Y eso fue lo que pasó

Y eso fue lo que pasó. Natalia Ginzburg. Traducción Andrés Barba. Editorial Acantilado. 

Por Marisa Arias @marisalyama1

Y eso fue lo que pasó de Natalia Ginzburg, se encuadra dentro la colección ‘Narrativa’ de la editorial Acantilado que ya cuenta con cuatro ediciones: una novela profunda, llena de sensibilidad y humana, que se publicó por primera vez en 1947.

Narrada en primera persona —el lector sentirá así como propias las circunstancias y reflexiones de la protagonista —, nos relatará el drama de una mujer respecto a las personas más cercanas. Ésta observará cómo la rutina, algo inherente y sin propuesta de cambio en su vida, se agarra a su entorno. La mujer, que sufre y analiza a todos aquellos que la rodean, se alejará de las relaciones con la familia y con su pareja, Alberto.

¿Será todo efecto de sus posibles distorsionadas percepciones? ¿Sabemos quiénes somos y qué función cumplimos  en este mundo? Varias serán las preguntas que se nos plantearán con esta lectura. Sin duda, Y eso fue lo que pasó, posee un deseo vehemente de querer seguir tirando del hilo hasta dar respuestas a algunas de estas cuestiones. 

El personaje principal es el de una mujer joven que no sabe defenderse de sus propios sentimientos y que caerá en el aburrimiento y la impotencia. Aunque algo ilusionada al principio por un noviazgo con un hombre mayor con el que se casa y con el que tendrá una hija, la búsqueda ansiosa de una felicidad que no llega la hace caer en la infelicidad y en toda una serie de comportamientos y estados que ella misma no podrá controlar.  No pretende autodestruirse pero sus tácticas personales no son las mejores para salir de un círculo vicioso que no sabe gestionar. Aunque enamorada de Alberto, un tipo nada consecuente, sin ideales y que se guía por sus propias leyes, la protagonista seguirá por un camino continuo de derrota y conformismo. El punto diferente, o de respiro en sus relaciones, lo pondrá la fuerte amistad con su loca y libre amiga Francesca aunque eso no la eximirá de la tragedia.

De esta novela:

 Y esto fue lo que pasó nos deja absortos por muchos motivos. Se describe la resignación, la inseguridad y la autoculpabilidad.  Se exprime con fuerza una situación de drama o negatividad para relatarla al detalle, tanto la parte interna reflexiva como la del exterior o entorno.

El libro es como parte de nuestra conciencia y,  por lo tanto, mortal y nada ficticio. La moralidad, los ideales o la ética, se combinan en una gran olla a presión.

Hay que decir que la primera frase de este libro comienza con una demoledora acción por parte de uno de los personajes y acaba con la misma frase que nos remite al principio con el que arranca.

«Le pegué un tiro entre los ojos.»

Este inicio podría parecer que esta significativa frase hiciera suponer al lector que se encuentra ante una novela de género negro pero nada más lejos, aunque, personalmente, sí ha sido como un pequeño thriller  humano y psicológico. 

En esta corta novela, pero intensa, se estudia la razón de la vida y de aquellos momentos crueles que la realidad nos trae sólo por existir. La melancolía inunda esta historia; también aquellos sueños que no conducen a nada. Sueños que abundan en la imaginación de la protagonista. Una  historia llena de fantasmas que nos acompañan aunque no nos gusten; que nos hacen transitar por lugares oscuros y desconocidos.

Con una transparencia evidente, Natalia Ginzburg hace que este libro se lea con ganas, de principio a fin. Una narrativa que fluye ágil para una novela que tiene mucho de ensayo sobre la vida.

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Natalia Ginzburg (Palermo, 1916 − Roma, 1991) es una de las voces más singulares de la literatura italiana del siglo xx. Publicó en 1934 su primera narración, a la que siguieron obras teatrales—como Me casé por alegría (1964; Acantilado, 2018)—, ensayos—Las pequeñas virtudes (1962; Acantilado, 2002), Nunca me preguntes (1970) y Serena cruz o la verdadera justicia (1990; Acantilado, 2010)—y novelas—El camino que va a la ciudad (1942; Acantilado 2019), Y eso fue lo que pasó (1947; Acantilado, 2016), Nuestros ayeres (1952), Valentino (1957), Las palabras de la noche (1961), Léxico familiar (1963), Querido Miguel (1973; Acantilado, 2003) y Vita imaginaria (1974)—, así como la biografía Antón Chéjov (1989; Acantilado, 2006).