La forastera

«La forastera». Olga Merino. Alfaguara.

Por Cristina de @abrirunlibro

La forastera es una novela rural ambientada en la presente España vaciada y que nos narra el regreso de Angie a la casa familiar en la aldea. Una aldea que se encuentra en alguna serranía perdida del sur y que su familia, como tantas otras, un día decidió escapar de ella en busca de algo mejor aunque sin olvidarse nunca de aquel infierno perdido. Entre olivares y nogales centenarios, Angie, sobrevivirá sola en una casa medio en ruinas rodeada por el viento y por la tierra recalentada al sol. 

«Ellos no lo saben pero aquí estoy bien, con el huerto y los perros, las trochas y mis piernas. La cancela siempre está abierta. No les tengo miedo. Chismorrean. Saben que escondo una escopeta en la cámara del grano, una vieja Sarasqueta del calibre doce. Creen que estoy loca porque frecuento el cementerio, hablo en voz alta frente a la tumba de mi madre, bebo, me río sola y apenas tengo trato con nadie. Tampoco me corto el pelo desde que murió mi vieja. Que estoy mal de la cabeza, dicen. Si acaso estoy loca de puro cuerda. Yo conozco mi sombra y mi verdad.»

Tierra y protagonista se unen en  una novela narrada en primera persona por Angie, mujer de unos cincuenta años. Olga Merino, la autora, describirá tanto el paisaje como a la protagonista como fuertes y estériles, como si de una única persona se tratara y donde el mismo terreno baldío y la mujer se enredarán y mezclarán. Con un léxico abundante y riguroso del campesinado, La forastera será el soliloquio de una mujer que ha vivido rodeada de muerte y desengaño: desde su familia en Barcelona hasta el amante artista en el Londres de los años 90. Una articulación en dos tiempos que funciona de forma coordinada y hermosa.

Aquí no hay tramperos ni forajidos. Tampoco sheriffs o cowboys. Ni indios ni pistoleros pero sí otros personajes de la realidad actual en este western salido de las mismas entrañas de la tierra. Como el negro Ibrahima, llegado en patera a las islas Canarias o Vitali, el ucraniano blanco de piel y casi albino. Dos jornaleros como el yin y el yang que trabajan como mano de obra barata para los Jaldones. O Mateu, el del bar, y su hijo tonto. O el cura. O la sacristana. Un conjunto de personajes que emborronan el horizonte como si de una niebla levantada por el polvo se tratara y que, quebrados, verán cómo el suicidio se ha convertido en una conducta repetida que forma ya parte de un paisaje abrupto y desconfiado.

El libro dispone de gran realismo y de una estética muy precisa que cautiva por la autenticidad y el acierto con el que Olga Merino dibuja la atmósfera viciada que se respira en la pequeña aldea: malicia y sospecha hacia todo y hacia todos y donde el trabajo, obstinado y feroz de las gentes intentando domar un campo indómito, se convierte en una épica casi heroica de exiguo fruto que convierte a hombres y mujeres en personas resentidas.

En La forastera se explora secretos, mentiras y medias verdades. A través de espíritus buenos pero también de cadáveres con pies balanceantes, Olga Merino sabe trabajar la trama y avanza con aquella seguridad que da el saber cómo tratarla sin engaños; con pulso propio. 240 páginas de lectura urgente y trama angulosa donde los senderos velados mostrarán una única verdad: que ya no hay sueños que salvar pero sí la valentía de la resistencia. 

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Olga Merino nació en Barcelona en 1965. Estudió Ciencias de la Información y un máster de especialización en Historia y Literatura Latinoamericanas en el Reino Unido. Ha residido en Londres y Moscú, donde fue corresponsal durante cinco años para El Periódico de Catalunya, y vivió la transición del régimen soviético a la economía de mercado. En 1999 publicó su primera novela, Cenizas Rojas, con gran éxito de crítica, y en 2004 Espuelas de papel. En 2006 obtuvo el Premio Vargas Llosa NH por el cuento Las normas son las normas. Sus novelas han sido traducidas al italiano, neerlandés e inglés.