Entre dos mundos

Entre dos mundos. Oliver Norek. Traducción de Inés Belaustegui Trías. Grijalbo.

Por Cristina de @abrirunlibro

Entre el cielo y el mar y a cinco kilómetros del centro portuario de Calais, en Francia, en un emplazamiento casi paradisíaco de dunas sedosas, hoy reserva natural, existió una de las mayores vergüenzas que ha tenido el hombre como sociedad en Europa (después han llegado muchísimas más por desgracia): se trata de ‘la jungla’ de Calais. Un supuesto campamento provisional de refugiados que debido a su proximidad con UK y el Eurotúnel—objetivo de la gran mayoría de los refugiados para solicitar asilo—, en el año 2015 se vio desbordado ante la gran primera crisis migratoria del mediterráneo. En este enclave, Oliver Norek, apartándose de la saga del capitán Victor Coste de la policía judicial del departamento de Sena-Saint-Denis, ambienta su nueva novela Entre dos mundos: un thriller político y también novela negra sobre aquella ‘jungla’ y creando una trama dura y conmovedora a la vez. Norek, que ha participado activamente en ayuda humanitaria antes de hacerse policía, nos describirá un lugar ‘entre dos mundos’ lleno de esperanza pero también de miseria y bajeza moral. 

Un policía sirio huido de su país recalará en el campamento de Calais buscando a su mujer y a su hija que partieron antes que él desde Siria. En Calais, un policía recién destinado en aquella zona intentará hacer lo imposible para mejorar las condiciones de los refugiados. En uno de aquellos quiebros que ofrece el destino, los dos policías se conocerán e iniciarán una colaboración. 

En algún lugar del mar Mediterráneo.

Con la mano en la palanca de aceleración, aprovechó el ruido del viejo motor para ocultar en él la frase y evitar así altercados o generar pánico.

—Tírala por la borda.

—¿Ahora?

—Será más fácil librarnos de ella en mitad del mar que en un área de descanso de la carretera. Lleva tosiendo desde que salimos. No conviene llamar la atención cuando los hayamos metido en los camiones en Italia.

En la embarcación, doscientos setenta y tres migrantes. Edades, sexos, orígenes, colores mezclados. Zarandeados, empapados, congelados, aterrados.

Entre dos mundos es un thriller despiadado; llegará un momento donde esta lectora que aquí escribe, no se fijará si el libro está mejor o peor escrito. Tampoco en el estilo y casi, casi, ni si la trama está bien entrelazada ya que los acontecimientos se van sucediendo de manera áspera, terrible y continuada. Y es que esta novela es tremendamente humana al describir el gran drama de los campos de refugiados y las entrañas, muy sucias, que se suceden en estos lugares sin ley ni orden. Sólo postulará la ley del más listo, el más fuerte, o el que tenga más suerte si es que existe la suerte en estas condiciones.

Igualmente hay que dejar claro que la intriga es verosímil y no sólo por el argumento, atroz, sino porque lo que se describe y se desarrolla tiene la capacidad de ser creíble y de estar bien no ya sólo por estar documentada sino porque se percibe certera. Usar tu experiencia en lo relatado, para darle forma de ficción y separarla de la tesis —’como sé de lo que hablo lo explico todo’, algo muy generoso pero muy poco efectivo en el mundo de la ficción—,  y dotar de un suspense muy alto, no es fácil. La colaboración entre ambos policías es fundamental para Entre dos mundos y es un punto que se debe destacar. El resto de personajes y las pequeñas subtramas, harán de este libro un acierto.

Una trama ejecutada con habilidad, vibrante y con momentos de extrema crueldad para un tema, el de la vulnerabilidad de los más desprotegidos, difícil de gestionar pero realizada de manera muy competente. 

***

Olivier Norek (Toulouse, 1975) se marchó a los diecisiete años de Francia a una misión humanitaria. Tras conocer la Guayana así como los campos de refugiados y el frente de la antigua Yugoslavia, supo que quería ser policía. Durante quince años fue teniente en el departamento judicial de Sena-Saint-Denis, al noreste de París.

En 2011 participó en un concurso de relatos y decidió buscar tiempo para escribir su primera novela, Code 93 (2014), recibida calurosamente por la crítica y los lectores. Le siguieron Territoiresen 2015 y Efecto dominó en 2016. Esta última se alzó con uno de los grandes premios otorgados en Francia, concedido en ediciones anteriores a autores de la talla de Pierre Lemaitre, Petros Markaris, Philip Kerr, Arnaldur Indridason y Víctor del Árbol: el de Mejor Novela Negra Europea en el marco del festival Quais du Polar.