Todo lo oye, todo lo ve, todo lo sabe

«Todo lo oye, todo lo ve, todo lo sabe». José Luis Ibáñez. Editorial Espasa.

Por Cristina de @abrirunlibro

Todo lo oye, todo lo ve, todo lo sabe, la extraordinaria aventura de los primeros detectives, es un ensayo que nos explica cómo se inició la labor detectivesca en todo el mundo pero, sobre todo, el arduo comienzo y desarrollo que se gestionó en España por parte de unos hombres y mujeres que trabajaron en el campo de la investigación privada en unos años de gran complejidad.

A través de un breve recorrido desde Allan Pinkerton en los EUA, pasando por Vidocq, director de la Sûreté Nationale en Francia, o el apasionante germen de la Policía Metropolitana de Londres, gracias a los runners de la calle Bow, José Luis Ibáñez, el autor de este gran manual, desgrana una profesión apasionante repleta de sucesos excepcionales contextualizados en el embrollado entorno de aquellos años. Años de gran violencia y de episodios demasiado oscuros ya fuera por asuntos políticos o económicos.

«Dos tiros errados contra el rey Alfonso XII, el 25 de octubre de 1878, señalaron el inicio de cuatro intensos decenios marcados por los atentados anarquistas, una desproporcionada represión policial y el enfrentamiento entre pistoleros de la patronal y miembros de los sindicatos. En ese tiempo, dos presidentes del Gobierno fueron asesinados: Antonio Cánovas del Castillo
(1897) y José Canalejas (1912)».

Entre los nombres destacados de los primeros detectives en España, hallaremos a Daniel Freixa i Martí (1888, Barcelona), Fernando Cadiñanos González (1903, Madrid) o Ramón Fernández-Luna (1923, Madrid). Encontraremos también espías con “licencia para matar” o a un gentleman con agencias internacionales de detectives privados con sede central en Barcelona.

Los primeros detectives iniciarían su andadura ofreciendo “informes comerciales” para ir acrecentando poco a poco un amplio abanico de posibilidades: desde informes matrimoniales —asumirían labores de agencia matrimonial—, hasta seguridad privada. De forma paulatina se fueron desenvolviendo en labores de investigación general aunque algunos de ellos, como Enrique Cazeneuve Costa, no aceptarían casos de infidelidad. Trabajando en paralelo con la policía, algunos irían saltando de un oficio a otro como es el caso de Ramón Fernández-Luna, al que se le ha llamado también “el Sherlock Holmes español”, comisario de la policía —fue el primer responsable de Brigada de Investigación Criminal—, pero también fundador de la Agencia Fernández-Luna en Madrid, un respetado detective gracias a los triunfos obtenidos en la policía resolviendo casos mediáticos como el robo de dieciocho piezas del Tesoro del Delfín del Museo del Prado.

La formación de los detectives pasaba por toda una serie de experiencias muy curiosas. De entre ellos, fue Enrique Cazeneuve, director de la agencia “Detectives Office”, quién marcó unas pautas muy llamativas y de las que existe constancia gracias a las conferencias ofrecidas por el investigador en Radio Barcelona o en su libro “Detectivismo práctico”, publicado en 1925.

«Consciente del riesgo que corrían sus hombres, el detective Enrique Cazeneuve incorporó a las rutinas diarias de sus agentes la práctica del boxeo, el jiu-jitsu, la esgrima de bastón y el tiro con pistola; en la sede de su agencia habilitó una gran sala —la «sala vacía»— para entrenar. Él mismo predicaba con el ejemplo y además de un buen boxeador, era un consumado jinete.

Para que los novatos perdieran el miedo a los cadáveres, durante su período de formación Cazeneuve los obligaba a visitar la morgue; eso sí, siempre en compañía de agentes veteranos, por si acaso. Los investigadores de “Detectives Office” debían tener conocimientos básicos de ciencia forense, criminología y Derecho penal».

La documentación utilizada para Todo, lo oye, todo lo ve, todo lo sabe es ingente. Destacar que se utilizan seis páginas al final del libro para mostrar toda la acreditación que ha precisado José Luis Ibáñez para realizar este ensayo. Ensayo que se dividirá en tres partes y que cuenta con 516 páginas. Todo lo oye, todo lo ve, todo lo sabe, es un trabajo encomiable y detallado sobre la historia de los detectives privados en España.

***

José Luis Ibáñez (Rubí, Barcelona, 1961), periodista, guionista y redactor publicitario, ha ocupado cargos de responsabilidad en los servicios informativos de Radio España de Barcelona-Cadena Catalana y de la agencia de televisión editMedia. Ha colaborado también en El Mundo y Playboy. Como guionista de ficción ha trabajado para TV3 y RTVE. Ha escrito y ha sido voz en off en programas televisivos de éxito como La cara divertida, La parodia nacional y Al ataque (Antena 3), Pressing Catch (Telecinco), Sal y pimienta (FORTA), Pelillos a la mar (ETB) y Força Barça! (TV3). Ha recibido el Premio Atlántida del Gremio de Editores de Cataluña por sus programas radiofónicos sobre libros y literatura. Nadie debería matar en otoño (2007), su primera novela, fue finalista del Premio Tigre Juan.