Cita con Rama

Cita con Rama. Arthur C. Clarke. Traducción de Aurora C. Merlo. Edhasa.

(Esta reseña se publicó en el blog Grupolipo y ha sido editada para esta nueva entrada en Abrir un libro).

By PacoMan

Leer preferentemente escuchando a Mike Olfield y en especial The Songs of the Distant Earth (1994), inspirados en la lectura de la novela de Clarke Cánticos de la lejana Tierra (Songs of Distant Earth, 1986).

Recuerdo perfectamente el inmenso disfrute que me produjo leerla por primera vez en la década de los ochenta y no ha sido menos intenso a finales de la segunda década del siglo XXI.

En 1968 se estrena la película 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968, Stanley Kubrick) con el propio Clarke participando en el guion junto a Kubrick. Su éxito mundial convierte a Clarke en el escritor de Ciencia Ficción más famoso superando a Isaac Asimov y Robert A. Heilein. Cita con Rama (Rendezvous with Rama) es la siguiente novela que los aficionados estaban esperando como agua de mayo. Clarke la escribe con 65 años y alcanza con ella su cúspide creativa en popularidad (Cita con Rama es la novela más premiada de la historia hasta ese momento) y en éxito comercial. Tras la cima le siguieron novelas menores, donde sólo cabe destacar la ya citada Cánticos de la lejana Tierra (Distant Earth, 1986) escrita a sus 79 años y que inspiró a Mike Oldfiel el LP que deberías estar escuchando mientras lees esta reseña. En el resto de los 80 y 90 prestó su nombre para que Gentry Lee hiciera dos secuelas de Rama, Paul Press creara la saga Venus Prime, y hasta su muerte en 2008 han sido muchos los que bajo una supuesta colaboración han usado el nombre de Clarke como reclamo comercial de sus obras —también Asimov sucumbió a esta name explotation—. Sin embargo, su obra maestra la escribió en 1953 con 36 años: El fin de la infancia (Childhood’s End).

En palabras de Miquel Barceló[1], hablando sobre las primeras novelas de Clarke dijo:

«Su ciencia ficción, aunque basada en la ciencia, hace gala también de un gran humanismo filosófico.»

Sin embargo Cita de Rama abandona cualquier tipo de humanismo y según las palabras de Alberto Cairo hace una novela dónde:

«Y todo gira en torno al único personaje relevante: el propio Rama.»

O como afirma Sergio Mars:

«Los personajes, por ejemplo, actúan como meros observadores.»

Miquel Barceló apostilla:

«El contenido filosófico y en cierta forma transcendental que componen el gran atractivo de sus primeras novelas se pierde en las de los últimos años, en las que tal vez domina en exceso la voluntad de una pretendida verosimilitud científica.»

Efectivamente los personajes de la novela son meros robots y las cuatro pinceladas que Clarke les da para dotarlos de profundidad psicológica, chirrían en exceso. Apunta algunas cuestiones que con treinta años menos habría desarrollado, pero que aquí meramente esboza. Por ejemplo, en la Quinta Iglesia de Cristo Cosmonauta. Realmente siento interés por conocer el dogma de las cuatro primeras…

Y sin embargo es un clásico eterno. ¿Cómo es eso posible? Mars lo describe perfectamente:

«Es sin duda uno de los clásicos indiscutibles de la ciencia ficción, y no por erigirse en el pináculo del resurgir hard neocampbelliano de los años setenta (…) sino por encarnar, mejor que ninguna otra novela antes o después, esa esquiva propiedad, tan socorrida y tan difícil de describir, que viene a definirse como “sentimiento de maravilla”.»

En palabras de Alberto Cairo:

«Esto abre las puertas al sentido de la maravilla de una forma que pocas veces ha sido alcanzado en la literatura de ficción.»

Y las de Miquel Barceló:

«Cita con Rama es una novela que atrae e interesa, uno de los ejemplos más logrados de lo que se ha dado en llamar “el sentido de la maravilla” en la ciencia ficción.»

¡Ay! El “sentido de la maravilla” cuánto se disfruta y cómo cuesta encontrarlo. Clarke lo borda, sus descripciones son ligeras y “supuestamente” verosímiles. Treinta años después de su primera lectura me sigue produciendo esa misma sensación de gustoso vértigo al enfrentarme a la enormidad de Rama. ¡Qué ensoñaciones! ¡Qué inspirador! ¡Qué magnificencia!

