El colapso de Londres

«El colapso de Londres». China Miéville. Traducción, notas y prólogo de Carlos Pranger. Ediciones El Transbordador. 

By PacoMan

No soy un gran aficionado a las novelas del inglés China Miéville, cultiva un subgénero del fantástico: el weird, que no me acaba de convencer. Lo que he leído me permite decir que escribe bien (una buena traducción siempre ayuda) y es original. Seguro que leeré más de su ficción, y mucho más ahora que he leído este ensayo que hoy nos ocupa.

La editorial malagueña Ediciones el Transbordador recientemente absorbió a la también malagueña GasMask Editores, especializada en ensayos sobre o alrededor del género fantástico. Este El colapso de Londres se enmarcaría en esa división si el Transbordador hiciera esas distinciones con sus publicaciones. Evidentemente ficción no es. Pero tampoco es un ensayo al uso. China salía a las calles de Londres en noviembre y diciembre de 2011, durante los disturbios de la capital del Reino Unido, y se dejaba seducir por una imagen o un rincón que fotografía. Los móviles de hace casi una década no tenían las cámaras que hoy día tienen o el amigo China hacía fotos intencionadamente borrosas, mal encuadradas y desvaídas. Sin embargo son sugerentes y contextualizan perfectamente el texto que las encuadra. El libro empieza con paseos y comentarios sugeridos según lo visto, casuales, improvisados, pero a medida que vamos avanzando es evidente que son textos autoconclusivos, son preconcebidos. La ciudad ha dejado de influir arbitrariamente, China va a tiro hecho: quiere tratar un tema, en realidad suelta pildorazos, reflexiones a vuelapluma, pero no por ello dejan de ser enjundiosos. La más de las veces (concentradas en el tercio final del texto), son reflexiones al calor de entrevistas, donde aparece poco, o casi nada, de lo hablado por el entrevistador y entrevistado, aparece lo fundamental, lo suficiente para ilustrar la propuesta de China, fundamentada en la opinión del experto. Propuestas que el lector debe valorar. Es un inicio, una incitación a la reflexión no un adoctrinamiento.

Es difícil destacar alguno de los muchos temas que China aborda; siempre desde una perspectiva inteligente y muy alejados de los manidos clichés con los que nos ametrallan desde la televisión, cada día más idiotizante. Voy a destacar dos, dos temas que a mí me apasionan y preocupan: el primero es la juventud a la que se le responsabiliza de los desordenes de Londres en 2011. Lo que aquí voy a exponer es, sin duda, reduccionista. China distendidamente y con extrema facilidad se explica como los ángeles (si es que los ángeles se explican). Una vez explicitados los disclaimers, concluyo. China utiliza las palabras de Saleha Alí, coordinadora voluntaria en WORLDwrite, para resumir la cuestión. Página 112:

“«Por un lado, tienes esta actitud condescendiente hacia los jóvenes, que los mima y demás» […] «Y, por otro, tienes una regulación dura, por lo que existe una histeria sobre si los jóvenes se emborrachan mucho, o salen, y todo este tipo de cosas, es como pánico, “oh, Dios mío, ¿qué estamos creando, una generación de monstruos?”»”

La otra es un efecto pernicioso de la crisis económica, pero buscado intencionadamente, por nuestras élites gobernantes. Hablo de una modificación sustancial de la distribución de la renta. Conclusiones que son perfectamente aplicables a España, pues se actuó exactamente igual que lo hizo el gobierno del Reino Unido. De la página 63 y 64:

“La brecha salarial entre los sueldos más altos y los más bajos en el Reino Unido ha crecido más rápido que en cualquier otro país desarrollado, alcanzando su máximo desde 2005. En 2008, el ingreso medio del 10% superior fue doce veces el del más bajo. Sus riquezas crecen. A los demás se nos dice que nos apretemos el cinturón. Las tasas impositivas para los más ricos han disminuido, a pesar de que la brecha entre los que son ricos sin más y los sumamente ricos también ha aumentado.”

Pero China Miéville no es nada condescendiente con nosotros los desposeídos y menesterosos, ya que también somos culpables de esta situación por nuestra inacción. Página 64:

“Una de las defensas del capitalismo es la fatiga que genera, derivada de la indignación.”

No os abrumo más con el pensamiento de China, es mejor leerlo directamente y no conmigo como filtro interpuesto.

Y para acabar unos comentarios sobre el ensayo-prólogo del traductor: Carlos Pranger. Carlos es amigo. En Málaga algunos viernes nos juntamos un corpúsculos de juntaletras y yo mismo (un perfecto alien infiltrado), en lo que he venido a llamar los Sospechosos Habituales entre los que se encuentra Carlos y el editor de este libro. Carlos, entre buche y buche a su cerveza Victoria, habla poco, lo que tiene que decir lo escribe en los prólogos de sus traducciones, en sus poesías y en sus ensayos sobre Gerald Brenan. Y seguro que destina sus doctos comentarios a orejas más provechosas que las que sostienen mis gafas.

El prólogo es magnífico, genera un deseo irresistible de leer el libro que antecede y, por lo tanto, es todo un éxito. Carlos no rehuye el astado y no sólo nos adelanta las claves de los temas que abordará China, sino que incluso los condimenta con aportaciones propias. Sólo tres citas para ilustrar.

En la página 7 nos hace un perfecto resumen de lo que disfrutaremos:

“Son, por lo general, textos entretejidos con historia, sociología, economía, psicología, antropología o política y con finales salpimentados por minuciosas dosis de melancolía: la imaginación es la llave maestra de la esperanza.”

Sobre ese malestar de fondo, que se sospecha tras las protestas de 2011 en Londres, comenta en la página 14:

“Miéville quiere conocer de primera mano las causas de ese descontento, uno de los ingredientes esenciales de un futuro apocalipsis que será más bien terrenal, causado por los propios seres humanos que son incapaces de afrontar la velocidad de los cambios, el frustrante bucle infinito del No Future cuando no es un himno punk cantado en un escenario y se traslada a las calles.”

Cómo la nobleza de la amistad me obliga, tras un par de cervezas Victoria, le pediré a Carlos una reflexión sobre este magnificente párrafo de la página 8:

“… una literatura en que Miéville se mueve como pez en el agua porque es, sobre todo, crítica, y su mejor función es la de espejar una realidad gaussiana de fuerzas centrípetas y centrífugas con la que nos vemos obligados a negociar para lograr sobrevivir. ”

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China Miéville es autor de varias obras de ficción y no ficción. Entre sus novelas se encuentran La ciudad y la ciudad, Embassytown o Los últimos días de Nueva París. Sus trabajos de no ficción incluyen Between Equal Rights, un estudio sobre derecho internacional. Ha ganado los principales premios de literatura fantástica y ciencia ficción, entre ellos el Premio Hugo, el World Fantasy o el British Science Fiction, así como tres veces el Premio Arthur C. Clarke. Vive y trabaja en Londres.