Las violetas del Círculo Sherlock

«Las violetas del Círculo Sherlock». Mariano F. Urresti. Suma de letras.

By PacoMan

Es en enero de 2013 cuando se publica la extensa novela de 688 páginas de Mariano F. Urresti; Las violetas del Círculo Sherlock directamente en rústica en la colección Punto de lectura. Estamos ante una declaración de amor a dos iconos victorianos que aún hoy siguen siendo reconocibles y seguidos por legión de aficionados (yo entre ellos) hablo, claro está, de Sherlock Holmes y Jack el Destripador.

El cántabro Mariano F. Urresti es un ensayista-novelista fajador con dieciséis obras publicadas: básicamente misterios históricos novelados. Mariano tiene oficio y se nota, es minucioso, hasta el extremo, con la documentación, cuestión que favorece su licenciatura en historia.

Las violetas del círculo Sherlock es una novela de misterio actual que ocurre en una localidad costera cántabra en el verano de 2009. Una excusa perfecta para idolatrar tanto al universo Sherlock como el de Jack el Destripador que fueron contemporáneos. Evidentemente Sherlock nunca investigó los crímenes de Jack más que nada porque Sherlock es un personaje de ficción… por mucho que los holmesianos juguemos a ¿Qué hubiera pasado si Sherlock hubiera sido real? Maravillosas chiquilladas de adultos, pero chiquilladas. Esta cuestión y sus múltiples teorías explicativas a la ausencia de la investigación aparecen en la novela. En la literatura pastichera hay cientos de narraciones que solventan esta cuestión, como bien veremos al comentar el ensayo de Goás Jul.

El detective consultor Sherlock Holmes nace en 1887 fruto de la pluma de Arthur Conan Doyle, su fama y relevación crece y se mantiene aún hoy día en función de las adaptaciones que se realizan para el teatro en un primer momento y del cine y la pequeña pantalla posteriormente. No fueron los escritos de Doyle los que le dieron fama mundial sino las obras de teatro. En particular, la que lo lanzó al estrellato se debe a William Gillette con libreto inicial del mismo Doyle pero que el actor varió sustancialmente. El 6 de noviembre de 1899 se estrena en Nueva York: Sherlock Holmes. El extraño caso de Alice Faulkner y el resto es historia.

La oleada actual de popularidad se sustenta en dos pilares. El primero son las dos películas pertrechadas por el director Guy Ritchie y  protagonizadas por Robert Downey Jr. y Jude Law: Sherlock Holmes (2009) y  Sherlock Holmes: juego de sombras (Sherlock Holmes: A Game of Shadows, 2011). Se da la circunstancia que el estreno de la que será tercera película, con los mismos protagonistas, está fijada para diciembre de 2021. Ritchie cede su puesto de director a Dexter Fletcher. El segundo pilar es la serie para televisión, que la BBC creó en 2010: Sherlock Holmes protagonizada por Benedict Cumberbach y Martin Freeman, se han rodado cuatro temporadas, la última en 2017. Parece difícil que haya una quinta. No han faltado más series y películas de distinto calado y origen, pero con menor repercusión mediática que los dos ejemplos citados. No es este el lugar ni el momento para analizar esta cuestión. Pero cabe destacar que el carácter literario del personaje siempre ha sido secundario en su éxito, mal que nos pese a su legión de aficionados más acérrimos, entre ellos, Urresti.

Jack el destripador es un criminal real al que nunca se detuvo, por lo que se desconoce quién fue. Su misteriosa identidad, la brutalidad de sus cinco asesinatos atribuidos y una campaña de publicidad sólo comparable con la actual del coronavirus explican su fama y pervivencia mundial. Crímenes brutales en Londres a finales del XIX estaban a la orden del día, como hoy en día existen enfermedades infecciosas más letales que el coronavirus. Los medios de comunicación, el mal llamado cuarto poder, son los responsables del éxito en ambos casos. Los mass media como agente instigador, no dejan de ser un colaborador necesario para la proliferación de los crímenes de Jack, un monstruo mediático.

Afortunadamente el fandom patrio (el grupo de aficionados activos y escritores españoles) holmesiano y ripperiano —como se denominan a los aficionados a Jack el Destripador (Jack the Ripper)—, goza de muy buena salud. Este libro es un muy buen ejemplo. Los pastiches abundan, no en vano en este mismo sitio se ha reseñado la novela publicada en octubre de 2019: Estudio en Negro de José Carlos Somoza editado por Espasa. Pero hay muchos más editados en microeditoriales o en autoedición. Abriendo el melón de los ensayos cabe destacar el publicado en febrero de 2020 también por Espasa y también reseñado en este sitio: Todo lo oye, todo lo ve, todo lo sabe: La extraordinaria aventura de los primeros detectives de José Luis Ibáñez.

Pero si hablamos de ensayos relacionados con Jack el Destripador y Sherlock Holmes es obligatorio recordar el firmado por José Goás Jul en 2016 “Clash by Gaslight: Los muchos encuentros de Sherlock Holmes y Jack el destripador” publicado en El hombre del traje gris, una recopilación de ensayos y narraciones (donde destaca la novela que da nombre a la recopilación de Arnould Galopin) editado por Alberto López Aroca en 2016. José cita la novela que nos ocupa como el relato y novela número 94 de 140. Cita tomada de la página 105:

«[…] 94. Las violetas del Círculo Sherlock (2012), de Mariano F. Urresti. Un miembro de una asociación sherlockiana se encuentra con un resucitado Jack el Destripador. […]»

En este mismo libro cabe destacarse el prologo-ensayo que firma el propio editor Aroca: “Prólogo: Sherlock Holmes en Whitechapel, o, Jack el Destripador en Baker Street”. Y para acabar añadir en prologo-ensayo de Andrés Peláez Paz: “Jack el Destripador: Asesino Pulp” en el recopilatorio de Curtis Garland (alias de Juan Gallardo Muñoz) Jack el destripador editado por Alberto López Aroca en 2016. Lógicamente Mariano F. Urresti no pudo haber leído ninguno de estos textos ya que se publicaron posteriormente a su novela.

