesía del errante, del andariego.

«Estuve enfocado a encontrar la palabra justa. La unidad es siempre el poema. Yo escribo poemas no libros, los libros se arman.»

Hugo Padeletti en un pequeño acto privado, se transformó en ese escritor que crea, que desarrolla una visión más personal y selectiva, mucho más aguda. Observando cada vez, minuciosamente lo que ocurre. Se expuso. Se expone, a la mirada de sus lectores. A su sorpresa, sus sonrisas, sus comentarios, sus juicios. A decir de Juan José Saer, «reflexiva y coloquial, su poesía se obstina desde siempre en la pasión delicada aunque firme de lo real, el enigma sereno de las cosas, la irrupción clara del presente que al mismo tiempo aterra, deslumbra y apacigua.»

El lector suele ser gente anónima, encontrada al azar, pero es para el escritor una excelente oportunidad para tornarse completo.

Cada uno en el riesgo

de su rama

madura cada hora.

Cada fruto

se pudre, cada oscura

semilla es la de otra.

Cada uno en el riesgo

de su peso

toca fondo.

Cada nueva caída

nace otro.

O el giro

de la noria

o el bautismo de pozo.

Hugo Padeletti nació en Alcorta, muy cerca de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1928 y se radicó en la ciudad de Buenos Aires, en 1984. Poeta y artista plástico. Estudió filosofía, ejerció la docencia, fue director del Museo de Bellas Artes de su provincia, y afortunadamente, escribió poesía.

Publicó: Poemas en 1959, Poemas 1960-1980 en 1989, Parlamentos del viento en 1990, Apuntamientos en el Ashram en 1991, Textos ocasionales en 1994, La atención en 1999, Canción de viejo en 2003, Dibujos y poemas 1950-1965 en 2004, Antología poética 1944-1980 en 2006 y El Andariego en 2007.

A principios del 2015, publicó Osaturas, libro que según él relató, no es nuevo sino un libro viejo, rezagado, por ser diferente. Hasta que un pintor amigo, Mariano Cornejo, decidió ilustrarlo e imprimir unos pocos ejemplares. Ya convertido en objeto, llegó a manos de Jorge Monteleone, quien propuso una edición especial, precedida por un ensayo sobre la obra del autor. También en 2015 reeditó, con correcciones, Guirnaldas para un luto 1980-1983.

Recibió el Premio Boris Vian en 1989, el Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes en 2003, el Premio Konex de Platino en 2004 y la Beca Guggenheim en 2005. Su obra, considerada internacionalmente, fue traducida al inglés y al portugués. Desde hacía un tiempo, revisaba todo su material para, a mediados del 2018, publicar su poesía completa en la editorial Adriana Hidalgo.

«Me gusta decir mucho con poco, sugerir, no explicar todo.»

Hugo Padeletti lo logra, como gran poeta que era y es. Su lenguaje, de una apasionada precisión, resulta un taller de pruebas. Su fraseo melódico describe las cosas y los seres intentando que estos suenen como son, y no tanto. Su estilo, rico, variado, plástico y musical. Él se adentra en terrenos y soportes poco predecibles, explorando lejos, bien lejos.

..

Se podría decir

—como el fuego flamea,

el viento empuja,

el polvo pavonea y se posa—

que el tiempo estruja:

pasa,

y estalla la burbuja.

Porque todo a su alrededor, está como en silencio, y perfectamente quieto. El lector, siente que todo está quieto. Sin embargo, algo se mueve. Apenas un pequeño giro. La inclinación de la cabeza. Un leve desplazamiento de los ojos hacia uno y otro lado. Actitudes suficientes para que se produzca el vértigo. Para temblar y estremecerse, al vibrar el poema.

Amar la poesía, es advertir cierto grado de perfección en los poetas que hallan la palabra justa. Que el andariego Hugo Padeletti, no abandone la búsqueda. Que su burbuja, no estalle.

***

Liliana Souza nació en 1958,  en Avellaneda. Actualmente reside en Don Bosco, Quilmes, Pcia. Buenos Aires, Argentina y donde coordina un Taller Literario.

Como poeta obtuvo 19 primeros premios nacionales,  y  reconocimientos en España y EE.UU.

Sus trabajos se incluyen en antologías, diarios, revistas y sitios web. También en libros publicados en Méjico y España.

Difundió poesía editando los espacios “Quilmespoesía”,  “poemás”  y  “poemás o menos”,  con el auspicio de la Universidad Nacional de Quilmes y Biblioteca Pública José Manuel Estrada.

Colabora con Agenda del Sur, Diga 33,  Paloma y La palabra que sana,  escribiendo artículos sobre literatura.

En 2010 publicó “esa otra forma”.

En 2012 “cuarto de costura”.

En 2015 “la doliente”.