Cita con Rama se tradujo rápidamente al castellano, no en vano tras el éxito de 2001 todos esperaban lo nuevo de Clarke. La editorial argentina Emecé la publicó en 1974 con traducción de Aurora C. de Merlo. En 1976 Ultramar la edita en España en su colección Bestseller sobre la traducción de Aurora, y Francisco Torres Oliver realiza modificaciones. En 1979 Ultramar la edita en su indispensable colección Grandes Éxitos Bolsillo con una nueva traducción de A. Gámez, y esta fue la edición que yo leí. Esta misma traducción la vuelve a editar Ultramar en su colección Estelar en 1989. Finalmente en 2006 Edhasa la edita en su colección Nebulae (3ª época) y para ello toma la primera traducción de Aurora C. de Merlo.

En esta relectura yo he cambiado, pero el libro no. El magister dixit no luce como tres décadas atrás, mi pensamiento crítico se ha aguzado y mis gustos literarios han madurado.

Al principio de la novela Clarke está construyendo la reputación del exobiólogo Carliste Perera como el más inteligente y resolutivo de los hombres que gestionan el Centro de Mando humano encargado de investigar Rama. En ese momento la información recabada de Rama es casi nula y despreciable para los asuntos que ahora se tratarán, pero sin embargo afirma:

«Para nuestra concepción de las medidas, Rama es enorme. Y sin embargo sigue siendo un planeta muy diminuto. Mis cálculos, basados en la filtración a través de la corteza y algunas suposiciones razonables respecto al índice del desarrollo biológico indican que su ecología sólo pudo sobrevivir durante, aproximadamente, mil años. A lo sumo le concedería diez mil. »

¿Filtraciones? ¿Qué filtraciones ni que niño muerto? Perera es exobiólogo de una humanidad que no ha contactado con ninguna otra forma de vida. Aún no conocen nada sobre la biología o ecología de Rama pero ya se permite el gusto de realizar supuestos razonables sobre ella. Pero soy generoso, acepto todo lo anterior a pesar de los pesares. El maestro aplica los valores razonables a las variables y resuelve el modelo y obtiene una predicción: 1.000 años. Como es un modelo estocástico es lógico que presente margen de error. Para entendernos es como una encuesta electoral. Y vaya si presenta un margen de error: de 10.000 años ¡10 veces el resultado! Con un margen de error así, en las pasadas elecciones españolas ERC (13 parlamentarios) más Bildu (5 paralmentarios) podría tener mayoría absoluta y gobernar plácidamente. ¿Se imaginan que Clarke para sus cálculos de órbita geoestacionaria se permitiera un error de 10 veces el resultado presentado? Clarke será un gran físico pero a las  clases de estadística no fue.

Otra perla:

«Hay razones fundamentales para que las técnicas de hibernación sólo produzcan efecto durante unos pocos siglos, y debemos recordar que en este caso nos enfrentamos con espacios de tiempo infinitamente largos.»

Admitiendo que haya razones fundamentales para la limitación temporal de la hibernación en la biología terrícola, no hay supuesto razonable que permita extrapolar esos resultados a otra tipo de biología… sobre todo cuando ni tan siquiera se conoce nada de ella. Y de una tecnología más avanzada que pueda superar esas limitaciones ya ni hablamos. ¿Se pudo imaginar Leonardo Da Vinci que al final los hombres si conseguirían volar?

Pero hay más. El comandante Norton de la nave espacial Endeavour, al mando de las investigaciones de campo sobre Rama y “protagonista-héroe de la novela”, hablando de sus conocimientos sobre el explorador inglés James Cook:

«Era por entonces quizá la principal autoridad mundial sobre el más grande explorador de todos los tiempos, y sabía de memoria pasajes enteros de los Journals

Obviamente Endeavour también era el nombre del barco de Cook en su primer viaje. Norton, gracias a este conocimiento, se permitirá preguntarse: ¿Que habría hecho Cook en mi lugar? En mi humilde opinión el chauvinismo inglés que destila Clarke es achacable a su edad y al deterioro neuronal que debía sufrir tras tanta inmersión submarina. Dicen que su gran afición al submarinismo es la causa de que residiese en Colombo, la capital de Sri Lanka (isla de Ceilan). Otras voces menos amables opinan que el motivo real es la mayor tolerancia de sus autoridades antes las prácticas pedófilas de algunos occidentales. En honor a la verdad el propio Clarke reconoció estas prácticas días antes de ser nombrado Sir por la corana británica. En cualquier caso, la afirmación sobre Cook se realiza en 2130 con más de medio sistema solar colonizado. Sin querer ahondar en la desfachatez de la afirmación, citaré únicamente la entrada que Wikipedia dedica a James Cook (1728-1779):

«Realizó tres viajes por el océano Pacífico, durante los cuales se describieron con precisión grandes áreas, y muchas islas y costas fueron documentadas por primera vez en mapas europeos, aunque parece ser que se documentó en archivos, cartas y mapas españoles preexistentes.
Sus mayores logros fueron la reclamación para el Reino de Gran Bretaña de la costa este de Australia, descubierta por los españoles en el siglo XVI; las islas Hawái, descubiertas por el español Álvaro de Saavedra en 1527 y la circunnavegación y cartografía de Terranova y Nueva Zelanda.»

