Los miércoles salvajes

Los miércoles salvajes. Susana Hernández. Editorial Milenio.

Por Cristina de @abrirunlibro

Sabemos de los ingentes beneficios que genera la fabricación de medicamentos por parte de las industrias farmacéuticas sin olvidar que el objetivo final de estas industrias es sacar la máxima rentabilidad para el tratamiento de una enfermedad. Pero, ¿qué ocurre cuando ese mismo tratamiento en según qué lugares, como por ejemplo en el continente africano, dispone de un precio abusivo para la renta media de los enfermos e imposibilita el acceso adecuado? La solución para muchos pasará por la compra de fármacos en el mercado negro donde los mafiosos de turno, cada vez más, se han encargado de clonar —o adulterar—, y que distribuyen de manera clandestina. Un mercado negro ilegal donde son otros los que se benefician también de las dolencias ajenas. En último lugar, y sin importar quién, se halla el enfermo: desamparado y vulnerable. Y es aquí donde Susana Hernández recrea el eje central de la trama de Los miércoles salvajes, una novela negra muy intensa donde toda una serie de personajes mostrarán su lado más inhumano y codicioso pero donde también habrán otros que la conciencia les jugará malas pasadas.

Hugo y Samanta son amigos desde la infancia, ambos se conocieron en Ciudad Meridiana el barrio donde crecieron. Un barrio de grandes bloques de viviendas y el más pobre de la ciudad de Barcelona. Hugo ha conseguido prosperar y no desea pisar nunca más la zona. También ha ofrecido trabajo a Sam como escolta privada para una empresa de su propiedad y la ha sacado de allí. Pero Sam necesita mucho dinero ya que hace doce años su novio sufrió una grave lesión medular que lo tiene postrado en una silla de ruedas, sin movilidad, e ingresado en una carísima residencia. Un nuevo tratamiento podría ayudarle a recuperar algo de movimiento, incluso el habla. Para ello Sam le pide un trabajo a Hugo que le pueda rendir las suficientes ganancias como para intentar un nuevo proceso para la cura. Ambos se embarcarán en un negocio oscuro que les llevará por un camino de extrema violencia. Por otro lado, en las chabolas de Accra, en Ghana, Sirhan y Lewa, dos hermanos adolescentes, intentan luchar a toda costa para que su madre pueda tomar las medicinas que tratan la diabetes tipo1. Si no lo logran, la madre de los chicos morirá. 

«Hugo se levantó con cuidado y salió a la terraza del dormitorio en bóxer y el torso desnudo. La noche era templada, suave y tranquila como debe ser en las urbanizaciones de alto nivel. El precio pagado por el nuevo estatus incluía el goce de aquellas vistas privilegiadas y el confort y la seguridad de su familia. 

Ya casi era uno de ellos. Casi».

Divida en tres partes, Ambición, Traición y Venganza, Los miércoles salvajes dispone de unos capítulos cortísimos que llevarán el enunciado de Track y aunque diversas canciones quedarán reflejadas en todos ellos, no será la parte más importante del libro sino que complementa la organización y la estructura de la novela ya que la música se utilizará para perfilar el desarrollo, avance del guión, y para conocer más a los protagonistas. Unos personajes bien concretados que se encontrarán divididos por unas características dominantes y claramente reconocibles: los hay tenebrosos pero también otros aún inocentes; también los que caminan por la frágil línea roja que separa el bien del mal. 

La narrativa está compuesta de  frases cortas y contundentes diálogos, pero también con párrafos de una mayor extensión para describir aquello necesario que cubrirá el objetivo de la autora y que redondeará a cada protagonista o a cada situación.

La ambientación será otro punto a destacar: Portugal, James Town —el barrio con más criminalidad de la ciudad de Accra—, u otros lugares de montaña cercanos a la frontera con Francia; también Barcelona, aunque sin descripciones extensas sino con lo suficiente para delimitar el espacio y que el lector se centre más en lo que está contando que en el lugar. Susana Hernández evita una vez más que una de sus novelas no se defina con un entorno social o político acusado para que no tenga un peso mayor que la trama o que el libro, con el paso del tiempo, envejezca de manera inadecuada. 

Los miércoles salvajes se leerá con urgencia gracias a un ritmo imparable, a una disposición impecable y a una trama suculenta. Una novela negra que nos habla de crimen organizado y violento. Con personajes tremendamente oscuros pero también con otros que lucharán con su moralidad en los momentos decisivos dejando que la incógnita se mantenga hasta el mismo final. 

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Susana Hernández (Barcelona) ha estudiado Imagen y Sonido, Integración Social, Investigación Privada y Psicología. Ha colaborado en diversos medios de comunicación ejerciendo como crítico musical, redactora de deportes, y locutora de radio. Ha publicado las novelas: La casa roja, La puta que leía a Jack Kerouac, Curvas peligrosas, Contra las cuerdas, Cuentas pendientes (ganadora del premio a la mejor novela negra en en el Festival Cubelles Noir 2016), Males decisions (Premio Cubelles Noir a la mejor novela negra en catalán 2018) y La reina del punk. Ha participado en las antologías: Elles també maten, Fundido en negro, Diez negritos, nuevas voces del género negro, Obscena, Lecciones de asesinos expertos, Hnegra y Barcelona, viatge a la perifèria criminal. Es autora de diversas piezas de teatro breve. En su haber cuenta con diversos premios de relato, novela y poesía. Imparte talleres literarios desde 2011.