Macbeth

Macbeth. Jo Nesbo. Traducción de Lotte Katrine Tollefsen. Lumen.

Por Anna Miralles

La novela de Jo Nesbo, Macbeth, es una de las obras que se incluye en el proyecto internacional The Hogarth Shakespeare que nació como una de las actividades ideadas para conmemorar el 400º aniversario de la muerte del dramaturgo inglés (1616 – 2016). Varios han sido los escritores y las escritoras que han aceptado el reto de reescribir algunas de las obras de Shakespeare actualizándolas para el público del siglo XXI (Margaret Atwood, Anne Tyler, Howard Jacobson, Tracy Chevalier…).

Valiente por su parte atreverse con esta obra compleja y salir victorioso, porque lo que ha conseguido el autor noruego es ofrecernos una excelente versión moderna de la famosa tragedia de Shakespeare y hacernos disfrutar con su lectura.

La acción se sitúa en la Escocia de la década de los años 70 en una “sucia ciudad portuaria” que vive de espaldas a la metrópoli, Capitol, y de la que desconocemos el nombre. Se nos describe una ciudad decadente, gris, sumida en la desesperanza, con una alta tasa de desempleo, con unos índices alarmantes de contaminación medioambiental que provocan graves enfermedades y la muerte entre sus habitantes. El río que cruza esta ciudad está seco, la vía del ferrocarril hace tiempo que está clausurada y las industrias están cerrando. A todo esto, hay que sumarle el crecimiento imparable de la delincuencia y la lucha entre bandas, los Norse Riders por un lado y Hekate por otro, que quieren hacerse con el control del narcotráfico.

La lluvia es una constante en este espacio descrito como un lugar casi apocalíptico. Llueve constantemente, todos los días, a todas horas. La lluvia apenas da tregua. Es una lluvia sucia que empaña todo, que ayuda a crear el ambiente lúgubre y desapacible que impregna toda la historia.

«La gota de lluvia perdió brillo, se tornó gris a medida que traspasaba el hollín, el veneno que cubría la ciudad como una niebla constante, a pesar de que las fábricas habían ido cerrando una tras otra en los últimos años».

Quien pretende cambiar esta ciudad y convertirla en lo que un día fue es Duncan, el flamante recién elegido nuevo director de la policía, y sucesor del nefasto Kenneth. Su principal objetivo será luchar contra la corrupción instalada como un mal endémico en la ciudad, incluso dentro del propio cuerpo de policía que él va a dirigir. Duncan va a rodearse de agentes limpios, íntegros, que no hayan participado de los chanchullos del anterior director, y va a apartar a los que habían estado bajo el control de Kenneth. En este caso, Duncan no va a pretender la corona de Escocia, en la obra original, sino el liderazgo de su policía.

Macbeth es el jefe de la Guardia Real que aspirará al puesto de Duncan porque se ve legitimado a ello después del encuentro que tiene con tres hermanas, las tres brujas modernas, emisarias de Hekate que profetizan su ascensión, primero como jefe de la sección del Crimen Organizado y después como sucesor de Duncan tras su muerte.

«Como las ortigas, las ambiciones de los hombres siempre querrán alcanzar el sol y ensombrecerán y matarán cuanto les rodea».

Cuando Macbeth consigue liderar la sección del Crimen Organizado su ambición ya no tendrá freno y querrá más; además, esta sed de poder se verá alimentada por su amada Lady, propietaria del exclusivo casino Inverness, mujer de gran inteligencia y uno de los pilares de la historia. Unidos harán todo lo que estará en su mano para conseguir sus aspiraciones, sin importarles el cómo. El fin va a justificar los medios, sin lugar a dudas. Serán las dos caras de una misma moneda: Lady es la cabeza pensante, la ideóloga; mientras que Macbeth, el brazo ejecutor. A lo largo de la novela veremos la evolución de Macbeth, su ascenso al poder y su descenso a los infiernos ayudado además por su adicción a las drogas (en la novela llamadas poción y, muy oportunamente, power). Jo Nesbo construye un Macbeth drogadicto que sufre de alucinaciones, cegado por la ambición, corrupto, amoral y violento a quien no va a importarle sacrificar a sus más íntimos (Banquo, Fleance, Duff) para llegar a lo más alto.

«Porque la fidelidad eterna es inhumana, y la traición, humana».

Macbeth deberá enfrentarse a Duff, amigo de la infancia con quien comparte más de un secreto, y contra el que luchará para no perder todo lo que ha conseguido. Otro personaje interesante cuya evolución diría que es parecida a la de Macbeth en cuanto a que va creciendo a medida que se desarrolla la trama, adquiriendo fuerza y protagonismo. Duff también toca fondo, pero en su caso de su caída saldrá fortalecido, de manera que el Duff del inicio es bien distinto del que nos encontramos al final de la novela ante un Macbeth paranoico y decadente.

A diferencia de los cinco actos en que se estructura Macbeth de Shakespeare, Nesbo desarrolla la novela en tres partes equilibradas en cuanto a extensión y contenido. La acción es trepidante, no da un respiro al lector, y el ritmo se acelera según nos vamos acercando al desenlace. Existen escenas de gran crudeza y violencia, marca de la casa, por otra parte; los lectores de Nesbo están acostumbrados a los momentos de violencia extrema de sus novelas (frecuentes en la serie del detective Harry Hole, por ejemplo). Las armas de fuego que arrasan con todo y con todos están a la orden del día, aunque también adquieren un especial protagonismo las dagas de Macbeth.

Las más de 600 páginas de la novela no deben asustar al lector porque se leen con facilidad, a buen ritmo. La lectura es ágil, dinámica, fluida, sobre todo gracias a los abundantes diálogos a los que se les debe prestar mucha atención.

El escritor noruego demuestra su buen hacer manteniendo la esencia de la obra original e introduciendo elementos modernos en un justo equilibrio (me ha parecido genial la carga simbólica de la locomotora Bertha Birnam, que hace las funciones del bosque de Birnam del Macbeth de Shakespeare). El lector que no haya leído la obra original o que incluso desconozca su argumento disfrutará enormemente de la versión de Nesbo, de la misma manera que lo hará quien sí conozca la tragedia escrita por el dramaturgo inglés. En cualquier caso, no deja de ser un thriller apasionante que enganchará al lector desde la primera hasta la última página, con una temática tan actual hoy en día como hace cientos de años, puesto que el ansia de poder, la corrupción y la debilidad del ser humano ante las adicciones son atemporales. La ambición es algo intrínseco a la naturaleza humana.

«Pero cuando has empezado a escalar, ya es tarde, ya no hay forma de retroceder: o cumbre, o abismo».

***

Jo Nesbø nació en Oslo en 1960. Graduado en Economía, antes de dar el salto a la literatura fue cantante, compositor y agente de Bolsa. Desde que en 1997 publicó El murciélago, la primera novela de la serie del policía Harry Hole, ha sido aclamado como el mejor autor de novela policíaca de Noruega, un referente de la última gran hornada de autores del género negro escandinavo. En la actualidad cuenta con más de 28 millones de ejemplares vendidos internacionalmente. Sus novelas se han traducido a 51 idiomas y los derechos cinematográficos se han vendido a los mejores productores.

En Roja y Negra se han publicado hasta ahora El murciélagoCucarachasPetirrojo Némesis, los cuatro primeros casos del detective Harry Hole, así como El leopardoFantasma Policía, las novelas octava, novena y décima de la serie, respectivamente. En formato ebook están también disponibles las entregas restantes, de la quinta a la séptima: La estrella del diabloEl redentor y El muñeco de nieve.