El hombre del balcón

El hombre del balcón. Per Wahlöö, Maj Sjöwall. Traducción de Martin Lexell y Manuel Abella. RBA.

Por Cristina de @abrirunlibro

Tercera entrega de la serie de Martin Beck, el inspector jefe de la Brigada de Homicidios de Estocolmo —la saga cuenta con diez libros, el primero que vio la luz en el año 1965 fue Roseanna y el segundo El hombre que se esfumó (1966), ambos reseñados en esta página con anterioridad—, de los autores Maj Sjöwall y Per Wahlöö. En esta ocasión, El hombre del balcón (1967) se basa en el caso real de un violador y asesino de niñas sueco.

Dos niñas han sido violadas y asesinadas en los parques de Estocolmo. La ciudad se horroriza ante las siniestras muertes y Martin Beck inicia una investigación contra reloj para hallar al asesino antes de que vuelva a matar. Para desespero del inspector, sólo cuenta con un testigo, un ladrón que se niega a hablar, y con el entorno infantil de las niñas, o sea, otros niños. Entre ellos, una criatura de tres años que jugaba el mismo día con una de las niñas asesinadas es un testigo primordial pero bastante arduo de interrogar debido a su corta edad. 

El hombre del balcón es quizás, de lo leído hasta ahora del protagonista Martin Beck, una novela más de procedimiento policial y thriller que novela negra aunque Maj Sjöwall y Per Wahlöö no olvidaron nunca, aquí tampoco, la denuncia sobre la sociedad sueca en que se sucede la trama. Sí es cierto que este libro se centra más en buscar el quién (el asesino) en vez del porqué (el motivo, por otro lado bastante obvio tratándose de un asesino en serie y violador). Con un dominio del suspense muy alto, algo que caracteriza a toda la serie por lo leído hasta ahora, la novela se moverá de manera continuada por el manejo del tiempo y el procedimiento —la duración del caso es algo siempre muy presente en las novelas de estos autores y ayuda a crear una gran tensión—, y en la descripción de los personajes, alguno de ellos policías, que se encuentran definidos de forma visual y específica, reconociendo el lector de manera fácil a cada uno de los protagonistas con sus carencias y habilidades. También, en El hombre del balcón, se empieza a mostrar de manera clara, la grieta existente en el matrimonio del inspector.

La narrativa exhibida es ágil, con diálogos y escenas no exentas de teatralidad, buscando siempre una justificación realista en el lenguaje, en los gestos de los protagonistas y sobre el entorno que se describe: una particularidad a destacar de Maj Sjöwall y Per Wahlöö ya que no hay que olvidar que ambos fueron periodistas y sabían cómo utilizar la palabra escrita para transmitir inquietud y desasosiego aunque fuera sólo describiendo el entorno.

«El sol salió a las tres menos cuarto.

Hora y media antes, el tráfico se había ido reduciendo hasta cesar por completo. Simultáneamente, se fue acallando el rumor de los últimos clientes de los restaurantes, en su camino de vuelta a casa. Los camiones de la limpieza habían pasado barriendo las calles, dejando tras de sí oscuras manchas de humedad en el asfalto. Una ambulancia atravesó aullando la larga calle recta. En silencio, pasó despacio un coche negro con los guardabarros blancos, una antena en el techo y la palabra POLICÍA cruzada sobre las puertas laterales, en mayúsculas».

Atención al detalle, atmósfera de gran tensión entre la policía mientras van pasando los días… Todo lleva a una ambientación densa, a una trama angustiosa y a una intriga que va evolucionando de manera ascendente. Una muy buena novela criminal.

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Maj Sjöwall, Estocolmo 1935. Estudió Periodismo y Artes Gráficas y comenzó a traducir libros del inglés a la edad de diecinueve años. Después de sus estudios, Maj Sjöwall continuó traduciendo y entró como directora de arte y reportera para algunos de los periódicos y revistas eminentes de Suecia, y también trabajó como editora en la editorial Wahlström and Widstrand durante unos cuantos años.

Per Wahlöö, nació Suecia. Después de graduarse en la Universidad de Lund en 1946, trabajó como periodista cubriendo las secciones de sociedad y sucesos para numerosos periódicos y publicaciones. En los años 50 Wahlöö se comprometió con la causa política más radical de Suecia, lo que le llevó a su deportación hasta la España de Franco. A su vuelta a Suecia escribió numerosos guiones para radio y televisión y entró como editor en varias revistas hasta convertirse en escritor a tiempo completo. Como novelista, Wahlöö debuta con Hövdingen (The Chief, 1959), primera parte de una serie de siete novelas y una colección de relatos breves sobre la Dictadura.

El tándem Sjöwall-Wahlöö tuvo dos hijos, Tetz y Jens. Después de la muerte de Wahlöö (1975), Maj Sjöwall continuó traduciendo. También escribió algunos relatos cortos y es co-autora de la aclamada novela negra Kvinnan Som Liknade Greta Garbo (La mujer que se parecía a Greta Garbo, 1990) junto al autor alemán Tomas Ross. Maj Sjöwall es todavía la traductora de inglés, noruego y danés más reputada de toda Suecia.