El juramento de Whitechapel

El juramento de Whitechapel. José Javier Abasolo. Erein.

Por Cristina de @abrirunlibro

¿Qué puede ocurrir cuando en una ficción novelada que se ambienta en el Londres de 1888 aparecen Sabino Arana, el fundador del Partido Nacionalista Vasco, y Jack el Destripador? Puede ocurrir dos cosas, sin medias tintas ni tonos de gris: que salga bien o mal. Y José Javier Abasolo sale airoso en una novela en la que realiza un trabajo completo al desarrollar una nueva conjetura para el enigma que existe sobre la persona de Jack el Destripador. Una conjetura que bien podría ser cierta y que, estando elaborada con una escritura exquisita y cuidada, ¿qué podría salir mal? Con esta combinación en El juramento de Whitechapel, nada.

Corre 1888 y Sabino Arana llega a Londres el mismo día en que Jack el Destripador —al que se nominaría así posteriormente debido a las pautas de comportamiento cometiendo los asesinatos—, consuma el primero de los cinco homicidios que se le atribuyeron, el de la prostituta Mary Ann Nichols. Sabino, que se encuentra en un estado anímico bajo debido a la reciente muerte de su madre, pronto se verá arrastrado por el hijo de su mentor, se trata de un miembro influyente de la Cámara de los Lores, y realizarán una investigación paralela a la oficial —¿o quizás no?—, para hallar al culpable de las muertes. Los dos principiantes correrán diversas aventuras donde personajes reales como investigadores de Scotland Yard, Conan Doyle, Constance Gore-Booth o el propio Sabino Arana, se relacionarán con otros personajes de ficción que bien podrían haber existido y deambulado en el East End de 1888 gracias a la gran ambientación que el autor ejecuta.

El juramento de Whitechapel dispone de dos voces narrativas en primera persona, una la de Arana, y otra la de un sacerdote que será precisamente quien instale el primer análisis crítico en este libro al ser uno de los muchos sacerdotes condenados a muerte por mantenerse fiel al mandato de la República. Capellán de las tropas del Euzco Gudarostea, ejército del Gobierno de Euzkadi durante la guerra civil española, será quien nos explicará los hechos que le fueron transmitidos por el propio Sabino Arana sobre su aventura en el Reino Unido.

La combinación de los dos narradores, dando el sacerdote su punto de vista en las muchas consideraciones de Arana, éstas no parten la evolución de la novela sino que renuevan la historia con otra visión sobre lo que se describe. Sabino Arana, que será también alcanzado por las flechas del amor en Londres, se muestra como un personaje de convicciones firmes pero también con la inocencia de la juventud y del primer amor.

El libro dispone, como comenté anteriormente, de algunas de las características de la novela decimonónica ambientada en el siglo XIX. Tomando fragmentos de la realidad y haciéndolos creíbles, los asesinatos de las prostitutas, las características del período, así como la minuciosidad describiendo el desarrollo de la trama, dispondrá también de la tan necesaria crítica sobre la sociedad de la época reflejando las diversas identidades en una ciudadanía muy desigual tanto social como cultural.

El juramento de Whitechapel es una de aquellas novelas que el lector interesado en el personaje de Jack el Destripador debe de conocer para descubrir una nueva teoría que bien podría ser la real. Por otro lado, todos los personajes, cómo no también el del propio Sabino Arana, son personas delineadas con precisión y voz propia. Recopilar tantas figuras en una novela, ambientarlas en un entorno muy bien definido dentro de un contexto histórico específico, no habrá sido un trabajo simple y más en un libro que se desarrolla de manera plácida y sin altibajos. Una novela para admiradores del Londres de 1888 y de las narrativas impecables.

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José Javier Abasolo es Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto. Ha trabajado como abogado y desempeñado varios puestos en las administraciones públicas, desempeñando sus funciones en la actualidad en el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco.
En el campo de la literatura tiene una larga trayectoria como autor de novela negra, habiendo publicado los siguientes libros: Lejos de aquel instante (1997, Premio de Novela Prensa Canaria 1996 y finalista del Premio Hammett 1997, traducido al francés), Nadie es inocente (1998, traducido al francés e italiano), Una investigación ficticia (2000), Hollywood-Bilbao (2004), El color de los muertos(2005), Antes de que todo se derrumbe (2006, Premio de Narrativa García Pavón 2005), El aniversario de la independencia (2006, Premio Farolillo de Papel del Gremio de Libreros de Bizkaia) y Heridas permanentes (2007).

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