Los colores del incendio

Los colores del incendio. Pierre Lemaitre. Traducción de José Antonio Soriano Marco. Ediciones Salamandra.

Por Cristina de @abrirunlibro

Ya tenemos la segunda parte de las andanzas de la familia Péricourt a la que conocimos de la mano de su autor Pierre Lemaitre en Nos vemos allá arriba, Premio Goncourt 2013. Los colores del incendio, la continuación —se completará con una tercera—, es independiente a su antecesora y puede leerse por separado. Pierre Lemaitre, eso sí, continurá con el estillo folletinesco decimonónico en un claro homenaje a su admirado Alexandre Dumas y nos obsequiará con las características de estos melodramas: misterio, adulterio, asuntos escabrosos con un alto grado de suspense y un ritmo laborioso indispensable para mantener la agilidad en las 432 páginas que componen este libro. El título de Los colores del incendio, lo tomará de un poema de Louis Aragon ‘Las lilas y las rosas’.

Ambientada entre 1927 y 1933 en París, la novela se inicia con el funeral multitudinario del patriarca del clan Péricourt, Marcel, y propietario de una entidad financiera. En el momento en que se inicia el cortejo fúnebre, Madeleine, la hija del fallecido y heredera mayoritaria del patrimonio, verá con horror como su hijo Paul de siete años, se lanza al vacío desde la ventana de su habitación en la imponente mansión familiar, estrellándose contra el coche fúnebre donde reposa el abuelo. Madeleine se verá desbordada por los acontecimientos lo que hará que deba confiar para con sus recientes obligaciones como sucesora en el banco, en un apoderado ofendido al que rechazó en matrimonio, con un tío avaricioso que se dedica a la política, y en su joven amante un hombre ambicioso que tiene las miras puestas en llegar a ser un periodista reconocido. 

«Aunque las exequias de Marcel Péricourt fueron muy accidentadas, e incluso acabaron de manera francamente caótica, al menos empezaron puntuales. El bulevar de Courcelles estaba cerrado al tráfico desde primera hora de la mañana y la banda de la guardia republicana, congregada en el patio, había iniciado el suave guirigay de la prueba de los instrumentos mientras los automóviles derramaban en las aceras a embajadores, parlamentarios, generales y delegaciones extranjeras que se saludaban con aire grave».

Pierre Lemaitre describe en Los colores del incendio también las características de una viable comédie humaine al relatarnos el estado social y ‘las especies’ que pululaban en la época con el auge del nazismo y las dictaduras en Europa, el papel de la mujer en una sociedad dominada por los hombres, y todo ello gracias a los múltiples perfiles de los personajes de este libro. En un entorno de terrible crisis identitaria y económica francesa, hará de Los colores del incendio una amena y genial historia por otro lado cargada de simbolismo enfundada en la libre recreación de aquellos tiempos convulsos. La crisis económica, amén de la corrupción política, las múltiples huelgas obreras o el periodismo de falsas noticias, se vería aun más agravado por la caída en picado de la Bolsa de Estados Unidos en Wall Street.

El dinamismo, el humor cáustico y las menciones directas al lector por parte de un narrador omnisciente, hará de la novela una divertida lectura donde la documentación utilizada por el escritor, más los giros de la propia trama con la violenta venganza a la que recurrirá la protagonista y un entorno muy bien recreado, definirá a Los colores del incendio como una novela ágil, bien trazada y divertida que contará con un tenaz análisis de fondo. 

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Escritor y guionista nacido en París en 1951, Pierre Lemaitre estudió Psicología, creó una empresa de formación pedagógica y ha impartido clases de literatura. Autor tardío, en 2006, a los cincuenta y cinco años, ganó el premio a la primera novela en el festival de Cognac con Irène, un libro en el que presentó a Camille Verhoeven, protagonista de una serie policíaca que incluiría también Alex (2011), Rosy & John (2011) y Camille (2012). A esa primera obra y ese primer galardón se sumaron otros hasta llegar al Premio Goncourt 2013, el Premio Roman France Télévisions, el Premio de los Libreros de Nancy-Le Point, el premio a la mejor novela francesa de 2013 de la revista Lire y el premio a la mejor novela del año según los libreros franceses en la revista Livres Hebdo por Nos vemos allá arriba(Salamandra, 2014), a la que siguió Tres días y una vida (Salamandra, 2016).