Clarke en 1972 no era el que fue. En Rama no había nada que se pudiera usar como herramienta y recordemos que la Endeavour es una de las nave del Proyecto Vigilancia Espacial que surcan el espacio del sistema solar. Sin embargo en sus bodegas se transporta bidones de combustible. ¿Cómo? Pues sí:

«Se trataba de una pequeña balsa construida con seis bidones de combustible unidos por un armazón de metal ligero.»

Balsa que usaron para cruzar el Mar Cilíndrico de Rama. Ya me puedo imaginar a Norton, ese remedo de Cook, gritando a sus hombres:

—Viertan más combustible en el motor, usen más bidones, ¡tenemos que abandonar la Tierra!

Es cierto que en 1945, Clarke, inventa el concepto de satélite geo-estacionario para comunicaciones, y que en 1965 se lanzó el primero. Pero ante tamaños precedentes de perspicacia y sapiencia que Clarke vierte en su novela, ponga bajo sospecha y estricta cuarentena las decenas de cálculos físicos, químicos y astronómicos que se vierten. Sospecho que la misma verosimilitud que adorna sus modelos proyectivos exobiológicos es la que adorna a todo lo demás.

Concluyo, esta segunda lectura ha ocasionado la caída de un mito, la del propio Clarke. Quizás tendría que haber hecho caso de la canción El blues de la soledad (1988), compuesta por Joaquín Sabina y Antonio García de Diego y cantada por Miguel Ríos:

«Al lugar donde has sido feliz, es mejor que no trates nunca de regresar.»

Pero a pesar de todo, no quisiera dejar de recomendar su lectura. Por ser el mejor ejemplo de sentido de la maravilla que conozco y por lo que dice Sergio Mars:

«El ser humano (es decir, los astronautas), en medio de tanta inmensidad descubren el verdadero significado del término “alienígena”.»

Sólo conozco una novela previa a Cita con Rama que genera esa misma sensación “alienígena”: Picnic al bode del camino (Пикник на обочине – Picnic na obóchine, 1971), de Arkadi y Boris Strugatski.

Notas:

[1] He utilizado tres obras de críticas literarias de Ciencia Ficción para revestir de objetividad (subjetividad compartida), mis comentarios sobre la novela. Escogí a Barceló por ser, quizás, la más importante hasta ese momento y en mi opinión hasta hoy día. Barceló, Miquel (1990) Ciencia Ficción: Guía de Lectura, nº 28 Nova Ciencia Ficción, Ediciones B. Las citas que aparecen en el texto están sacadas de las páginas 206 y 207. En mi opinión la actualización de esta guía publicada en 2015 es prescindible. En los noventa el Fandom patrio estaba “dominado” por el prozine BEM y Barceló estaba en ese grupo. En Madrid se gesta un grupo importante de aficionados que se aglutinan en la Tertulia de Madrid (TerMa) que acabará “dominando” el fandom unos años después. Lógicamente ambos grupos acabaron enfrentados. El segundo libro que escojo está escrito por los principales “capitanes” del grupo madrileño. Varios Autores (2001) Las 100 mejores novelas de ciencia ficción del siglo XX, Colección Solaris Ficción, 19, La Factoria de Ideas. Cita con Rama fue reseñada por Alberto Cairo. Las citas que aparecen en el texto están sacadas de las páginas 148. Finalmente escogí la más reciente y en principio no adscrita a ninguna corriente del Fandom: Mars, Sergio (2013) La 100cia ficción de Rescepto, Cápside Editorial. Las citas que aparecen en el texto están tomadas de las páginas 302 a 305.

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Sir Arthur Charles Clarke (1917-2008), está considerado como uno de los grandes maestros de la ciencia ficción, un autor de inteligencia sorprendente, a menudo frío e irónico, y al que debemos algunas de las escenas más célebres del género. Tras su paso por la RAF durante la segunda guerra mundial, en 1948 acabó con honores sus estudios de física y matemáticas. Si bien ya había publicado anteriormente con pseudónimo (Charles Willis y E. G. O’Brien), obras como Claro de Tierra, Expedición a la Tierra, El fin de la infancia, La ciudad de las estrellas o Relatos de diez mundos lo avalaron como el novelista que ha examinado con mayor competencia y lucidez el futuro de los viajes por el espacio y las posibilidades de explorar los planetas del sistema solar. Nominado al Premio Nobel en 1994, la novela que mayor fama le dio es sin duda 2001: Una odisea en el espacio, escrita a partir de un guión cinematográfico en el que intervino también Stanley Kubrick.