Del ensayo de Andrés cito de la página 27:

«[…] Los periódicos jugaron un papel esencial a la hora de crear la alarma del público lector y de dibujar la naturaleza dañina, peligrosa e inmoral del East End londinense, convirtiendo los asesinatos del Destripador en un suceso comunicativo de ámbito nacional, y construyendo una imagen del desconocido asesino “partiendo de fantasías culturales —sobre el cuerpo femenino grotesco, la ciudad laberíntica, el médico loco— que circulaban desde hace tiempo entre los diferentes estratos de la cultura victoriana”»# .

Walkovitz, Judith R. (1992): La ciudad de las pasiones terribles. Narraciones sobre el peligro sexual en el Londres victoriano, p. 372.

Ya en 1992 se responsabiliza a la prensa del desaguisado de finales del XIX. “Nihil novum sub sole”.

La novela es la historia de una venganza. Una venganza sofisticada y sólo a la altura de eruditos. Un miembro del extinto Circulo Sherlock, Sergio Olmos, recibe notas anónimas que son anuncios de asesinatos de mujeres exactamente ejecutados como los de Jack en su época. De ahí la doble investigación: la actual y la de los crímenes del XIX. Es evidente que el responsable de los asesinatos es un miembro del Círculo o alguien muy cercano… pero por desgracia todos los miembros tienen motivos para vengarse de Sergio. El autor hace evidente con los nombres de los personajes, que remedo del canon representan, lo que le confiere un toque de pastiche evidente, no en vano revivimos en clave de juego de Cluedo, el drama canónico holmesiano. La investigación es un tour de force, se va complicando y ganando interés a un ritmo exponencial. Sí, exponencial. Eso significa que los primeros estadios son lentos no, lentísimos. Particularmente abandoné un par de veces su lectura, pero siempre la retomé: desde el momento inicial la cuestión que plantea Urresti es interesante, pero no siempre estuve en disposición de acomodarme a su velocidad narrativa. Menos mal que la retomé hasta por dos veces, una vez que coge ritmo es completamente adictiva y en la última sentada leí casi doscientas páginas: no pude parar hasta acabarla.

Las violetas del Círculo Sherlock es un señor pastiche, tiene lo que exijo a cualquier pastiche: una investigación deductiva. Que las revelaciones no sean osmóticas (por cercanía). Y vaya investigación, para enmarcar y con un exquisito fair play para con el lector, más propio de Agatha Christie que del propio Doyle.

Algunos reseñistas de esta obra han criticado la excesiva erudición de la novela; es cierto que está plagada de citas de Sherlock y de artículos periodísticos y teorías demasiado pormenorizadas de los asesinatos de Jack. La introducción profusa de ambos tipos de referencias está justificada en la narración. En el primer caso porque el asesino está retando en el campo del conocimiento holmesiano al prepotente y mal criado Sergio Olmos y del segundo tipo (las de Jack) porque Urresti tiene opinión propia sobre las incongruencias y acertijos de los asesinatos de Jack y utiliza la novela para evidenciar sus tesis. Por eso el planteamiento es tan riguroso: está escribiendo un ensayo-novela sobre sus teorías de los asesinatos de Jack. La  cuestión no llega hasta el extremo de plantear quien fue Jack, aunque se nombra las distintas teorías mayoritarias existentes al respecto.

También es merito de Urresti trazar una trama de rabiosa actualidad, que pasado ocho años desde su escritura (la escribió en 2012 pero se publicó al año siguiente), parece aún más actual que en su momento: ultraderecha, inmigración… periodismo manipulador. Vaya, la España del 2020 radiografiada al milímetro.

Admito que a la novela le cuesta coger ritmo, pero acaba en un tempo insultantemente brioso. Puedo entender que a algunos holmesianos les irrite, ellos ya saben esos detalles que Mariano da incluso repetidamente, no es necesario reiterar tanto. Pero la paciencia es un don y tenerla tiene premio en este libro.

Si en este país tuviésemos una industria audiovisual y no un conglomerado de reinos taifas nacidos al calor del dinero público de las subvenciones, esta novela sería adaptada como serie y más ahora que se ha instaurado una “progresión” exitosa de series localistas, donde la ubicación es un personaje más. Se inicia con las películas Isla Mínima (2014, Alberto Rodríguez Librero, marismas del Guadalquivir), El niño (2014, Daniel Monzón, Cádiz) y sigue con series como El príncipe (2014, en Ceuta), Mar de plástico (2015 y 2016, Ejido). Malaka (2019, Málaga), Hierro (2019, Hierro) y Neboa (2020, Galicia). Pero eso es otra historia que debe contarse en otro momento. Mientras tanto lean a Urresti y su Las violetas del Círculo Sherlock me lo agradecerán.

***

Mariano F. Urresti es licenciado en Historia. Nacido en Santander, vive en Santillana del Mar (Cantabria). Ha sido asesor del Consejo de RTVE en Cantabria. Es autor de casi una veintena de libros sobre enigmas históricos, entre los que destacan Los Templarios y la palabra perdidaLa vida secreta de Jesús de Nazaret o Felipe II y el secreto de El Escorial. Es, además, coautor de libros como Gótica (Ed. Aguilar) o Las claves del Código da Vinci.